"El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecían de nombre, y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo". Gabriel García Márquez rompía el maleficio de la página en blanco con esta frase y escribía una obra maestra: Cien años de soledad, cumbre del realismo mágico. Parece que Shakira ha decidido tomar la palabra a su paisano —y premio Nobel— y reescribir la industria del directo. Lo hará en Madrid y como él, le ha bastado con su dedo índice. Como si no le fuera con llenar estadios ni con dinamitar récords o algoritmos…porque allí donde la yema de sus dedos rozaron un mapa ha decidido construir su propia ciudad. Que si bien los emperadores romanos levantaban foros para perpetuar su legado, ella, la artista latina más taquillera de la historia también ha considerado levantar su Macondo Park.
Te lo contamos con todo lujo de detalles en nuestro número Especial dedicado a la artista. El qué, el cómo… Y también el cuándo, que, eso, con tu entrada en la mano, ya lo tienes más que claro. Lo que no sabemos es si eres consciente de todo lo que te espera. El recinto madrileño Iberdrola Music está a punto de mostrar la metamorfosis faraónica a la que se ha visto sometido durante meses para albergar la residencia europea —bautizada bajo el lema Es Latina— de la gira con la que ya ha recorrido América: Las Mujeres Ya No Lloran World Tour. Un total de 12 fechas (18, 19, 20, 25, 26 y 27 de septiembre y 2, 3, 4, 9, 10 y 11 de octubre), con las que espera congregar a 50.000 almas en comunión por noche para unirse en un único aullido. Porque lo que propone Shakira es que desterremos de nuestras cabezas la idea de un concierto convencional para abrirnos a algo con vocación de eternidad. Y sobre todo, transversal: una ciudad paradójicamente efímera de 15 hectáreas concebida para celebrar la identidad hispana a través de la literatura, la danza, la moda, el cine y la gastronomía.
La planimetría del recinto es un prodigio de la ingeniería del entretenimiento. Estructurado en ocho inmensos pabellones identificados por colores, el complejo funciona como un laberinto sensorial donde todos los senderos conducen a Roma, o mejor dicho, a una plaza central presidida por el imponente 'Árbol de Macondo'. Más de 30 hectáreas de telas recicladas darán vida a este edén artificial que promete dejar boquiabierto al mismísimo Walt Disney y con el que la barranquillera hace un evidente —y bellísimo— homenaje al pueblo que tenía como código postal la mente prodigiosa del padre de la estirpe Buendía.
Para los afortunados que crucen las puertas, la experiencia —que se extenderá durante 12 horas ininterrumpidas, desde el mediodía hasta la medianoche— es un festival en sí misma. El pabellón fucsia, consagrado a la gastronomía, acogerá food trucks y una ambiciosa "mesa infinita", donde chefs españoles y latinoamericanos servirán desde tacos mexicanos hasta arepas venezolanas pasando por bocadillos de calamares a la madrileña, fusionando los sabores de ambas orillas del Atlántico. Los fashion victims también tendrán su propio santuario: un área con mirador dedicada a exponer las últimas tendencias de marcas y creadores latinos. Y, para los fetichistas de la cultura pop, la fan zone esconderá un museo retrospectivo donde se exhibirán los outfits originales más icónicos utilizados por la cantante de Pies Descalzos en sus videoclips.
Y como la maternidad ha reconfigurado el ADN de la estrella, la herencia familiar tendrá su propia Narnia, aunque ésta mucho más tropical, claro. Los hijos de la artista, Milan y Sasha, han sido los encargados de diseñar "El Macondito", un pabellón temático y parque infantil concebido a su medida. Por su parte, el imaginario cultural e intelectual de la cantante tomará forma en el pabellón de la literatura con una recreación exacta de la biblioteca privada que Shakira tiene en su mansión de Miami donde autores invitados presentarán sus obras y conversarán con el público. La vocación divulgativa del proyecto es tal que la organización estudia abrir las instalaciones de lunes a jueves para visitas escolares.
Toda esta ciudad servirá, obviamente, como aperitivo para el plato principal. A las 20:30 horas, el Estadio Shakira —dotado de seis módulos de gradas desmontables— apagará sus luces para dar paso al espectáculo. Si tenemos en cuenta los precedentes de esta gira, Madrid debe prepararse para un derroche de sorpresas. Porque venimos de verla congregar a 400.000 personas en el Zócalo de México, de reinar ante dos millones de personas en la playa de Copacabana y de reivindicar una vez más su trono sobre el deporte rey en Nueva York sin que ni la mismísima Madonna pueda decir “esta boca es mía”.
Para su desembarco europeo, la barranquillera transportará su escenario de proporciones titánicas, flanqueado por inmensas pantallas inmersivas LED de 360 grados y 160 pies de envergadura. El público madrileño será testigo de cómo una versión hiperrealista de Shakira generada por computadora (CGI) interactúa con las gradas, mientras la verdadera diva ejecuta sus milimétricos cambios de vestuario. Veremos brillar los exclusivos diseños a medida de Versace, Zuhair Murad y Gaurav Gupta, rematados por esos imponentes brazaletes de platino y diamantes forjados en exclusiva por Tiffany & Co. las coreos de Blanca Li, a Julia Medina como telonera, muchas de las estrellas que han pasado por el escenario de Benidorm Fest y quién sabe si incluso Alejandro Sanz o Pablo Alborán.
Para evitar las tensiones vecinales que históricamente han asfixiado a eventos como el Mad Cool en la zona, la organización ha diseñado una salida en "goteo controlado". Tras el fin del concierto a las 23:00 horas, las experiencias y la iluminación del parque continuarán activas hasta la una de la madrugada, dispersando a la multitud de forma escalonada con pantallas acústicas y un fuerte control de movilidad.
Por supuesto, el lujo también tiene su hueco —y sus tarifas— en Macondo Park. Con el Espacio Garden y su acceso director al Front Stage a pie de pista, entrada VIP rápida, zona reservada con barra libre de comida y bebida, check-in personalizado y un regalo oficial de la cantante y con el espacio Terrace, que suma el acceso a una terraza elevada exclusiva, diseñada para disfrutar de una vista panorámica absoluta del espectáculo y de la efervescencia de esta ciudad efímera.
Como sentenciaba Diana Vreeland, "la única regla real es no ser aburrido". Y Shakira ha demostrado que, si hay que reinar en Europa, no basta con subirse a una tarima; hay que edificar un parque de atracciones donde la literatura, el diseño y las caderas dicten la nueva religión del siglo XXI. Que comience el espectáculo.












