De la lengua de suegra al árbol de jade: cómo cuidar 10 plantas muy populares y saber cuál encaja mejor en tu casa


Costilla de Adán, lengua de suegra o ficus benjamina son esas plantas que siempre están, pero no sabes cómo se llaman. Hoy te ayudamos a identificarlas y te contamos qué cuidados necesitan para que se mantengan bonitas durante años


Rincón con plantas de interior.© Cottonbro / Pexels
3 de septiembre de 2026 a las 15:06 CEST

Hay plantas que has visto cientos de veces, forman parte de la decoración de muchas casas. Las ves en el salón de una amiga, en la recepción de un hotel, en una consulta del dentista o junto a una ventana en un bar. Incluso puede que tengas alguna en casa y la llames simplemente “la planta grande” o “la de las hojas bonitas”. Sin embargo, conocer su nombre te ayuda a entender qué necesita y por qué, a veces, no se ve tan bonita como al principio.

Estas diez plantas de interior son auténticos clásicos. Resultan fáciles de reconocer por sus hojas, su porte o su forma de crecer, pero sus nombres botánicos suelen pasar desapercibidos. Si quieres cuidar mejor tus plantas, identificar sus problemas a tiempo y acertar al comprar una nueva, empieza por aquí: estas son las especies que has visto mil veces… y que quizá no sabías cómo se llamaban.

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Costilla de Adán. © Huy Phan / Pexels

Costilla de Adán: la planta de las hojas con hendiduras

La costilla de Adán es una de las plantas de interior más reconocibles, aunque su nombre real es Monstera deliciosa. Sus hojas grandes, verdes y con cortes profundos recuerdan a una costilla, de ahí su popular nombre. Ha sido estrella de las redes sociales y queda genial en cualquier rincón de un salón, un pasillo o incluso el dormitorio. 

Para mantenerla bonita, colócala cerca de una ventana con mucha luz indirecta: el sol directo puede quemar las hojas. Riégala cuando los primeros centímetros del sustrato estén secos, sin dejar agua acumulada en el plato. Agradece un ambiente con cierta humedad y un tutor si empieza a crecer mucho. Limpia sus hojas de vez en cuando para recuperar su brillo.

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Lengua de suegra. © Cottonbro / Pexels

Lengua de suegra: resistente y muy fácil de identificar

La lengua de suegra, también llamada sansevieria, se conoce actualmente como Dracaena trifasciata. Es inconfundible por sus hojas rígidas, alargadas y verticales, que parecen espadas verdes con dibujos en tonos grisáceos o amarillos. Hay variedades compactas, otras más altas y algunas con bordes amarillos muy marcados. Es una de esas plantas que parece estar presentes en todas partes: viviendas, oficinas, portales y comercios.

Si crees que no tienes buena mano con las plantas, esta puede ser una gran aliada. Tolera bastante bien la falta de luz, aunque crecerá mejor en una estancia clara. El mayor error es regarla demasiado, porque sus raíces pueden pudrirse en un sustrato constantemente húmedo. Espera a que la tierra se seque por completo antes de volver a regar. En invierno necesitará todavía menos agua.

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Tronco de Brasil.© Feey / Unsplash

Tronco de Brasil: el tronco que anima cualquier rincón

El tronco de Brasil pertenece a la especie Dracaena fragrans y suele reconocerse por sus troncos leñosos y sus hojas largas, arqueadas y brillantes. La variedad más habitual tiene una franja amarilla o verde lima en el centro de cada hoja. Es frecuente verla en macetas altas, junto a un sofá, en un recibidor o en espacios amplios donde se busca sumar altura. 

Necesita luz abundante, pero filtrada. Si la dejas en una zona demasiado oscura, sus hojas perderán intensidad y el crecimiento será lento. Riégala con moderación cuando la capa superior del sustrato esté seca: no soporta los encharcamientos. También conviene alejarla de radiadores, corrientes de aire frío y aparatos de aire acondicionado. 

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Ficus benjamina. © Feey / Unsplash

Ficus benjamina: un pequeño árbol para interiores

El Ficus benjamina es ese árbol de interior de ramas finas y hojas pequeñas que probablemente has visto en todas partes. Es un clásico en despachos y oficinas, aunque también en casa. Su porte ligero hace que pueda llenar una esquina sin crear una sensación pesada. Hay ejemplares de hoja verde intensa y otros variegados, con manchas crema o amarillentas. 

Eso sí, el ficus benjamina es sensible a los cambios. Puede perder hojas si lo mueves de sitio, pasa frío o alternas periodos de sequedad con riegos excesivos. Busca una ubicación estable, luminosa y sin sol fuerte. Riega cuando notes que el sustrato empieza a secarse en la parte superior, pero sin dejar que se seque.

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Dracena marginata. © Laurens - stock.adobe.com

Drácena marginata: la silueta más estilizada

La Dracaena marginata es una de las plantas altas más reconocibles por sus troncos delgados y sus hojas estrechas, largas y puntiagudas. Muchas variedades tienen los bordes rojizos, un detalle que la diferencia del palo de Brasil, de la misma familia. A menudo se cultiva con varios tallos de distinta altura en la misma maceta, creando una composición muy decorativa. 

