UN PODEROSO MENSAJE

De Máxima y Amalia de Holanda a la reina Letizia, las mujeres de la realeza homenajean al rey Harald con sus perlas en un funeral histórico: "Simbolizan sus lágrimas y son compatibles con la sobriedad del luto"


Las elecciones de joyas de las 'royals' en el último adiós al monarca noruego conectan con una tradición que se mantiene desde hace generaciones


 Los reyes Máxima y Guillermo Alejandro, junto a la princesa heredera Amalia de Países Bajos, en el funeral del rey Harald de Noruega© Getty Images
9 de septiembre de 2026 a las 13:37 CEST

El rey Harald V de Noruega falleció el 28 de agosto, a los 89 años, después de 35 años en el trono, marcando el fin de una era próspera para su pueblo, que guardará siempre un recuerdo maravilloso de su trabajo al frente de la monarquía. Desde aquel fatídico día, se han sucedido misas, actos solenmes y ceremonias que culminan hoy, 9 de septiembre, con un funeral de Estado en Oslo, al que han asistido los representantes de otras monarquías y figuras destacadas de la aristocracia rindiendo el más riguroso luto; vestidas al completo de negro, las reinas y princesas asistentes -desde doña Letizia o Charlene hasta Rania o la propia Ingrid Alexandra, ahora heredera al trono noruego- han añadido a sus conjuntos esta mañana triste un simbólico elemento que no ha pasado desapercibido para las expertas en protocolo: las perlas. Ellas ocupan desde hace décadas un lugar especial en el lenguaje del luto real y su presencia permite leer la moda como una forma de comunicación. 

Rania de Jordania, Charlene de Mónaco, los reyes Guillermo y Máxima y la princesa Amalia© Getty Images
Rania de Jordania, Charlene de Mónaco, los reyes Guillermo y Máxima y la princesa Amalia de Países Bajos en el funeral del rey Harald

Qué dice el protocolo para el funeral de Harald

El funeral de Estado se ha celebrado este 9 de septiembre en la Catedral de Oslo, después de varios días en los que el féretro permaneció en la capilla del Palacio Real para que los ciudadanos puedan presentar sus respetos. En una ceremonia de estas características, la ropa deja poco espacio para la improvisación. Según Marta Callejo, asesora de imagen y experta en protocolo, “el principio básico del luto se aplica a todos: sobriedad y respeto”. En el caso de las familias reales, las exigencias son todavía mayores.

La reina Mette-Marit de Noruega© Getty Images
La reina Mette-Marit de Noruega en el funeral del rey Harald

El negro riguroso es la opción más apropiada, aunque en determinados contextos pueden admitirse tonos oscuros como azul marino o gris marengo. Los tejidos deben ser mates y discretos y el largo midi continúa siendo la alternativa más correcta. Los zapatos, cerrados y sobrios, deben acompañar sin llamar la atención.

También el tocado puede desempeñar un papel importante. “No es obligatorio, pero sí es altamente recomendable en funerales de Estado o de la realeza”, explica Callejo. En un acto como el de Oslo cabe esperar, por tanto, tocados bajos, pillbox o algún fascinator discreto, siempre subordinados a la solemnidad de la ceremonia.

Y en ese escenario las perlas tienen una ventaja evidente: permiten llevar una joya sin romper ninguno de los códigos de discreción. No compiten con el negro, no introducen color y, al mismo tiempo, aportan una dimensión histórica y emocional.

Las lágrimas de la reina Mette-Marit© Getty Images
Las reinas Sonia y Mette-Marit de Noruega, con el rey Haakon, dentro de la Catedral de Oslo

Una forma silenciosa de recordar

Las perlas que Ingrid Alexandra ha escogido durante estos días dicen mucho precisamente porque dicen poco. No hay grandes diamantes, colores intensos ni joyas destinadas a captar la atención. Hay, en cambio, una piedra blanca que durante generaciones ha acompañado a las mujeres de las casas reales cuando la ocasión exigía recordar, despedir y guardar silencio.

En la futura reina de Noruega, esa elección tiene además un significado particular. Mientras el país despide a Harald y su padre comienza su reinado, Ingrid Alexandra viste el duelo desde un lugar doble: el de una nieta que pierde a su abuelo y el de la heredera que representa la continuidad de la Corona. Las perlas, pequeñas y aparentemente sencillas, terminan convirtiéndose en uno de los gestos más elocuentes de ese momento.

Ingrid Alexandra de Noruega con pendientes de perlas, símbolo de luto por la muerte de su abuelo, el rey Harald, 2026© GTRES
En las ceremonias previas al funeral de su abuelo, Ingrid Alexandra también lució pendientes de perlas como señal de respeto

Ingrid Alexandra y las perlas que la acompañan en el duelo

En este periodo de actos de despedida a su abuelo, Ingrid Alexandra ha encontrado en las perlas uno de los elementos constantes de sus looks. Previo al a joven ha lucido dos pares diferentes, pero muy similares: unos pendientes blancos ligeramente colgantes y otros de botón, ambos discretos y alejados de cualquier ostentación. No es, ni mucho menos, azar. La joya funciona como algo más que un complemento: habla de respeto, memoria y continuidad.

Ingrid Alexandra aparece vestida de negro y con una estética deliberadamente contenida. La elección de las joyas sigue la misma lógica. Durante la ceremonia en la que su padre, el rey Haakon VIII, juró la Constitución ante el Parlamento el 1 de septiembre, la princesa volvió a recurrir a las perlas, en esa ocasión en un formato más pequeño y cercano al rostro.

