Paternidad

Rodolfo Sancho y cómo seguir adelante cuando un hijo pone tu vida a prueba, según una psicóloga: "Necesitamos encontrar una explicación para lo que nos resulta incomprensible"


La psicóloga detalla cómo se afronta el desconcierto y la necesidad de sentido cuando la realidad de un hijo sacude el paisaje emocional de los padres


Rodolfo Sancho© GTRES
9 de septiembre de 2026 a las 13:43 CEST

Rodolfo Sancho ha hablado como nunca antes acerca de cómo le ha afectado todo lo ocurrido con su hijo, Daniel Sancho, que cumple cadena perpetua en una cárcel de Tailandia por asesinato. "Es un shock brutal, mucha impresión", decía con total franqueza a Sonsoles Ónega en su programa, Y ahora Sonsoles, este martes acerca de lo que sintió cuando recibió la noticia. "Eso me lleva a un estado de disociación porque la situación es muy fuerte". Su reacción es, como el propio actor comenta, común a la de cualquier ser humano ante una situación así. De hecho, la psicóloga María Jesús Andrés, fundadora de Psicomaster, cuando un hijo atraviesa una situación de tal calado, "para unos padres es muy difícil mantener la distancia psicológica porque el vínculo no desaparece cuando el hijo se hace adulto". 

Aunque la situación que atraviesa Daniel Sancho no es común a la mayoría de familias, no es extraño que muchos padres vean cómo sus hijos cometen errores que les meten de lleno en serios problemas. Y esos problemas del hijo, el padre o la madre los vive como propios. "Lo que le ocurre a él irrumpe también en tu propia vida", afirma María Jesús Andrés. "Puede aparecer miedo, tristeza, rabia, vergüenza e incluso una sensación de irrealidad: ‘Esto no puede estar pasando en mi familia’”.

Un acontecimiento grave puede romper no solamente la imagen que unos padres tenían de su hijo, sino también la que tenían de sí mismos y de su propia familia

María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Es justo lo que le ocurrió a Rodolfo Sancho en esa disociación que experimentó al saber lo ocurrido, tal y como él mismo explicaba a Sonsoles en la entrevista: "Es esa sensación de que no estás viviendo algo real, sensación de incredulidad, acompañado de tristeza".

Pero hay algo que es fundamental tener muy claro que hay que separar, como señala la psicóloga, y es que "mi hijo es mi hijo, pero su vida no es mi vida". Lógicamente, se le puede querer, acompañar y ayudar a afrontar las consecuencias de lo ocurrido, pero eso no implica que haya que asumir esas consecuencias como propias. "Y también hay que permitirse seguir viviendo", subraya la fundadora de Psicomaster. "Trabajar, reírse, salir a cenar o tener momentos felices mientras un hijo atraviesa una situación terrible no significa quererle menos", añade. "Si los padres suspenden indefinidamente su propia vida, al final tenemos dos vidas destruidas en lugar de una".

Daniel Sancho fue detenido el 7 de agosto de 2023 en la isla Koh Pha Ngan, en la provincia tailandesa de Surat Thani© Getty Images
Daniel Sancho fue detenido el 7 de agosto de 2023 en la isla Koh Pha Ngan, en la provincia tailandesa de Surat Thani

Cuando la culpa irrumpe en los padres

María Jesús Andrés nos cuenta que una de las primeras preguntas que un padre o una madre se hace cuando descubre un grave error cometido por su hijo que conlleva importantes consecuencias es, habitualmente, ¿en qué me equivoqué?. "Los padres reconstruyen retrospectivamente la infancia buscando señales: si fueron demasiado permisivos, demasiado exigentes, si estuvieron poco presentes, si deberían haber visto algo que no vieron".

Aunque ellos no sean responsables, en absoluto, de los errores de los hijos, es comprensible, desde la psique humana, esa búsqueda de respuestas "porque necesitamos encontrar una explicación para aquello que nos resulta incomprensible", tal y como pone de manifiesto Andres. "Y pensar yo hice algo mal proporciona, curiosamente, cierta sensación de control: si fue culpa mía, entonces esto tiene una causa que puedo identificar".

La psicóloga hace hincapié en otro aspecto esencial: "Un hijo adulto no es el resultado matemático de su educación". Esta afirmación resulta liberadora, pues resta una pesada carga a aquellos progenitores que se preguntan en qué se equivocaron. No cabe duda de que la crianza influye enormemente, pero también influyen su personalidad, sus experiencias, sus relaciones y, sobre todo, sus propias decisiones. Por tanto, es importante interiorizar que "ser padre implica responsabilidad sobre la crianza, no autoría sobre todos los actos que un hijo realizará durante el resto de su vida".

Cuando preguntamos a María Jesús Andrés si, más allá de la culpa, los padres y las madres viven habitualmente los errores graves de los hijos como un fracaso personal, nos responde que sí. Sobre todo porque, tanto a nivel individual como a nivel social, seguimos considerando a los hijos como una especie de examen final de los padres. Y lo ilustra de manera muy gráfica al recordarnos que, cuando un hijo triunfa, es común escuchar qué bien lo han educado; y, por el contrario, cuando hace algo terrible aparece enseguida la pregunta ¿qué clase de padres tendrá?. "Esa asociación es muy poderosa".

Un hijo adulto no es el resultado matemático de su educación

María Jesús Andrés, psicóloga y fundadora de Psicomaster

Y añade que, como sabemos, los hijos forman parte de nuestra identidad y de nuestro relato biográfico. De ahí que "un acontecimiento grave puede romper no solamente la imagen que unos padres tenían de su hijo, sino también la que tenían de sí mismos y de su propia familia". Esto deriva en otro aspecto psicológico a valorar: "hay un duelo por la persona que creían conocer y, en ocasiones, por el futuro que habían imaginado para ella".

"Pero hay que introducir un límite psicológico muy importante: educar no es programar", recalca. "Los padres pueden transmitir valores, poner límites, ofrecer afecto y proporcionar herramientas, pero no pueden garantizar qué decisiones tomará otra persona dentro de diez, veinte o treinta años". 

Rodolfo Sancho, saliendo a la salida de los juzgados en Tailandia durante el proceso, en 2024© GTRES
Rodolfo Sancho, saliendo a la salida de los juzgados en Tailandia durante el proceso, en 2024

Cómo gestionar el sufrimiento para ayudar a los hijos

Disociación, sensación de irrealidad, tristeza y, en muchos casos, culpa. ¿Cómo gestionar toda esa vorágine de emociones que causan dolor para acompañar y ayudar al hijo como necesita y, al mismo tiempo, encontrarse bien uno mismo, como padre o madre, y seguir adelante? "Primero hay que distinguir entre culpa y responsabilidad", nos responde la psicóloga. "Si un padre identifica algo concreto que hizo mal, puede reconocerlo, repararlo si todavía es posible y aprender de ello. Eso es responsabilidad. La culpa indiscriminada (’si mi hijo ha hecho esto, yo he fracasado como padre’) no repara nada y puede acabar incapacitando precisamente para ayudar".

La fundadora de Psicomaster pone de manifiesto otra cuestión, y es que acompañar no significa necesariamente proteger al hijo de las consecuencias de sus actos. "A veces ayudar consiste en estar presente mientras él las afronta. Se puede decir ‘te quiero y voy a estar aquí’ y al mismo tiempo lo que hiciste estuvo mal", plantea. "Es probablemente una de las posiciones emocionalmente más difíciles para unos padres, porque obliga a sostener dos verdades que parecen incompatibles: amar a la persona y desaprobar profundamente su conducta".