Los interioristas coinciden: la regla del 70/30 es el truco para conseguir una casa equilibrada y con personalidad


Aplica la fórmula favorita de los interioristas en cualquier estancia de la casa: espacios más ordenados, tranquilos, con tu propio toque y en los que, además, es más fácil concentrarse.


Salón en tonos neutros con sofás beige, butaca beige, columnas, cojines de colores, alfombra beige© Javier Bravo
9 de septiembre de 2026 a las 13:06 CEST

Hay casas que parecen sacadas de un catálogo y casas que parecen el resultado de la necesidad de tener todo listo en segundos y de cierta improvisación. Entre esos dos extremos —el todo controlado y el todo vale— hay un truco sencillo que usan los interioristas, como muestra este proyecto de Àbag Studio, para no perderse por el camino: la regla del 70/30. Reparte cada estancia en un 70% de base neutra y fija y un 30% de color, textura y carácter, y con eso basta para que un espacio tenga armonía sin dejar de ser tuyo.

No hace falta reformar nada para aplicarla, ni ser un profesional de la materia: es, sobre todo, un método para decidir con más seguridad. También es una buena opción para todas aquellas de nosotras que tenemos cierto recelo a la hora de pintar las paredes del salón en rojo, por mucho que se lleve, que se lleve. Te contamos en qué consiste exactamente, cómo ponerla en práctica y qué aporta a tu día a día, más allá de lo estético: orden, calma y hasta concentración.

Salón comedor y cocina en color blanco, con detalles en madera y mesa de centro de cristal, lámparas de techo, alfombra, sofás blancos© Ángeles Molina

En qué consiste la regla del 70/30

La regla del 70/30 reparte los elementos de una habitación en dos bloques con roles muy distintos. El 70% lo ocupa la base: paredes, suelo, mobiliario grande y fijo —sofá, cama, mesa, armarios— en tonos neutros o poco arriesgados, porque son las piezas más caras y las más difíciles de cambiar de un día para otro. El 30% restante es el margen de contraste: cojines, alfombras, lámparas, cuadros, objetos de viaje o piezas heredadas, ahí donde puedes permitirte el color intenso o la textura inesperada sin comprometer el conjunto.

Es, en el fondo, un pariente cercano de la regla del 60/30/10 que se usa para combinar colores, pero aplicada a toda la estancia, no solo a la paleta cromática. ¿Por qué justo esas proporciones y no un 50/50 más igualado? Porque un reparto equilibrado a la mitad hace que ningún elemento termine de imponerse, y la estancia se queda sin un criterio claro; con el 70% marcando la pauta, el 30% se lee como una decisión deliberada, no como ruido de fondo, como ocurre en esta propuesta de GIO Estudio. 

Comedor en tonos tierra, con mesa de madera, sillas tapizadas, lámpara de techo, jarrones y adornos © Dulux

¿Es fácil de aplicar? Así se hace paso a paso

Más que difícil, es cuestión seguir un orden. Primero se define la base: el color de las paredes, el tono del suelo, el sofá o la cama, siempre dentro de una paleta neutra que no canse con los años. Solo después se elige el 30% de contraste, y aquí es donde de verdad se disfruta: un cojín en un color que no usarías en una pared, una lámpara con carácter, una alfombra vintage. Al acotar dónde se puede arriesgar, evitamos un aspecto complicado de decorar una casa: decidir mueble a mueble sin ningún criterio. 

Para saber si vas bien encaminada, hay una prueba que no falla: haz una foto de la estancia y fíjate en qué ocupa más superficie a simple vista. Si lo neutro gana con claridad y el color aparece solo en un par de puntos, como en esta propuesta de Dulux, ya estás aplicando la regla, aunque no lo hicieras a propósito.

Dormitorio blanco con cabecero a medida, ropa de cama blanca, manta y adornos en rojo, cortinas blancas © Carla Capdevila

En qué estancias funciona mejor

Funciona en cualquier habitación, precisamente porque parte de una proporción y no de un estilo cerrado. En el salón, un sofá neutro con cojines de color y una alfombra con dibujo; en el dormitorio, detalles como los cojines, los adornos o la alfombra que le den personalidad, como en este ejemplo de MAS by Arquesta; en la cocina abierta, muebles claros con sillas o piezas de iluminación en tonos más oscuros. 

