Elena Navarro, interiorista, sobre cómo ganar espacio en una cocina pequeña: "Los electrodomésticos integrados y las puertas sin tiradores transmiten más orden y amplitud"


La fundadora de Trestrazos Interiorismo nos revela las nueve claves para sacar partido a los metros de una cocina pequeña, sin renunciar a la estética ni al orden. Abrirla al salón, contar con armarios altos e integrar los electrodomésticos son tres de ellas.


La interiorista Elena Navarro© Lupe Clemente
29 de septiembre de 2026 a las 7:02 CEST

Nos ha pasado a todas: soñamos con una cocina amplia, luminosa, con isla y despensa, y la realidad, casi siempre, es un rectángulo de pocos metros al que hay que sacar el máximo rendimiento. Aunque parezca que hace falta una reforma integral para conseguirlo, sacar partido a una cocina pequeña depende, sobre todo, de unas cuantas decisiones bien tomadas: cómo se organiza el espacio, qué muebles eliges y qué le pides a la luz.

Para entender qué marca la diferencia entre una cocina pequeña que funciona y otra que agobia, hemos hablado con Elena Navarro, diseñadora y fundadora de Trestrazos Interiorismo. En un momento en el que la cocina se ha convertido en el centro social de la casa —el lugar donde se cocina, se desayuna, se hacen los deberes y se recibe a los amigos—, sus nueve claves son un método claro para quienes tienen pocos metros y muchas ganas de aprovecharlos.

Cocina negra, abierta con encimera con barra y taburetes, armarios superiores y baldas© Alvic

Antes que nada, piensa en el triángulo de trabajo

En una cocina pequeña la prioridad no es elegir entre estética y almacenaje, sino optimizar el espacio y mantener el orden visual. "Cada rincón tiene que estar pensado y planificado para que todo tenga su sitio. Y eso no está reñido con la estética; al contrario: los colores, el diseño y los materiales pueden ayudarnos a crear una mayor sensación de amplitud", explica Navarro.

Su recomendación pasa por organizar las zonas de agua, cocción y almacenaje formando un triángulo de trabajo, "la disposición más confortable", y evitar en la medida de lo posible las cocinas cerradas: "Personalmente, huyo de las cocinas pequeñas y cerradas y, siempre que es posible, intento abrirlas a las zonas comunes de la casa". Esta propuesta de Alvic reúne todas las premisas que plantea la experta. 

Cocina en beige con office, muebles hasta el techo, banco, cuadros en la pared© Lupe Clemente

La distribución también depende de cómo vives

Como demuestra esta cocina de Trestrazos Interiorismo, no existe una distribución válida para todas las cocinas pequeñas. Para Navarro, elegir entre una cocina en línea, en L o en paralelo depende del espacio disponible, de las necesidades de la familia y del uso real que se le vaya a dar: "Hay que valorar si se desayuna o se come en ella, si necesitamos sitio para una zona de lavandería o un escobero y, sobre todo, si hay algún “cocinitas” en casa y qué tipo de cocina se suele hacer".

Por eso, antes de elegir el mobiliario, conviene hacerse una pregunta: qué va a pasar de verdad, cada día, en ese metro y medio de encimera.

Cocina negra con puerta corredera de cristal, salida a la terraza, armarios hasta el techo, cocina en paralelo© David Ballester

No, una cocina pequeña no tiene por qué ser blanca

Uno de los mitos más extendidos es que una cocina pequeña solo funciona en blanco o en tonos claros. "No necesariamente —corrige la interiorista—. Es cierto que los colores claros nos favorecen cuando queremos colocar armarios altos en un espacio pequeño, porque los aligeran visualmente. Pero también podemos jugar con armarios altos acristalados e iluminados por dentro con LED, que aportan calidez y profundidad. Eso sí, siempre que seamos capaces de mantener el orden visual".

Esta cocina en gris oscuro, obra del estudio ALEM Arquitectura, acaba con esa creencia.

Cocina abierta con barra de desayunos, pasaplatos, salida al jardín © Lupe Clemente

Si no sobran los metros, mejor abierta

Si hay una pregunta que Elena Navarro responde sin dudarlo, es esta. "En cocinas pequeñas, desde mi punto de vista, siempre es mejor abrirlas, aunque solo sea con un semiacristalamiento hacia el pasillo", afirma. La razón tiene que ver con el papel que ha adquirido este espacio: "La cocina se ha convertido en el corazón de la casa y hay que planificarla como tal, integrándola en el día a día de la familia". Este proyecto de Trestrazos Interiorismo apunta en esa dirección.