Necesita una habitación luminosa, pero puede vivir sin problemas lejos de la ventana si recibe claridad suficiente. El sol directo, en cambio, puede dejar marcas secas en las hojas. Como buena drácena, prefiere quedarse ligeramente corta de agua antes que tener las raíces empapadas. Riega solo cuando el sustrato se haya secado en buena parte y procura que la maceta tenga un agujero de drenaje. 

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Cheflera. © Feey / Unsplash

Cheflera: la planta con hojas en forma de paraguas

La cheflera, cuyo nombre botánico más habitual es Schefflera arboricola, destaca por sus hojas compuestas. Cada hoja está formada por varias piezas alargadas que nacen desde un mismo punto, como un pequeño paraguas verde. Es una planta muy común por su presencia, pero no ocupa tanto. Además, existen variedades variegadas con manchas amarillas o crema que aportan más luz a una estancia.

Para que conserve su aspecto compacto, necesita bastante luz indirecta. En una zona oscura tenderá a alargar demasiado los tallos y perderá densidad. Riégala de forma moderada, dejando secar ligeramente la tierra entre riegos. Le sientan mal tanto el exceso de agua como las corrientes frías. 

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Dieffenbachia.© New Africa - stock.adobe.com

Dieffenbachia: hojas grandes con dibujos llamativos

La dieffenbachia, o Dieffenbachia seguine, llama la atención por sus hojas anchas y ovaladas, con manchas en blanco, crema o verde claro. Cada variedad muestra un dibujo diferente, pero todas comparten ese aspecto llamativo que funciona en cualquier rincón. Sus tallos son gruesos y carnosos, y con el paso del tiempo puede alcanzar una altura considerable. Es una planta vistosa, aunque conviene colocarla fuera del alcance de niños pequeños y mascotas, ya que su savia resulta irritante.

A la dieffenbachia le gusta la luz suave y constante. Evita tanto el sol directo como los rincones sombríos, donde sus hojas perderán color. Mantén el sustrato ligeramente húmedo durante la época de crecimiento, pero deja que se seque la superficie antes de repetir el riego. Si las hojas inferiores amarillean de forma aislada, puede ser parte de su evolución natural; si ocurre de forma generalizada, quizá estás regando demasiado. 

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Zamioculca. © Feey / Unsplash

Zamioculca: la todoterreno de hojas brillantes

La zamioculca, llamada científicamente Zamioculcas zamiifolia, parece casi artificial por el brillo de sus hojas y por su forma tan ordenada de crecer. Sus tallos se elevan desde la base y sostienen foliolos ovalados, gruesos y de color verde oscuro. Es habitual encontrarla en espacios con poca luz natural, como pasillos, oficinas o recibidores interiores. Su secreto está bajo tierra: desarrolla rizomas que almacenan agua y le permiten resistir mejor los despistes.

Por eso, con esta planta, menos es más. No necesita riegos frecuentes y prefiere que el sustrato se seque por completo antes de añadir agua. Necesita una maceta con buen drenaje: el exceso de humedad es su principal enemigo. Aunque tolera rincones poco luminosos, crecerá con más fuerza si recibe luz indirecta. 

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Planta de jade o Crassula ovata. © Marina Kaiser - stock.adobe.com

Árbol de jade: la suculenta que parece un arbusto

El árbol de jade es una suculenta muy popular cuyo nombre científico es Crassula ovata. Lo reconocerás por sus hojas redondeadas, carnosas y de un verde intenso, que a veces adquieren bordes rojizos si recibe mucha luz. Con el tiempo forma tallos gruesos y ramificados, casi como un pequeño árbol en miniatura. Es una planta agradecida, resistente y muy decorativa.

El jade agradece varias horas de luz intensa. Puede recibir algo de sol directo suave, sobre todo por la mañana, siempre que se acostumbre poco a poco. Riega solo cuando la tierra esté completamente seca y utiliza un sustrato específico para cactus o suculentas. 

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Calathea orbifolia. © Stramyk Igor - stock.adobe.com

Calatea: la planta que mueve sus hojas

Cuando alguien habla de una “calatea”, puede estar refiriéndose a varias especies que hoy se clasifican, en muchos casos, dentro del género Goeppertia. Son fáciles de reconocer por el dibujo de sus hojas: rayas, manchas, espigas o contrastes entre verde oscuro, plateado, crema y morado. Algunas, como la calatea orbifolia, tienen hojas grandes y redondeadas; otras muestran diseños más alargados y gráficos. Su peculiaridad más llamativa es que muchas levantan o bajan ligeramente las hojas según cambia la luz del día. ¡Parece que se mueven solas!

No es la planta más sencilla de esta lista, pero su belleza compensa el esfuerzo. Necesita luz indirecta, humedad ambiental y una temperatura estable, lejos de radiadores y corrientes. El sustrato debe mantenerse algo húmedo, aunque nunca empapado, por lo que es mejor regar en pequeñas cantidades y comprobar la tierra con frecuencia. Si aciertas con su ubicación, tendrás una de las plantas de interior más decorativas.