EL pasado fin de semana, Ronda volvió a vestirse de gala para acoger una de las citas más señaladas del calendario taurino y más emblemáticas para los Rivera Ordóñez: la tradicional Corrida Goyesca. Para Francisco Rivera, además, tenía una mayor trascendencia de la habitual, ya que, después de dos años sin celebrarse, el festejo regresaba a la Real Maestranza, que reabría sus puertas tras las obras de consolidación de sus arcadas de piedra.
Junto a su mujer, Lourdes Montes, y sus tres hijos, Carmen, Curro y el más pequeño, Nicolás —que con año y medio hizo su debut en el coso rondeño—, el torero ejerció de anfitrión en una jornada cargada de recuerdos, amigos y, sobre todo, mucha familia.
Porque, como es lógico, su hija mayor, Tana, tampoco faltó a este fin de semana festivo que ha vivido desde su más tierna infancia. Aunque esta vez lo hizo acompañada por primera vez de Andrés Roca Rey, que también había pisado anteriormente la plaza de la ciudad malagueña, pero como torero, al participar en las Goyescas de 2018 y 2021.
Francisco Rivera, exultante por el regreso de la tradicional corrida a Ronda, después de dos años sin celebrarse, mostró su complicidad con Andrés Roca Rey, que consolida su noviazgo con Tana
En esta ocasión, lo hizo como espectador junto a su "chica" y la familia de esta, en la que cada vez parece estar más integrado. Así lo reflejan las imágenes exclusivas que les ofrecemos en estas lineas, en las que vemos a Francisco especialmente cariñoso con el novio de su hija Tana.
Entre risas, conversaciones y gestos de afecto, ambos dejaron patente la buena relación que mantienen. El torero peruano parece haberse ganado un sitio dentro del entorno más cercano de los Rivera, y Fran no ocultó la complicidad que existe ya entre los dos. Para Tana, esta edición, la LXVII, del festejo era muy especial, puesto que, como decíamos, era la primera que compartía con el limeño como pareja en una plaza y en una ciudad tan importantes para su familia.
Una notable ausencia
Fran, por su parte, disfrutó viendo feliz a su hija. Y esa sensación de familia se mantuvo durante toda la jornada. La única ausencia notable de la cita fue la de Cayetano Rivera. Al ser preguntado por los medios, Francisco evitó entrar en especulaciones sobre los motivos de su hermano para no asistir y dejó claro que no quería alimentar determinadas interpretaciones: "Sí, pues estaba aquí, estaba aquí en casa, si no ha ido a los toros, no sé, él sabrá", aseguró en declaraciones a Europa Press.
Francisco, todo un padrazo con el pequeño Nicolás, comentó que no descarta regresar a los ruedos para que sus hijos puedan verle torear: "Es una ilusión, ya veremos"
Una ilusión
El mayor de los Rivera Ordóñez también habló de una posible vuelta a los ruedos, aunque quiso rebajar cualquier expectativa. Explicó que mantiene la ilusión de participar algún día en un festival benéfico para que sus hijos y algunos amigos que no le han visto torear puedan disfrutar de ese momento, pero insistió en que, por ahora, se trata únicamente de una idea y no de un proyecto cerrado: "Es una ilusión, una idea, y bueno, ya veremos si soy capaz o no", explicó, dejando claro que no existe ninguna decisión definitiva al respecto.
El rejoneador Diego Ventura y los diestros Morante de la Puebla, José Mari Manzanares y Juan Ortega formaban el cartel de lujo que no quisieron perderse numerosos aficionados, que agotaron las entradas nada más ponerse a la venta, hace cinco meses. Hasta Ronda también se desplazaron numerosos rostros conocidos, muchos de ellos pertenecientes al círculo más íntimo de Francisco, como la chef Pepa Muñoz y su mujer, Mila Nieto; el periodista y escritor Juan del Val junto a su hijo Pau, y el presentador de Noticias de Antena 3 Vicente Vallés con su mujer, Ángeles Blanco, presentadora, a su vez, de Informativos Telecinco.
Lourdes Montes acompañó a Ángeles en el tendido, mientras Vicente siguió la corrida desde el callejón con Francisco. Hasta Ronda también se desplazaron Cari Lapique junto a su hermana Myriam y su nieto mayor, Pedrito; Pedro Trapote y su mujer, Begoña García Vaquero, y el matrimonio formado por Hubertus de Hohenlohe y Simona Gandolfi, mientras otros amigos y personalidades vinculados a la familia tampoco quisieron faltar a una cita que recuperaba todo su esplendor.
La Corrida Goyesca de Ronda es una creación de los Ordóñez, cronológicamente la segunda saga de grandes toreros que dio la ciudad del Tajo. Cayetano Ordóñez Araújo, hijo del mítico Niño de la Palma —y bisabuelo de Francisco y Cayetano Rivera—, fue el impulsor de la primera edición de esta corrida.
Sibi Montes, emba - razada de nuevo, anunció que espera una niña, y Cari La - pique presumió del mayor de sus nietos, Pedrito, de 16 años
La conmemoración del segundo centenario del nacimiento de Pedro Romero sirvió para poner en marcha un festejo que recordara, por la indumentaria de los diestros, la época del "creador del toreo a pie", tal y como rezaba en el encabezamiento de aquel primer cartel de 1954.
Esa Goyesca inaugural la torearon Antonio Bienvenida, César Girón y Cayetano Ordóñez, que había tomado la alternativa en 1948 y se anunciaba como Niño de la Palma hijo, y se planteó como una corrida de ganaderías. En 1955 y 1956 no hubo Goyesca, festejo que retomaría el hilo en 1957, ya con Antonio Ordóñez en el cartel. Él fue el alma de la Goyesca. La toreó en 17 ocasiones y la organizó hasta el mismo año de su fallecimiento, atrayendo a legiones de aficionados de todo el mundo.





