¿Y el miedo a los olores? Ya no tiene razón de ser, según la experta: "Con los extractores actuales y una buena ubicación de la zona de cocción, el tema de los olores, que tanto nos preocupa a muchos, está totalmente resuelto".

Cocina de acero inoxidable con isla y baldas© Ferm Living

Que hable el mismo idioma que el resto de la casa

Para Navarro no hay dilema entre darle a la cocina una personalidad propia o integrarla en el resto de la vivienda: la respuesta es, sin duda, la segunda. "Siempre integrada en el estilo de la familia y en el interiorismo general de la vivienda —señala—. La transición de un espacio a otro tiene que ser coherente estéticamente, y más aún en pisos pequeños, donde la unidad visual juega a nuestro favor para transmitir amplitud y comodidad".

En la práctica, eso significa elegir materiales y acabados que dialoguen con el salón o el comedor contiguos, en lugar de tratar la cocina como un espacio aparte con reglas propias. En la imagen, una propuesta de Ferm Living.

Cocina con isla, electrodomésticos integrados, muebles de madera, isla blanca, grifería dorada © Paloma Pacheco Turnes

Sin tiradores y con los electrodomésticos ocultos

El mobiliario de cocina admite muchas fórmulas, pero en espacios reducidos hay dos que suman puntos casi de forma automática: "Los electrodomésticos integrados y las puertas sin tiradores transmiten más orden y amplitud", resume la interiorista, que recuerda que, en cualquier caso, esa elección sigue dependiendo del estilo general de la casa. 

Un frente liso, sin manillas ni electrodomésticos a la vista, hace que el ojo no se detenga en cada mueble por separado, y eso, en pocos metros, se nota especialmente. Esta propuesta de Cocinas Río es un buen ejemplo. 

Cocina blanca y de madera, con armarios hasta el techo y módulo superior de vitrina© AROCA Cocinas

Los armarios altos, un recurso casi obligatorio

Cuando el almacenaje escasea, cada centímetro de pared cuenta, y los armarios altos en la cocina son la primera opción. "Son una gran ayuda para el almacenaje y, sobre todo, en espacios pequeños, un recurso prácticamente imprescindible", sostiene Navarro. Ya lo apuntaba antes: combinados con tonos claros o con puertas acristaladas, como en esta propuesta de Aroca Cocinas, no restan ligereza al conjunto. No hace falta llegar hasta el techo en cada módulo: basta con aprovechar la altura donde antes solo había pared.

Cocina pequeña con ventana, estor de rayas, muebles grises, aplique de pared dorado, encimera de mármol, jarrón con flores © Oriana B

El estilo no depende del tamaño

¿Toca resignarse al minimalismo por sistema? No tiene por qué. "El estilo de la cocina no depende de su tamaño, sino del interiorismo general del hogar, que debe responder a los gustos de la familia para la que se diseña", explica la experta. Eso sí —matiza—, cuanto más minimalista sea el mobiliario y más ordenada esté la cocina, mayor sensación de amplitud se consigue, como ocurre en esta propuesta de Oriana B.

Para sumar personalidad sin perder esa sensación, propone jugar con "un papel pintado divertido, un suelo hidráulico o una mesa especial".

Cocina blanca, abierta con tabique de cristal con cuarterones de madera, focos empotrados y lámparas de techo© Lupe Clemente

La iluminación, la aliada que multiplica los metros

La última clave, y no la menos importante, es la luz: la gran baza, según Navarro, para ganar metros sin mover un solo tabique. "La iluminación de la cocina es un punto clave en el diseño de una cocina —afirma—. Por un lado, necesitamos una buena luz de trabajo, bien situada para no hacernos sombra al cocinar; por otro, una luz ambiental que aporte confort o permita destacar algún rincón". Así lo ha resuelto su estudio en la cocina de la imagen.

Y si hay una frase que resume por qué merece la pena dedicarle tiempo a estas nueve claves, es esta: "La cocina ha ido ganando poco a poco importancia en nuestros hogares, convirtiéndose, en muchos de ellos, en el centro de la actividad familiar donde se cocina, se desayuna, come y cena, se disfruta de un vino con los amigos e incluso donde se estudia o trabaja. Por ello, en todas las reformas que hacemos intentamos darle una posición privilegiada, abriéndola a los espacios comunes, mimando todos los detalles e iluminándola con cariño para conseguir un espacio entrañable y acogedor", concluye la interiorista.