Hay historias de amor que no comienzan con un encuentro 'inesperado', sino que se van construyendo (casi) sin darse cuenta, entre coincidencias, momentos compartidos y muchos años de por medio. Y es que, a veces, esa persona especial ha estado siempre muy cerca, quizá en el mismo pueblo, en el colegio, en el instituto o, incluso, en alguna actuación infantil. Eso lo saben de sobra Carla y el futbolista del F. C. Porto, Gabri Veiga, que se conocen desde pequeños, aunque tuvieron que pasar algunos años hasta que una conversación lo cambió todo. "Un día, Gabri me habló y ahí comenzó nuestra historia", recuerda ella.
Después de cuatro años juntos y de haber compartido diferentes aventuras, como mudarse a Arabia Saudí mientras Gabri, centrocampista español, jugaba en el Al-Ahli, decidieron dar un paso más en su relación y sellarla con un esperado 'sí, quiero'. Hoy no solo son marido y mujer, sino que también se han convertido en padres de una niña que, tal y como ellos mismos dicen, "es lo más bonito que han formado juntos".
Un vestido clásico y atemporal que reflejaba elegancia al detalle
Para la ocasión, Carla confió en Ze García, una de las firmas que triunfa entre las novias modernas y sofisticadas, y que le dio la seguridad necesaria para crear, en menos de cuatro meses, el vestido con el que siempre había soñado. Tenía claro que quería una propuesta a medida, única y especial, que conservara una elegancia clásica y atemporal, por lo que ponerse en sus manos fue todo un acierto. "Desde nuestra primera reunión, me dio toda la confianza", explica.
Cada prueba se convirtió en una pequeña aventura para la novia, ya que solo unos meses antes del gran día se había convertido en madre y debía compaginar los vuelos y las citas en el taller con las tomas de su bebé. Así, todo terminó transformándose en una auténtica carrera contrarreloj que, gracias a su implicación y a la entrega del equipo de Ze García, culminó con el mejor de los resultados y en tiempo récord. El resultado fue un vestido de silueta ceñida, confeccionado en un delicado encaje floral, con escote barco que dejaba los hombros al descubierto y mangas largas. Una propuesta clásica y MUY romántica.
Una segunda propuesta con un ideal acabado satinado
Además, la recién casada no dudó en contar con un segundo vestido, pensado especialmente para la fiesta, inspirada en una feria, pues quería asegurarse de poder moverse con total comodidad y disfrutar hasta el último momento. Para la ocasión, eligió un diseño satinado de silueta ajustada, con escote drapeado, mangas caídas que dejaban los hombros al descubierto y una sugerente espalda abierta. "Elegí un segundo look porque quería vivir cada instante con total libertad y poder disfrutar hasta el final", explica.
Complementos al detalle: del ramo de flores blancas al broche de su abuelo
Si dar con el diseñador del vestido fue sencillo, encontrar el ramo perfecto resultó mucho más complicado. Carla buscaba una propuesta que encajara de verdad con ella y no quiso decidirse hasta sentir que había encontrado la indicada. "Buscaba algo que realmente me representara y, cuando vi esa combinación de flores blancas, sencillas y elegantes, supe al instante que tenía que ser ese", recuerda.
Sin embargo, el detalle que terminó por convertirlo en una pieza única y cargada de emoción fue el broche de su abuelo, que llevó prendido entre las flores. De esta forma, pudo sentirlo cerca y hacerle partícipe de uno de los momentos más importantes de su vida. "Era mi detalle favorito, porque sentía que, de alguna manera, él también estaba de mi mano en un día tan significativo", confiesa.
Agregó, además, unos zapatos de satén en tono marfil, acabados en punta y con finas tiras, así como un sencillo velo de tul que caía suavemente sobre la espalda. Como toque final, eligió unas joyas discretas y luminosas, en perfecta sintonía con la delicadeza del vestido.
Una apuesta de belleza muy acorde a su personalidad
Hasta unas semanas antes de la boda, la novia, gran amante del maquillaje y de los looks de belleza naturales, tenía claro que quería maquillarse ella misma. Sin embargo, por una de esas casualidades del destino, conoció a Vero y supo al instante que debía ponerse en sus manos. "Entendió a la perfección lo que buscaba y consiguió que me sintiera completamente yo", asegura. Con el peinado ocurrió algo parecido, pues también quería verse cómoda y mantener su estilo habitual. "Para el primer look elegimos un recogido desenfadado, inspirado en el moño ligeramente deshecho y con algunos mechones sueltos que suelo llevar en mi día a día. Para el segundo, opté por mi peinado de siempre: unas ondas suaves y naturales", explica.
Así fue el gran día: todos los detalles que marcaron la cita
La boda se celebró el 6 de junio de 2026. La ceremonia religiosa tuvo lugar en la iglesia de Nuestra Señora de la Antigua, en Monforte de Lemos, donde Carla y Gabri se dieron el 'sí, quiero' rodeados de sus seres queridos. Aunque la ceremonia fue, sin duda, uno de los momentos más bonitos del día, la entrada de su hija resultó inigualable y logró emocionar a todos los presentes. "Sin duda, fue el momento más especial y emocionante de toda la boda", recuerda la recién casada.
Posteriormente, se trasladaron al Áurea Palacio de Sober, un pazo histórico del siglo XVII, con raíces del siglo VII, situado en pleno corazón de la Ribeira Sacra. Rodeado de amplios jardines y enmarcado por una arquitectura histórica muy ligada al paisaje gallego, el lugar resultó perfecto para continuar con la celebración.
"Quisimos que fuera una boda muy íntima, rodeados únicamente de nuestra familia y de nuestros amigos más cercanos", explica. Allí, disfrutaron por todo lo alto junto a las personas más importantes de sus vidas.
De la decoración blanca y sofisticada a la fiesta inspirada en una feria
La decoración del lugar estaba inspirada en el estilo y la estética que Carla y Gabri habían elegido para su propia casa, una combinación de sencillez y elegancia marcada por una paleta de tonos neutros, con el beige y el blanco como grandes protagonistas. "Quisimos trasladar esa esencia a la boda", explica la novia. Para hacer realidad todo lo que habían imaginado, confiaron en Sophie Kors, las wedding planners que los acompañaron durante todo el proceso y cuidaron cada detalle con mimo y dedicación.
Para el momento de la fiesta, rompieron con la serenidad que había marcado la primera parte de la celebración y sorprendieron a sus invitados con una propuesta mucho más inesperada y divertida, inspirada en el ambiente de una feria.























