No hay día que Mary de Dinamarca no demuestre por qué es una de las royals europeas con más influencia en materia de estilo. La reina acudió junto al rey Federico X a la inauguración de ‘The Dome’ en el museo ARoS de Aarhus, un nuevo espacio artístico que alberga la obra As Seen Below, del artista estadounidense James Turrell. Para la ocasión, Mary eligió un look que unía dos de sus grandes sellos de estilo: su pasión por las faldas y su capacidad para mezclar prendas contemporáneas con joyas cargadas de historia. Si hace unos días sorprendía con una de sus maxi faldas favoritas y unas bailarinas bicolor de Chanel, ahora vuelve a apostar por una falda protagonista, esta vez de una firma española: The IQ Collection, la marca fundada por Inés Domecq. Pero el detalle que elevó el conjunto fue otro: los pendientes de rubíes pertenecientes a la histórica colección real danesa, unas piezas con un pasado fascinante que han acompañado a generaciones de reinas.
Una falda española con sello Inés Domecq: el estampado rojo que protagoniza el look
El centro del look fue la falda Austral de The IQ Collection, un diseño midi con estampado geométrico en tonos rojos, burdeos y detalles plateados que aporta fuerza y personalidad al conjunto.
La firma española nació del universo creativo de Inés Domecq, conocida por una estética que mezcla tradición, elegancia andaluza y una visión muy contemporánea de la moda femenina. Sus diseños buscan precisamente esa combinación que también define el armario de Mary: prendas especiales, reconocibles y capaces de funcionar más allá de una única ocasión.
La reina danesa combinó la falda con una blusa blanca de seda de Jesper Høvring, un diseño que equilibraba la intensidad del estampado gracias a su sencillez. La prenda cuenta con un favorecedor escote en V y detalles fruncidos que ayudan a marcar la silueta, creando una combinación muy elegante: una pieza llamativa abajo y una base neutra arriba.
El truco de estilo: unos zapatos brillantes y un bolso que completan el look
Para los accesorios, Mary volvió a confiar en piezas que ya forman parte de su armario. Llevó los zapatos Jimmy Choo Love 100, unos salones de punta fina con acabado brillante que aportan sofisticación sin restar protagonismo a la falda.
El diseño clásico de Jimmy Choo funciona precisamente por eso: estiliza la pierna gracias a su silueta alargada y añade un toque festivo con el acabado glitter, perfecto para una aparición real en un evento cultural.
Como bolso escogió el modelo Vanessa Crocodile Clutch de Carlend Copenhagen, una pieza tipo cartera con efecto piel de cocodrilo en tono burdeos, un color que conectaba con los matices rojizos de la falda.
Los pendientes de rubíes de Mary de Dinamarca y la historia de una joya real
Sin embargo, los verdaderos protagonistas fueron los pendientes del parure de rubíes, una de las colecciones de joyas más importantes de la familia real danesa.
La historia de estas piezas comienza en 1804, cuando fueron creadas para la coronación de Napoleón Bonaparte. El conjunto perteneció originalmente a Désirée Clary, antigua prometida de Napoleón y posteriormente reina de Suecia al casarse con Jean Baptiste Bernadotte.
Con el paso de las generaciones, la joyería llegó hasta la familia real danesa y acabó formando parte del legado de la reina Ingrid, abuela del rey Federico X. Fue precisamente Ingrid quien tuvo una relación muy especial con estas piezas. Tras su fallecimiento en el año 2000, dejó la colección a su nieto, el entonces príncipe Federico, que más tarde se convertiría en rey.
Mary estrenó oficialmente estos rubíes como princesa heredera en 2004 y desde entonces se han convertido en una de sus joyas más reconocibles.
Una noche de arte para la reina danesa
En esta ocasión, la reina combinó moda española, piezas contemporáneas y una joya histórica con más de dos siglos de recorrido. Un equilibrio entre pasado y presente que define perfectamente la nueva etapa de la monarquía danesa.