Es especialmente útil en espacios pequeños, donde acumular demasiados elementos distintos desordena la vista antes incluso de desordenar el espacio físico. Y funciona igual de bien en zonas que solemos descuidar, como la entrada o un rincón de trabajo: una base neutra y un único detalle con carácter —un espejo, una silla de color— bastan para que esos espacios de paso también tengan identidad, sin necesidad de llenarlos.

Salón comedor con sofá beige, estantería de obra, mesa de centro de madera, cojines en el sofá© Jordi Canosa

Aporta más orden, y se nota

El orden que da la regla del 70/30 no es solo el de tener las cosas colocadas: es también orden visual. Con el 70% de la estancia resuelto de antemano, la mirada tiene siempre un punto de descanso antes de saltar al detalle de color o textura del 30%. Sin esa base estable, cada objeto nuevo compite por la atención con el resto, y el resultado —por bonitas que sean las piezas por separado— acaba pareciendo desordenado aunque técnicamente no lo esté. 

En este proyecto de Pia Capdevila Interiorismo se ve claramente la sensación de orden en casa. Nada desentona, aunque nada es aburrido

Dormitorio con cuadros en la pared del cabecero, aparador alto, planta sobre el aparador, cojines sobre la cama y lámpara de techo© CIN Valentine

Logra una casa visualmente más atractiva

¡Demostrado! El atractivo no está en el 70% neutro ni en el 30% de color por separado, sino en el contraste entre ambos. Es ese 30% el que crea un punto de foco: el color que atrae la mirada nada más entrar, la textura que invita a tocarla, la pieza que cuenta una historia, como ocurre en esta propuesta de CIN Valentine. Sin él, la base neutra se queda plana y sin alma; sin la base, el color pierde fuerza porque no tiene contra qué destacar. Juntos, consiguen justo lo que buscamos: una casa bonita que no parezca sacada de un catálogo, que se vea auténtica. 

Salón comedor en tonos neutros, mesa de madera, hornacina con baldas, cuadro en la pared, lámparas de techo de fibras vegetales © Lupe Clemente Fotografia

Hace que la calma se instale en el día a día

Vivimos rodeadas de estímulos casi todo el día, así que llegar a una casa visualmente en calma tiene un efecto que se nota. Un 70% de la estancia resuelto en tonos neutros reduce el ruido visual constante, y eso —aunque no lo pensemos en esos términos— descansa. 

No hace falta caer en el minimalismo más extremo para conseguirlo: basta con que la base de la habitación no compita por la atención a cada rato, dejando el margen de estímulo justo en el 30% que sí hemos elegido a propósito. Este proyecto de Trestrazos Interior Design es la prueba. 

Despacho en casa con mueble a medida que recorre la pared, estanterías, baldas, mesa de escritorio con el sobre de madera, ordenador © Yael Vallés

También potencia la concentración

De la misma manera que aporta calma, favorece la concentración. En un despacho en casa, como este de la interiorista Laura Martínez, o en un rincón de lectura, cuantos más elementos dispares compitan por la vista, más fácil es que la atención se disperse. Una pared con un estampado muy cargado, una estantería desbordada de objetos sueltos o varios colores intensos compitiendo entre sí son los principales culpables: llaman la atención una y otra vez, aunque no nos demos cuenta conscientemente.

Aplicar la regla del 70/30 en estos espacios que requieren cierto nivel de concentración deja la mirada libre para volver una y otra vez a lo que de verdad importa: el libro, la pantalla o el trabajo que tienes entre manos. No hace falta que ese rincón sea el más grande de la casa: a veces basta una esquina del salón o del dormitorio bien resuelta para que se convierta, casi sin querer, en el sitio donde más rendimos.

Dormitorio con la pared en color azul claro, cuadro verde, cojines de colores © HKliving

Por dónde empezar

No hace falta reformar nada para ponerla en práctica. Basta con mirar la estancia que más problemas te dé, decorativamente hablando, y separar mentalmente lo que ya pertenece al 70% —lo fijo, lo que no vas a cambiar esta temporada— de lo que podrías mover al 30%

Después, elige un único elemento nuevo: un cojín, una alfombra, una lámpara o un cuadro, como en esta propuesta de HKliving. La regla del 70/30 no exige acertar a la primera; solo pide un poco de orden en las decisiones, y el resto —lo prometemos— empieza a encajar solo.