Familia

Ser abuelos en pareja, como Mariola Orellana y Antonio Carmona: "No hay regalo más grande que el vivirlo los dos juntos"


Una psicóloga explica cómo cambia la relación de pareja al convertirse en abuelos juntos y qué diferencias hay cuando esta etapa se vive estando separados


Mariola Orellana y Antonio Carmona, miradas cómplices en su nueva etapa como abuelos© Getty Images
3 de septiembre de 2026 a las 13:25 CEST

Mariola Orellana lleva 33 años casada con Antonio Carmona. Un amor contra viento y marea que ha sabido resistir las tempestades y los altibajos propios de cualquier relación tan duradera. Y si hay algo que les ha hecho entrar en una nueva fase como pareja y vivir su matrimonio de una manera completamente diferente, ha sido el haberse convertido en abuelos: “No hay regalo más grande que el vivirlo los dos juntos, porque si estuviéramos separados no sería lo mismo”, comenta la propia Mariola en una charla con ¡HOLA! Al hablar de su nieto, Ismael, que tiene dos añitos y es fruto de la relación entre Lucía Fernanda, su hija menor, y el cantaor Ismael de la Rosa, 'El Bola'. "Vivir esta experiencia juntos, los dos unidos y no separados, no tiene precio: despertarnos con él, dormir con él, llevarlo a sitios y disfrutarlo. Para nosotros, vivir a este niño juntitos ha sido la unión más fuerte de todas".

¿Por qué la llegada de un nieto supone un hito tan importante en la relación de pareja? Cuando se lo preguntamos, María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster, pone de manifiesto que hacerse abuelos es una de las transiciones más luminosas del ciclo vital, y también una de las más subestimadas. "En psicología hablamos de generatividad: la necesidad profundamente humana de sentir que lo que hemos construido sigue vivo más allá de nosotros", explica. "El nieto llega justo cuando la pareja ya no tiene que demostrar nada, y eso lo cambia todo".

Muchas parejas descubren en esa etapa una versión del otro que no habían visto nunca: al hombre que fue padre exigente convertido en abuelo blando, a la mujer que siempre iba corriendo, ahora sentada en el suelo una hora entera.

Maria Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

María Jesús Andrés nos comenta algo de lo que no se suele hablar, ni siquiera en pareja, y es que, cuando se es abuelo o abuela, la gran diferencia con la paternidad es que aquí no hay miedo. "Cuando fuiste padre eras joven, ibas contrarreloj, discutías por dinero, por horarios, por cansancio... Con el nieto desaparece la angustia del rendimiento: puedes amar sin la presión de educar. Y amar sin presión relaja el sistema nervioso, baja las defensas y abre a la ternura", recuerda. "Muchas parejas descubren en esa etapa una versión del otro que no habían visto nunca: al hombre que fue padre exigente convertido en abuelo blando, a la mujer que siempre iba corriendo ahora sentada en el suelo una hora entera".

La psicóloga ve, además, "un fenómeno bonito" que aparece cuando una pareja se convierte en abuelos, y es que vuelven a mirarse el uno al otro en tercera persona; es decir, se ven reflejados el uno en el otro a través de un niño que lleva algo de los dos. "Después de treinta y tres años y de muchos baches, eso funciona como una validación retroactiva: 'mira lo que hicimos, mira que no fue en vano'. El nieto no borra las crisis, pero les da un sentido narrativo".

Mariola Orellana y Antonio Carmona, con su nieto, Ismael, de 2 añitos© mariolaorellana
Mariola Orellana y Antonio Carmona, con su nieto, Ismael, de 2 añitos

¿La llegada de los nietos refuerza la pareja?

María Jesús Andrés nos indica que el nacimiento de un nieto sí une más a la pareja, pero puntualiza que esa unión no la consigue el nieto por sí mismo, sino la experiencia compartida del nieto. "Y Mariola lo formula con una exactitud casi clínica cuando dice 'vivirlo juntitos los dos', lo que consolida un vínculo no es tener el mismo objeto de amor, es tener el mismo recuerdo del mismo momento", nos dice.

