Actualizado 8 de septiembre de 2026 a las 18:40 CEST
La realeza y la Fórmula 1 comparten historia prácticamente desde el nacimiento del campeonato. Cuando el 13 de mayo de 1950 se disputó en Silverstone la primera carrera puntuable del Mundial, entre los cerca de 120.000 espectadores se encontraban el rey Jorge VI, la reina Isabel y la princesa Margarita; sobre la pista competía, además, el príncipe Bira de Tailandia. Una imagen que, vista con perspectiva, anticipaba una relación que no ha hecho más que crecer. Desde entonces, los palcos, el paddock y los podios de algunos de los circuitos más emblemáticos han reunido a varias generaciones de royals.
Grace Kelly y Rainiero en el Gran Premio de Mónaco (1977)
Uno de los ejemplos más representativos es Mónaco. El Gran Premio monegasco nació en 1929, incluso antes que el propio campeonato de Fórmula 1, y desde hace décadas mantiene una estrecha relación con la familia Grimaldi. Rainiero y Grace Kelly fueron habituales de esta cita y, con el paso del tiempo, Carolina de Mónaco, Charlene, Carlota Casiraghi o Beatrice Borromeo han mantenido esa tradición, haciendo del fin de semana de carreras una de esas citas en las que deporte, protocolo y moda conviven con absoluta naturalidad.
La reina Máxima de Holanda, durante el Gran Premio de Fórmula 1 de Países Bajos
Pero la presencia femenina de la realeza en la Fórmula 1 va mucho más allá del Principado. Diana de Gales llevó su elegancia a Silverstone en 1994, donde acudió junto al príncipe Harry y entregó el trofeo al ganador, Damon Hill. En los últimos años, Máxima de Países Bajos y sus hijas también se han convertido en rostros habituales del Gran Premio de Zandvoort, con estilismos relajados y alejados del protocolo royal. Y ahora que Madrid se suma al calendario con el estreno de su propio Gran Premio, solo queda esperar que entre los asistentes también podamos ver a la Familia Real española. De las perlas de Lady Di a los conjuntos de Chanel de Carlota Casiraghi, recordamos algunos de los mejores looks que han lucido reinas, princesas y aristócratas en la Fórmula 1.
Lady Di llevó a su hijo Harry, cuando este tenía solo nueve años, al Gran Premio de Gran Bretaña. Aquella visita reforzó una afición por la Fórmula 1 que el príncipe ha mantenido hasta la actualidad. Para aquella cita, la esposa del entonces príncipe Carlos lució un look completamente atemporal, confiando en una falda de tablas midi junto a una camiseta blanca básica. Un maxicinturón negro, a juego con su americana, completaron su elección.
Carolina de Mónaco con el accesorio que no pasó desapercibido (1989)
Es especialmente interesante observar la evolución de estilo de Carolina de Mónaco en la Fórmula 1: desde sus conjuntos relajados cuando era una adolescente, pasando por sus camisetas con mensaje cuando acudía con el que fue su primer marido, Philippe Junot; hasta la elegancia de trajes de chaqueta como este dos piezas en color malva. Junto a su hijo Andrea Casiraghi, posaba además luciendo una enorme pamela de rafia.
En vaqueros —algo bastante inusual para la época—, con las manos en los bolsillos y una actitud despreocupada que encaja con la imagen de princesa rebelde que siempre ha cosechado —seis años después comenzaría su carrera como cantante—. Así aparecía Estefanía de Mónaco en el paddock, dominando el arte del layeringcon una camisa bajo un jersey, y sobre este, una americana masculina de anchas hombreras que se convertiría en una de sus prendas estrella.
Beatriz de York estrenó un bolso de lo más inesperado (2006)
Tan solo 18 años tenía la princesa cuando apareció en las carreras monegascas junto a su madre, Sarah Ferguson. Todavía en búsqueda de un estilo propio, escogió un conjunto en clave preppy con un vestido blanco de volantes y aquellos boleros de punto fino que tan populares eran a principios de los 2000. Pero lo que más llamó la atención, además de sus brillantes bailarines, fue su bolso firmado por Anya Hindmarch: con la imagen de un terrier estampada luciendo un vistoso lazo rosa.
De lo más original era la elección de la esposa del príncipe Alberto de Mónaco, que aparecía con un elegante mono azul celeste firmado por el diseñador sudafricano Terrence Bray, uno de sus modistos de cabecera. El diseño, ceñido, con escote barco, espalda descubierta y mangas tres cuartos abullonadas, realzaba su silueta y destacaba por ese favorecedor tono azul royal.
Carlota Casiraghi con los pantalones que vuelven a ser tendencia (2009)
Hablamos del diseño capri, aquel justo por la rodilla o por debajo de esta, que hace casi dos décadas lucía la hija de Carolina de Mónaco en la Fórmula 1. Lo hacía con este conjunto minimalista en blanco y negro, y con las sandalias de plataforma que aquel año se convirtieron en su calzado de referencia. De hecho, volvió a ponérselas esa misma semana para acudir al circuito, combinadas en aquella ocasión con un minivestido floral.
Beatrice Borromeo, pura elegancia con bailarinas españolas (2023)
La esposa de Pierre Casiraghi nos dejaba este lookazo veraniego firmado por Dior en el que sus accesorios cobraban mucho protagonismo, en especial, sus zapatos. La moda española pisó el paddock gracias a las bailarinas rosas que escogió la periodista, un modelo de la firma Flabelus.
La reina, junto a su esposo y su hija menor, asistían a finales de agosto al Gran Premio de Fórmula 1 de los Países Bajos, en el circuito de Zandvoort. Para la cita, Máxima eligió una camisa blanca fluida con una falda de lino beige de Natan decorada con grandes flores blancas, mientras que Alexia apostó por un sofisticado mono azul marino de escote palabra de honor y silueta amplia, marcado por un cinturón dorado. Añadieron además un discreto guiño madre e hija coordinado en sus joyas.
Junto a su marido, Zara Tindall es uno de los rostros más habituales del paddock, tanto en Baréin como en Mónaco. La aristócrata disfruta desde hace años de esta cita y, aunque desconocemos cuándo fue exactamente su primera vez, hay fotografías que nos llevan hasta 1998. Entonces fue fotografiada dentro del garaje de Stewart-Ford, sentada en uno de sus monoplazas, acompañada por el príncipe Harry y por Mark y Paul Stewart, hijos de Jackie Stewart. Décadas después, la seguimos viendo asistir con auténtica religiosidad, como en 2025, cuando volvió a dejarse ver en el Gran Premio celebrado en el Circuito Internacional de Sakhir. Para estas citas, a la royal le gusta apostar por looks cómodos, siempre con un punto sofisticado: desde un estiloso vestido negro, pasando por propuestas de líneas depuradas, hasta llegar a románticos estampados de flores.
Como mencionábamos anteriormente, la Familia Real de Países Bajos también ha asistido en varias ocasiones a la Fórmula 1. Y, por supuesto, entre ellos se encontraba la primogénita de los reyes de Holanda, la princesa Amalia. Si hay algo que caracteriza su paso por esta cita es que nos permite verla con looks mucho más desenfadados de lo habitual. En su última aparición en Zandvoort, por ejemplo, se decantó por un abrigo largo de ante en tono marrón, combinado con un conjunto negro de dos piezas de Reformation, zapatillas Adidas, un bolso de piel de Massimo Dutti y gafas de sol de Céline.