La mayoría de princesas han crecido entre palacios y recepciones pero existen otras que han preferido vivir lejos de los clichés asociados a un apellido aristocrático. Eugenia de Hannover pertenece claramente a la segunda categoría. Graduada en Medicina, modelo y apasionada desde niña por la equitación y la música, la joven princesa vuelve ahora a llamar la atención por una elección de moda que conecta su armario con el de una de las royals europeas más influyentes: Mary de Dinamarca. Eugenia ha escogido un vestido de The IQ Collection, la firma española fundada por Inés Domecq que la reina danesa ya incorporó a su armario este mismo año.
Un vestido de inspiración 'Bridgerton'
Eugenia ha elegido el modelo Regency Roses, un vestido midi burdeos perteneciente a la colección limitada IQ x Bridgerton, inspirada en los bailes enmascarados de la nueva temporada de la serie. El diseño juega con el contraste entre el color vino y los detalles naranjas de hombros y bajo, una combinación que aporta personalidad sin perder la elegancia.
La silueta incorpora hombros abullonados, escote en V y aberturas laterales, mientras que la espalda concentra algunos de los detalles más especiales: una lazada y botones a tono que también aparecen en los puños. El resultado tiene algo de romántico y teatral, pero sin caer en el disfraz de época.
La elección encaja además con la imagen de una mujer que entiende la moda como una parte más de su personalidad, no como una consecuencia de su título. Cuando le preguntamos por su relación con el modelaje, Eugenia explicó que la descubrieron durante un intercambio en Sudáfrica cuando tenía 15 años y que decidió probarlo para «trabajar mi confianza». De niña, cuenta, era «muy muy tímida».
Entre la medicina, los caballos y la pasarela
Su trayectoria explica en buena medida esa mezcla de disciplina y creatividad. La equitación fue fundamental durante su infancia y, según relata, pasar horas en el establo le enseñó responsabilidad. Hoy, sin embargo, la medicina ocupa la mayor parte de su tiempo, mientras el modelaje, el violín y el piano funcionan como espacios creativos.
También su relación con su título resulta reveladora. «Crecí de una manera muy corriente», explica Eugenia, que acudió a un colegio normal y asegura que la mayoría de sus compañeros no prestaba demasiada atención a su apellido. Precisamente esa distancia le permitió desarrollar una identidad propia.
Quizá por eso resulta especialmente interesante verla ahora con una creación de Inés Domecq: una princesa europea de nueva generación que elige moda española sin necesidad de convertir su condición aristocrática en el centro de su imagen.
El precedente de Mary de Dinamarca
Eugenia no es la primera royal que pone el foco sobre The IQ Collection. El pasado junio, Mary de Dinamarca escogió la falda Austral de la firma para acudir junto al rey Federico X a la inauguración de The Dome, en el museo ARoS de Aarhus.
La reina combinó aquella falda midi estampada en tonos rojos y burdeos con una blusa blanca envolvente, salones de tul y joyas históricas de rubíes de la familia real danesa. Un look que reunía dos de sus grandes códigos: prendas contemporáneas y accesorios con historia.
Para Inés Domecq, aquella elección fue especialmente significativa. «Sentí una ilusión enorme. Ver que alguien con un estilo tan elegante y personal elija IQ es una alegría inmensa», nos contó entonces. Y añadió que la marca ha crecido «de forma muy orgánica, apostando por prendas con identidad, versátiles y bien hechas».
De Jerez a los palacios europeos
The IQ Collection nació en 2020, durante el confinamiento, con una propuesta basada en unir tradición y modernidad y en reinterpretar códigos asociados a la estética del sur de España. Desde entonces, la firma ha iniciado una expansión internacional que ya la ha llevado a Portugal y México.
La aparición de Eugenia confirma que aquella primera conexión con Mary no fue anecdótica. Dos mujeres de generaciones y contextos diferentes han encontrado en la misma firma una manera de vestir femenina, reconocible y contemporánea.
Y quizá ahí esté el verdadero éxito de Inés Domecq: no vestir a las royals como royals, sino ofrecerles prendas con identidad suficiente para que cada una pueda seguir pareciendo ella misma. Como nos decía la diseñadora, «las tendencias pasan, pero una pieza con identidad siempre encuentra su lugar en el armario».