Ingrid Alexandra de Noruega con pendientes de perlas, símbolo de luto por la muerte de su abuelo, el rey Harald, 2026© Getty Images
Las perlas son uno de los elementos constantes en los looks de Ingrid Alexandra desde el fallecimiento de su abuelo, el rey Harald

En los actos anteriores relacionados con la despedida de Harald también había llevado unos pendientes de perla en forma de lágrima, ligeramente colgantes. Todo apunta a que son los mismos que estrenó en la celebración de su 18 cumpleaños en 2022. De ser así, tendrían además una historia personal: fueron un regalo conjunto de miembros de las familias reales de Bélgica y Países Bajos. 

Hay otro detalle que refuerza todavía más la lectura: en algunas imágenes en las que Ingrid Alexandra camina junto al féretro de su abuelo se aprecia también un anillo con una gran perla. No se trata, por tanto, de una única aparición circunstancial, sino de una reiteración.

La reina Sonia a su llegada a la Catedral de Oslo© Getty Images
La reina Sonia de Noruega en su llegada a la Catedral de Oslo para el funeral de su marido, el rey Harald

La elección encuentra además un eco familiar. Su abuela, la reina Sonia, ha recurrido en estos actos a collares, pendientes y broches de perlas. De hecho, para este funeral de Estado ha querido llevar al extremo este principio, en señal de su profunda admiración por el que fue el hombre de su vida, luciendo -entre otras- las perlas del ajuar de estilo eduardiano de la reina Maud

El rey Felipe VI con la reina Letizia en el funeral de Harald de Noruega © Getty Images
El rey Felipe VI con la reina Letizia en el funeral de Harald de Noruega

Las reinas y princesas rinden tributo al rey Harald con sus perlas: desde la reina Letizia hasta la princesa Amalia de Países Bajos

Pero la familia del fallecido monarca no ha sido la única que ha hecho de las perlas un símbolo de respeto. Las invitadas de la realeza han acompañado sus sobrios vestidos negros con este elemento precioso. La mujer de Felipe VI rescató el collar de 37 perlas de Victoria Eugenia. Es de perlas rusas y Alfonso XII lo regaló a su primera esposa, la reina Mercedes, en 1878. En origen, llevaba 41 perlas purísimas y pesaba más de dos kilos, y fue realizado en la Rusia Imperial. 

Este collar, sin embargo, no suele ser el que más usa; se lo hemos visto en unos premios de periodismo o en la Pascua Militar, en ocasiones acompañado de unos pendientes que forman parte de su joyero personal desde hace 15 años: una hilera vertical de siete diamantes que culmina en una gran perla redonda.

 Los reyes Máxima y Guillermo Alejandro, junto a la princesa heredera Amalia de Países Bajos, en el funeral del rey Harald de Noruega© Getty Images
Los reyes Máxima y Guillermo Alejandro, junto a la princesa heredera Amalia de Países Bajos, en el funeral del rey Harald de Noruega

La reina Máxima de Países Bajos, su primogénita Amalia, Victoria de Suecia, la princesa Charlene de Mónaco y Rania de Jordania han incorporado las perlas a sus looks; eso sí, cada una ha optado por un registro diferente sin por ello romper con los lineamientos del protocolo real: mientras que las neerlandesas han cogido de su joyero histórico pendientes con grandes perlas de lágrima, haciendo un homenaje más literal, la mujer del príncipe Alberto se ha inclinado por la discreción que aportan unos sencillos pendientes de botón. Por su parte, la heredera al trono sueco ha sabido fusionar ambas reinterpretaciones de este estilismo, llevando tanto unos pendientes de botón como una gargantilla de dos filas de perlas. 

Victoria y Daniel de Suecia© Getty Images
Victoria y Daniel de Suecia en el funeral del rey Harald de Noruega

Por qué las perlas están ligadas al luto

La asociación entre las perlas y el duelo no nació en las monarquías contemporáneas, pero encontró en la realeza europea una de sus expresiones más visibles. Durante el siglo XIX, las perlas llegaron a interpretarse simbólicamente como lágrimas, mientras que su color blanco y su brillo moderado las convertían en una de las pocas joyas compatibles con los códigos de sobriedad del luto. 

La figura decisiva fue la reina Victoria. Tras la muerte del príncipe Alberto en 1861, pasó el resto de su vida vestida de negro y contribuyó a consolidar unas normas de duelo extraordinariamente estrictas. El jet y otras piedras negras ocupaban un lugar destacado, pero, conforme avanzaban las distintas etapas del luto, también aparecían joyas más discretas y elementos incoloros como los diamantes y las perlas. 

Retrato de la reina Victoria en 1899 a la edad de 78 años, de luto y con collar de perlas © Getty Images
Retrato de la reina Victoria en 1899 a la edad de 78 años, de luto y con collar de perlas

La tradición ha sobrevivido aunque las antiguas reglas ya no se apliquen de forma literal. Las perlas continúan siendo apropiadas porque reúnen varias cualidades que encajan con el duelo: son blancas, discretas, elegantes y carecen del color intenso asociado a una joya festiva. Su simbolismo, además, permite expresar emoción sin recurrir a una joya explícitamente funeraria. 

Recordamos a Harald de Noruega