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Cabo de Gata guarda un secreto: estas calas casi desconocidas son un sueño para los que buscan tranquilidad


Del medio centenar de playas que salpican la costa de este parque natural, solo unas pocas carecen de acceso rodado, librándose así de los coches y el ruido. Recorremos de norte a sur este paraíso almeriense para contarte sus rincones más recónditos, los mejores para bañarse y bucear al pie de los viejos volcanes.


Playa del Barronal, Cabo de Gata, Almería© Shutterstock
1 de agosto de 2026 a las 7:30 CEST

Las calas más espectaculares del Cabo de Gata, uno de los escasos rincones vírgenes que quedan en el Mediterráneo, se alcanzan a pie. Pero que nadie se asuste, porque el paseo no lleva más de una hora y por el camino asoman fósiles, castillos y paisajes volcánicos. Aunque lo importante es lo que no se ve: gente. Tampoco vamos a decir que vayas a estar completamente solo, menos aún en temporada alta, pero habrá muchísima menos multitud que en los arenales más famosos de este cabo; y a estas calas escondidas no les falta un ápice de encanto.

Cala de Enmedio, Cabo de Gata, Almería© Shutterstock

AGUA AMARGA

Comenzando el recorrido por el norte del espacio protegido, cerca de la pedanía de Agua Amarga, en Níjar, se encuentra una cala deslumbrante, la de Enmedio, con acantilados y repisas de roca blanca y aguas de los colores más deseables del pantone marino: turquesa, esmeralda, verde botella...

Toca caminar media hora desde el pueblo para llegar a ella, subiendo por la calle del Depósito y luego por el cerro del Cuartel. La recompensa es una playa arenosa de 130 metros flanqueada por acantilados cóncavos y extensas plataformas rocosas. Conviene madrugar para aliviar el calor del camino y es muy recomendable llevar algo para comer y beber y unas gafas de bucear para sumergirse en estas aguas de fantasía.

Cala San Pedro, Las Negras, Cabo de Gata, Almería© Shutterstock

SAN PEDRO

Tampoco aquí hay carreteras para llegar a la apartada cala de San Pedro, en Las Negras. Solo se puede acceder en barco o andando una hora desde esta pedanía almeriense por un camino litoral. La fuente que brota en ella era un potente imán para los piratas berberiscos, que hacían aquí su aprovisionamiento de agua antes de saquear la comarca. Para evitar estos pillajes, se construyó a finales del siglo XVI el castillo de San Pedro, cuyas ruinas cobijan hoy a algunos de los pocos vecinos que viven cultivando sus huertos en la blanca roca de estos acantilados.

Sendero de La Molata y pueblo de Las Negras, Cabo de Gata, Almería© Shutterstock

CALA DE LA MOLATA

Paseando desde el aparcamiento del Playazo de Rodalquilar por la costa, en dirección a Las Negras, enseguida aparece el castillo de San Ramón, del siglo XVIII. Y nada más rebasar este, se descubren unos llamativos acantilados de roca amarilla cubiertos de fósiles, con una rampa natural que permite bajar hasta una cala de aguas color menta. Son los magníficos acantilados de La Molata donde se dan cita unos pocos bañistas solitarios.

Con unas gafas de buceo se pasa una jornada de felicidad total en ellos, entre picachos semisumergidos, cuevas llenas de erizos y bancos de peces que indican la riqueza de este litoral.

Playa de los Toros, Cabo de Gata-Níjar, Almería© Shutterstock

CALA DE LOS TOROS

Continuando el viaje hacia el sur, camino de La Isleta del Moro, 750 metros después de rebasar el mirador de la Amatista, la carretera se ensancha. Es aquí donde se aparca el coche y comienza un descenso que, en un cuarto de hora, va a dar a la cala de los Toros. Justo antes de desembocar en la playa, se descubre un sorprendente bosque de palmeras y pinos carrascos —una arboleda, en esta esquina árida del mapa, es algo sumamente extraño— bajando por el barranco del Negro.

También parece salida de un sueño esta cala de arenas negras, como recién escupidas por los volcanes que formaron el Cabo de Gata hace 10 millones de años. De arenas negras y ricos fondos marinos, poblados por enormes meros y praderas de posidonias.

Playa de Barronal, Almería, Cabo de Gata© Shutterstock

CALA GRANDE DEL BARRONAL

San José es la población más meridional del parque natural y, entre esta y el faro del cabo de Gata, se suceden las playas más lindas del parque. Caminando desde el aparcamiento de la playa de los Genoveses, por el sendero que bordea los acantilados, se llega en tres cuartos de hora a la cala Grande del Barronal. No hay carteles que la anuncien, pero es inconfundible por las columnas de basalto que afloran en mitad de la arena. En ningún otro sitio es tan evidente el pasado volcánico de esta costa, la huella de las erupciones y los ríos de lava. Es como bañarse dentro de un cráter.