Ser hermana de una de las mujeres españolas más famosas del mundo puede abrir puertas, pero también significa aprender a convivir con las comparaciones, los rumores y una exposición pública a la que no estabas nada acostumbrada. Ivana Rodríguez ha hablado con una sinceridad poco habitual de lo que ha supuesto para ella que Georgina Rodríguez pasara de ser simplemente su hermana a convertirse en un fenómeno internacional. Un cambio que también transformó su propia vida y que, admite, le produjo desde el principio una mezcla de miedo, dudas y vértigo.
La ganadora de Top Chef: Dulces y famosos fue una de las invitadas al estreno de La Mesa, el nuevo programa de Cristina Pardo, donde se sentó junto a Pepe Navarro, Máximo Huerta, Inma del Moral y Rocío Domingo para hablar, entre otros asuntos, sobre el precio de la fama. Y fue precisamente ahí donde explicó cómo vivió desde el otro lado el salto a la popularidad de Georgina.
"¿Esto es bueno o no es bueno para mí?"
Ivana no reniega en absoluto de ese vínculo. Todo lo contrario. "A mí me encanta ser hermana de Georgina", aseguró antes de explicar que para ellas esa identificación mutua ha existido siempre. "Yo soy hermana de Georgina desde que tengo uso de razón: 'Ah, la hermana de Georgina'. Y ella es la hermana de Ivana en nuestro pueblo, de toda la vida".
Todo cambió cuando la dimensión pública de Georgina se multiplicó. Fue entonces cuando Ivana comenzó a preguntarse hasta qué punto aquella nueva realidad también iba a alterar la suya. "Cuando ya ella se hace tan famosa, en ese momento sí que tengo la dualidad desde el inicio: '¿Esto es bueno o no es bueno para mí? ¿Qué me va a traer de bueno?'", reconoció.
Una sensación que describe como una mezcla de "miedos" y "vértigo" ante una fama que, aunque no era directamente la suya, inevitablemente terminó alcanzándola. Su manera de afrontarla fue intentar quedarse con la parte positiva: "Creo que he podido hacer cosas que me van a gratificar de por vida que de otra manera no hubiera podido hacer".
Cerró sus redes y comenzaron los rumores
Su primera reacción, sin embargo, fue muy distinta. Cuando Georgina comenzó a hacerse conocida internacionalmente, Ivana decidió cerrar sus perfiles en las redes sociales para proteger una intimidad que hasta entonces nunca había tenido que plantearse.
La decisión tuvo justo el efecto contrario al que esperaba. "Empecé a leer titulares: 'Ivana y su hermana, Georgina e Ivana disgustadas'. Y yo: '¿Pero bueno? ¿Esto qué es?'. Nada más lejos de la realidad", recordó.
Aquello le hizo comprender muy pronto las reglas de su nueva situación. "Dije: 'No, no puedo hacer esto. Tengo que abrir mis redes, tengo que actuar con normalidad, como si todo fuera de toda la vida'". Lo hizo y comprobó inmediatamente que su vida ya despertaba un interés que antes no existía y que sus seguidores comenzaron a multiplicarse.
También cambió su forma de utilizar las redes. "Una cosa es lo que publicas cuando tienes 15 seguidores y otra lo que publicas cuando tienes 15.000", bromeó. No porque tuviera algo que esconder, explicó, sino porque hay parcelas de su intimidad que no quiere que de repente estén al alcance de miles o incluso millones de personas.
El primer titular sobre ella que nunca ha olvidado
La exposición tuvo también una cara mucho menos amable. Ivana recuerda perfectamente el impacto que le produjo encontrarse por primera vez con una información que aseguraba que mantenía una mala relación con Georgina.
"Para mí eso fue un shock, me afectó muchísimo. Es que lo tengo grabado aquí", confesó. Con el tiempo ha aprendido a relativizar este tipo de informaciones. "Hablar van a hablar, siempre. Entonces muchas veces ya es que ni lo miro, me lo mandan y paso, porque digo: cualquier mentira puede ser".
Una coraza que ha ido construyendo poco a poco y que contrasta con aquel primer momento en el que cualquier titular sobre ella podía afectarle profundamente.
"No por ser su hermana tengo la vida que tengo"
Hay, sin embargo, algo que continúa molestándole: que se atribuya todo lo que ha conseguido únicamente a ser hermana de Georgina. Preguntada directamente por ello, Ivana admitió que es una situación a la que se enfrenta "constantemente".
Y quiso reivindicar su propio recorrido. "Yo tengo mi camino, que me he ido esforzando desde chiquitita, estudiando día a día, siendo súper responsable, trabajando", explicó.
Antes de convertirse en un rostro conocido, trabajó en el mundo de la moda en Madrid mientras cursaba sus estudios universitarios. "Yo en mi día libre iba a la universidad", recordó como ejemplo del esfuerzo que había detrás de su trayectoria.
Por eso rechaza que su vida actual pueda explicarse exclusivamente a través del éxito de su hermana. "Todo el esfuerzo que yo tengo detrás no me viene por ser hermana de Georgina, me viene por mi sacrificio y por quién soy. No por ser su hermana hoy tengo la vida que tengo", afirmó, aunque inmediatamente matizó con un revelador "no solo", reconociendo así que la fama de Georgina también le ha proporcionado oportunidades que probablemente no habría tenido de otra manera.
Sus hijas, la línea roja
La maternidad ha añadido además otra preocupación a esa exposición. Ivana tiene dos hijas y reconoce que se plantea constantemente hasta dónde quiere mostrar su vida familiar.
"Mi pensamiento se divide todo el tiempo", explicó al hablar de los pros y los contras de compartir imágenes de las niñas. Y hay límites que tiene muy claros: "Tengo líneas rojas completamente marcadas en mi mente y sé por dónde no voy a pasar".
Aun así, intenta que la fama de su hermana y todo lo que ha llegado con ella no condicione su día a día. "Intento hacer una vida lo más normal", aseguró. Entre sus dos hijas, el trabajo y unos estudios que todavía continúa, tampoco quiere dedicar demasiado tiempo a preocuparse por lo que puedan decir de ella.
Porque, después de años viviendo inevitablemente bajo el foco que acompaña a Georgina, Ivana parece haber encontrado su propia manera de gestionarlo y no es otra que reconocer las oportunidades que le ha brindado ser su hermana sin permitir que ese parentesco borre todo lo que había construido por sí misma.