"En términos psicológicos, esto se llama atención conjunta y experiencia emocional compartida: dos personas mirando lo mismo, sintiendo lo mismo, a la vez", aclara. "Es exactamente el mecanismo que crea apego entre un bebé y su madre, y sigue funcionando igual a los sesenta años. Cada primera palabra, cada susto, cada risa del niño se guarda como memoria de dos, no de uno. Con los años, esa acumulación de escenas compartidas es lo que la gente llama haber vivido una vida juntos".

Y señala un segundo efecto que considera muy potente, y es que el nieto genera un proyecto común nuevo. "Las parejas de larga duración suelen entrar en crisis cuando se quedan sin proyecto (los hijos se van, la casa se vacía, y de pronto solo quedan ellos dos frente a frente sin tarea)", nos asegura. "El nieto reintroduce un 'nosotros' con función: los miércoles lo recogemos, este verano viene con nosotros. Y las parejas se sostienen mucho más en lo que hacen juntas que en lo que se sienten juntas".

Sin embargo, la fundadora de Psicomaster pone sobre la mesa un matiz importante: "El nieto une a las parejas que ya tenían un vínculo vivo, y a veces desune a las que no". Por tanto, si había resentimiento acumulado, la nueva etapa también puede convertirse en un terreno de competición (quién es el abuelo preferido, quién malcría), nos dice. "El nieto amplifica lo que ya hay dentro".

Mariola Orellana y Antonio Carmona acaban de cumplir 33 años casados© mariolaorellana
Mariola Orellana y Antonio Carmona acaban de cumplir 33 años casados

La llegada de los nietos, la diferencia de vivirla juntos, como pareja, a vivirla separados

María Jesús Andrés nos confirma que Mariola Orellana tiene razón, que no es lo mismo vivir la llegada de los nietos juntos a hacerlo separados. El motivo es que hay diferencias psicológicas reales, por mucho que la relación, tras la separación, sea excelente. En concreto, nos enumera tres diferencias psicológicas:

  1. La memoria compartida. "Cuando se está en pareja, la experiencia se vive en simultáneo y se procesa en voz alta: los comentarios en el coche de vuelta, las fotos mirando el móvil, los dos están en la cama, el ¿has visto lo que ha hecho?". Sin embargo, cuando la relación de pareja no existe y se está separado, cada uno vive su propio nieto y luego lo cuenta. Pero "contar no es lo mismo que compartir: se pierde la mirada cruzada, el gesto simultáneo, esa complicidad que no necesita palabras".
  2. El tiempo dividido. Tras un divorcio, la relación con el nieto se organiza en turnos: mi fin de semana, tu Navidad... "Aparece una logística que fragmenta lo que en pareja es continuo, y a veces también una comparación silenciosa". La psicóloga nos cuenta que el nieto no sufre necesariamente por ello (los niños se adaptan muy bien a tener varias casas donde se les cuida), "pero el adulto sí puede sentir cierta soledad en la alegría, que es una forma de tristeza muy poco reconocida: vivir algo maravilloso y no tener al lado a la única persona que entendería exactamente lo que significa".
  3. El cierre biográfico. Es la diferencia más honda para Andrés, quien nos explica que, para cualquier abuelo o abuela, el nieto es la prueba visible de que la historia que empezó hace décadas ha dado frutos. "Vivirlo en pareja permite hacer esa lectura completa ("esto viene de nosotros dos"), y eso ordena el pasado, incluidos los solteros". Cuando los nietos llegan cuando se está separado, la línea narrativa está comenzando: "Cada uno tiene su parte del relato, y la reparación simbólica de las crisis pasadas no llega a producirse del mismo modo".

El nieto une a las parejas que ya tenían un vínculo vivo, y a veces desune a las que no.

Maria Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Eso sí, la psicóloga puntualiza, una vez expuestas y explicadas esas diferencias, que un abuelo separado que quiere y está presente le aporta al niño exactamente lo mismo que uno casado. "La diferencia no está en el nieto, está en la pareja”, aclara. “Lo que se gana permaneciendo juntos no es un mejor abuelo, es un testigo. Y a cierta edad, tener un testigo de tu propia vida vale casi tanto como la vida misma".