En los circuitos se le conoce como "cabeza fría", por su capacidad de analizar, procesar y gestionar todo lo que sucede en la carrera mientras conduce a más de 300 kilómetros por hora. Ahora, sin embargo, descubrimos el lado más tierno, humano y terrenal de esta "máquina" de la velocidad que es Fernando Alonso. El piloto ha sido fotografiado en su faceta, hasta ahora, más desconocida: la de padre.
Era la imagen más esperada desde que el asturiano y su pareja, la periodista Melissa Jiménez, dieron la bienvenida el pasado 25 de marzo a su primer hijo en común, Leonard. Y las fotografías nos muestran a Fernando hecho todo un padrazo, con su bebé en brazos, acunándolo y acercándolo a su torso mientras sostiene con sumo cuidado su cabecita.
Antes de partir hacia Spa, donde el pasado fin de semana se disputó el Gran Premio de Bélgica, la pareja disfrutó de un día libre a bordo del superyate sostenible del bicampeón de Fórmula 1. Junto a ellos también se encontraban los tres hijos que Melissa tiene de su matrimonio con el futbolista Marc Bartra (Gala, de diez años; Abril, de siete, y Max, de seis) y otros familiares y amigos.
Después de navegar por aguas de Mónaco a bordo del formidable catamarán de 18 metros y casi 70 metros cuadrados de superficie a bordo, que fue creado para Alonso por el mismo astillero polaco que construyó el de Rafa Nadal, el corredor de Aston Martin y los suyos regresaron a tierra.
Una vez en el Puerto Hércules del Principado, Fernando descendió al muelle junto a su pequeño, que iba cómodamente instalado en su carrito. Mientras esperaban a Melissa, el piloto se sentó paciente en un banco y estuvo en todo momento pendiente de Leonard, mirándole y poniéndole el chupete. Cuando la periodista se unió a ellos, se fueron hasta el casco urbano dando un tranquilo paseo y con el asturiano empujando el cochecito, sin duda, su "monoplaza" más especial.
Y decimos bien porque el automovilista, de 44 años, está encantado en esta nueva faceta. Hacía tiempo que había manifestado que uno de sus mayores deseos era convertirse en padre, un sueño que ha hecho realidad junto a Melissa, su compañera de vida desde hace algo más de tres años.
Alonso condujo su "monoplaza" más especial: el cochecito de Leonard, mientras paseaba con Melissa por el Puerto Hércules
Siempre muy hermético con todo lo relacionado con su vida personal, Alonso no pudo ocultar su felicidad en sus primeras declaraciones tras el nacimiento de su hijo: "Nunca te imaginas nada en particular, todo viene como viene. Con un poco de estrés, de preocupación, de que todo saliese bien… Salió bien, afortunadamente, tanto la mamá como el bebé. Muy contento. Un momento superfeliz, muy especial".













