Tana Rivera y Andrés Roca Rey están disfrutando de su primer verano juntos. Y lo están viviendo intensamente, como corresponde a una pareja de su edad. Y como les ocurre a los afortunados que experimentan ese algo inexplicable, magnético y precioso que tienen las primeras etapas de un amor, no pueden estar el uno sin el otro. Por eso, inseparables desde que se hizo pública su relación, allá por abril, están exprimiendo cada instante, cada oportunidad, cada momento que se les ponga por delante.
Y en el caso del diestro peruano y de la hija de Francisco Rivera y Eugenia Martínez de Irujo, tiene más sentido si cabe: él se juega la vida cada tarde que se viste de luces, y ella, descendiente de una estirpe de toreros de leyenda, no solo es consciente de esta realidad, sino que la vive en primera persona, acudiendo a cada plaza en la que el de Lima hace el paseíllo.
De hecho, en los inicios de su romance, la nieta de Cayetana de Alba ya tuvo que enfrentarse a sus mayores temores cuando, el 23 de abril, fue testigo de la grave cogida que sufrió Andrés en la Maestranza. Vivió momentos de angustia, de miedo y de incertidumbre en la plaza, y después, durante su convalecencia, no se separó de su lado hasta que recibió el alta.
"Cayetana, desde luego, sabe lo que hay y la dureza del toreo. Si esta relación sigue y continúa, pues van a ser unos años de estar siempre en vilo", decía entonces Francisco Rivera de su hija. Y desde luego que sabe lo que hay, porque aquella terrible experiencia no le ha impedido seguir siendo el apoyo incondicional de su novio.
Precisamente, hace unos días, Roca Rey toreó en El Puerto de Santa María, y en el tendido, como siempre, estaba Tana. Esta vez, acompañada además por su familia: su padre; la mujer de este, Lourdes Montes, y los dos hijos mayores de la pareja, Carmen, que cumple once años este 19 de agosto, y Curro, de siete. También los hermanos y cuñados de Lourdes, así como otros miembros de los Alba, como Inés Domecq, acudieron al festejo.
Pasaron un día en el mar con sus amigos, pero buscaron momentos a solas, surcando las aguas sobre una tabla de 'paddle surf', en la que protagonizaron escenas llenas de cariño
Fue una tarde de éxito y gloria. El limeño salió a hombros por la puerta grande del coso gaditano y, una vez terminada la corrida, los compromisos profesionales dieron paso a los planes personales. El torero se fue a celebrar el triunfo con su chica y su círculo más cercano de amigos.
Y ha sido durante esos momentos de descanso y relax, antes de retomar el calendario taurino, cuando hemos podido ver a Tana y Andrés como nunca antes: en sus imágenes más románticas y, por qué no decirlo, esperadas. Si al principio de su relación fueron fotografiados saliendo una mañana del palacio de Liria, en Madrid, por separado, ahora fueron captados en su faceta más espontánea, abandonando el hotel de la localidad gaditana donde se hospedaron de la forma más divertida: con el torero llevando a la joven a caballito desde el alojamiento hasta el coche, mientras reían a carcajadas, como se refleja en sus rostros.
Jornada marinera
Después, la pareja y su círculo más cercano de amigos, entre los que se encontraban Tomás Páramo y María García de Jaime, se embarcaron en un catamarán, con el que pasaron una jornada marinera inolvidable. Además de tomar el sol y compartir risas con el grupo, Roca Rey y Tana se reservaron sus momentos a solas.
Amor a toda vela: a bordo de un catamarán, Tana y su novio, número uno del escalafón taurino, contemplaron abrazados el horizonte
En la parte alta de la embarcación a vela, sentados contemplando el horizonte, se abrazaron y besaron aprovechando esos instantes de intimidad. Lo mismo ocurrió cuando se alejaron del barco sobre una tabla de paddle surf, en la que también protagonizaron escenas llenas de cariño. Abrazados en medio del mar, se prodigaron besos de película que confirman que se encuentran en su momento más dulce.
Después, el diestro, siempre atento y solícito con la hija de Francisco Rivera, la ayudó a subir a popa, a su regreso al catamarán, un gesto, que, cómo no, tuvo su recompensa: fundiéndose de nuevo en un abrazo y un beso interminables, ajenos a la presencia de sus acompañantes.
El beso de película del diestro peruano y la nieta de Cayetana de Alba reflejo del gran momento que están viviendo


















