El perfil de esta playa almeriense es tan reconocible que una sola imagen nos basta para identificarla: la de una media luna de arena dorada, una gran roca oscura varada en la orilla y, detrás, un paisaje volcánico que parece diseñado para un rodaje.
No es casualidad que este rincón del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar haya servido de escenario a películas y videoclips y sea, todavía hoy, uno de los lugares más fotografiados de la costa almeriense.
Situada junto a San José, y muy cerca de la playa de los Genoveses, Mónsul conserva además uno de los paisajes litorales más vírgenes del parque. Aquí el Mediterráneo se encuentra con las antiguas formaciones volcánicas que caracterizan este tramo de costa y que la erosión ha ido transformando durante millones de años.
Pequeña, pero muy escenográfica
Mónsul tiene unos 400 metros de longitud y está rodeada de formaciones rocosas de origen volcánico. La más famosa es la Peineta, un promontorio que parece una gigantesca cresta de ola y que protege uno de los extremos del arenal.
Pero hay otra protagonista que cambia de aspecto con el viento: la duna Rampante, una enorme acumulación de arena que se levanta detrás de la playa. Su silueta nunca es exactamente igual, ya que los vientos modifican continuamente su fisonomía.
La playa está orientada hacia el sur y tiene una entrada al agua muy progresiva. Su arena fina y dorada, el agua transparente y la escasa profundidad hacen que resulte especialmente agradable para el baño y para las familias. Quienes quieran descubrir qué esconde el agua pueden ponerse las gafas de buceo y practicar snorkel junto a las formaciones rocosas. El entorno también permite realizar excursiones en kayak y travesías en barco.
Un plató natural de cine
El paisaje de Mónsul tiene algo de irreal, y el cine supo verlo antes que nadie. Sean Connery pasó por aquí durante el rodaje de Indiana Jones y la última cruzada, mientras que David Bisbal utilizó la playa como escenario del videoclip de Ave María.
No fueron los únicos. La historia interminable, Las aventuras del barón Munchausen, Bwana y Hable con ella son otros títulos que han llevado este paisaje volcánico a la pantalla.
El espectáculo de los flamencos
A finales del verano, además, Mónsul ofrece otro de sus espectáculos naturales. Durante agosto y principios de septiembre pueden verse flamencos sobrevolando la zona antes de emprender su migración hacia territorios más cálidos. Es una buena razón para visitar el parque fuera de las horas centrales del día, cuando la luz es más amable, las temperaturas resultan más llevaderas y el paisaje adquiere otra dimensión.
Cómo llegar a Mónsul
Desde San José hay unos 4 kilómetros hasta Mónsul, por una pista de tierra que atraviesa el paisaje volcánico del parque. El aparcamiento se encuentra aproximadamente a 200 metros de la playa y es de pago.
Durante los meses de mayor afluencia, cuando se alcanza el aforo establecido, el acceso de vehículos queda restringido. En ese caso, una de las opciones más prácticas es utilizar el autobús lanzadera que conecta San José con las playas de esta zona, incluida la de los Genoveses.
También es posible llegar caminando o en bicicleta, una alternativa especialmente interesante para quienes quieran recorrer el paisaje entre arenales y formaciones volcánicas.
QUÉ HACER EN EL ENTORNO DE LA PLAYA DE MÓNSUL
Darte un baño en la playa de los Genoveses
A pocos kilómetros de Mónsul aparece otra de las grandes playas del parque natural, la de Los Genoveses. Una amplia bahía de arena dorada, rodeada de dunas y vegetación autóctona. Su aspecto completamente natural contrasta con el cercano núcleo de San José, del que dista unos tres kilómetros.
El paisaje se disfruta especialmente desde el Morrón de los Genoveses, desde donde se obtiene una panorámica privilegiada de la bahía. También merece la pena acercarse al antiguo molino del Collao y continuar por alguno de los senderos que recorren este tramo del litoral.
Descubrir la Almadraba de Monteleva
Junto a las salinas de Cabo de Gata se encuentra este pequeño núcleo marinero, ligado históricamente a la pesca y a la explotación de la sal. Su paisaje combina las antiguas viviendas de pescadores con las extensas láminas de agua de las salinas, un importante refugio para las aves.
Atardecer en el faro de Gata y el Arrecife de las Sirenas
El extremo suroriental del parque reserva uno de sus grandes escenarios frente al Mediterráneo: el faro de Cabo de Gata, levantado sobre el antiguo emplazamiento del castillo de San Francisco de Paula. Junto a él se encuentra el Arrecife de las Sirenas, uno de los paisajes más fotografiados del litoral almeriense. Las antiguas chimeneas volcánicas que emergen del mar explican el aspecto casi irreal de este tramo de costa, especialmente al atardecer.











