UN 'SÍ, QUIERO' MUY ESPECIAL

La boda de Irene y Federico: organizada en solo 9 meses, celebrada en la iglesia del colegio del novio y con un vestido lleno de movimiento


La prometida eligió un diseño de María Gadea para un día que recordará siempre


Vestido de novia María Gadea© Más que Momentos
Johanna ToscanoREDACTORA DE FASHION
23 de agosto de 2026 a las 19:15 CEST

Bien dicen que, muchas veces, el amor puede estar escondido entre esas personas a las que conocemos desde hace tiempo. Trátese del amigo de un amigo o de alguien que forme parte de ese círculo cercano que nos rodea, lo cierto es que esa conexión puede nacer tanto con un 'desconocido' que se cruza en nuestro camino cuando menos lo esperamos como con quien ha crecido a nuestro lado y ha estado presente en distintas etapas de nuestra vida. Eso fue precisamente lo que les ocurrió a Irene y Federico, los protagonistas de esta historia de amor, que hace solo unas semanas culminó con su esperado 'sí, quiero'.

La boda de Irene y Fede© Más que momentos

Se conocen desde hace más de una década, pues, además de vivir cerca, comparten muchos amigos en común. Sin embargo, no fue hasta hace cinco años cuando su historia comenzó a escribirse y, poco a poco, a tomar fuerza con cada paso que daban juntos. 

La boda de Irene y Fede© Más que momentos
La boda de Irene y Fede© Más que momentos

El compromiso llegó de forma natural, como una decisión segura a la que ambos se entregaron con ilusión y sin demasiadas dudas. "Los dos teníamos muy claro que éramos nuestras personas y compañeros para toda la vida", asegura la novia. Así, y en un tiempo récord si tenemos en cuenta lo mucho que hoy pueden alargarse algunos preparativos, decidieron organizarlo todo en 9 meses. 

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Un vestido convertible: dos propuestas completamente diferentes

Como si se tratara de 'amor a primera vista', a Irene le bastó una sola visita al atelier de María Gadea para saber que quería confiarle la creación de su vestido soñado. "La forma en la que me trató, lo escuchada que me sentí y cómo supo plasmar lo que quería en un solo boceto fueron motivos suficientes para tomar la decisión", recuerda la novia. Así comenzó un proceso creativo lleno de emoción, que compartió con su madre y sus dos mejores amigas, Lola y Maca. Un equipo infalible que la acompañó en cada una de las pruebas y estuvo dispuesto a ayudar en todo, incluso a improvisar unos tacones con dos rollos de papel cuando fue necesario.

La boda de Irene y Fede© Más que momentos
La boda de Irene y Fede© Más que momentos

Aunque al principio no tenía muy claro cómo quería que fuese el traje, Irene sí tenía una idea que aparecía en su mente cada vez que pensaba en el gran día: movimiento, movimiento y más movimiento. Fue así, con este concepto muy presente y la mirada experta de María, como dieron forma a un precioso vestido con una falda que fluía a cada paso. 

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Se trataba de un diseño convertible, con una larga cola, que tras la ceremonia se transformó por completo al retirar tanto las mangas como la propia cola, dejando atrás su aire más solemne y sofisticado. Una decisión más que acertada, ya que creaba la sensación de llevar dos propuestas totalmente distintas

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Las joyas, las peinetas y los detalles especiales que completaron el look

Para completar el look nupcial, no faltaron los detalles especiales. Entre ellos destacaban los anillos que llevaba, un regalo de Fede y su familia, elegidos en Mario Joyería, la firma a la que tradicionalmente han acudido para crear sus joyas. También lució en el cabello unas peinetas de Paulet, regalo de sus amigas María y Paloma. 

La boda de Irene y Fede© Más que momentos
Media Image© Más que momentos
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Como toque final, añadió un velo de seda orgánica, del mismo largo que la cola, y unas sandalias abiertas de Flordeasoka. Del maquillaje y el peinado se encargó Amparo Sánchez x NARS, quien creó una propuesta luminosa y natural que encajaba a la perfección con el resto del conjunto.

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El ramo: un elemento lleno de casualidades

El ramo escondía también una historia muy especial. Todo comenzó por una casualidad en Instagram, cuando Irene descubrió el trabajo de Blanca, de Mosquet. "Quería algo original y, como yo decía siempre, 'silvestre'. Me apetecía que tuviera diferentes largos y que fuera muy verde (y frondoso). Ese mismo día Blanca me dijo que le habían llegado unas moreras muy bonitas y me preguntó si me apetecía innovar. Como confiaba plenamente en ella, le di mi aprobación y fue todo un acierto", recuerda.

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El gran día: de la iglesia del colegio de Fede a la decoración colorida

La boda se celebró en junio en la Ermita de Nuestra Señora de la Paz, la iglesia del colegio de Fede y un lugar especialmente significativo para la pareja, ya que allí también se habían casado algunos de sus grandes amigos. Después, la celebración continuó en la Finca Las Tenadas, un espacio que eligieron por su cercanía, su experiencia y la comodidad que ofrecía a todos los invitados. También valoraron especialmente La Blonda, el catering de la finca, que ya conocían y les encantaba. "Buscábamos comodidad para todo el mundo y creo que no pudo ser más acertado", asegura Irene.

La boda de Irene y Fede© Más que momentos
La boda de Irene y Fede© Más que momentos
La boda de Irene y Fede© Más que momentos

Para organizar el gran día, los novios contaron con la ayuda de @lolasevadeboda, una de las mejores amigas de Irene. Además de ser wedding planner, Lola fue también una de las personas que la acompañó durante todo el proceso de creación de su vestido. "Me ayudó durante todos estos meses, acompañándome a cada prueba y a las reuniones con los proveedores. Es una gran profesional", asegura la recién casada. Juntas dieron forma a una celebración muy cuidada, en la que cada detalle hablaba de ellos.

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La decoración reflejaba a la perfección la esencia que Irene había imaginado desde el principio. "Yo siempre decía que quería cosas alegres y frondosas. Soñaba con un fondo muy verde, lleno de vegetación y con toques en tonos anaranjados, rojos y violetas", recuerda. 

La boda de Irene y Fede© Más que Momentos

Esa misma filosofía se trasladó también a la papelería. Fiel a la idea de que 'menos es más', apostaron por un diseño limpio en el que las rayas, en tonos verdes y crudos, se convirtieron en el hilo conductor de las invitaciones, las minutas y el seating plan.

La boda de Irene y Fede© Más que momentos

Entre los invitados tampoco faltaron algunos rostros conocidos del mundo de las redes sociales, como María Marcos, María Hernández o María G. de Jaime y Tomás Páramo

La boda de Irene y Fede© Más que momentos

De inmortalizar cada instante se encargó el equipo de Más que Momentos, una elección que Irene tuvo clara desde el principio. "Siempre supe que iban a ser ellas. Las conocí en la boda de unos amigos y, cuando vi sus fotos, me enamoré. Hacen un trabajo increíble", asegura la novia.

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Algunos momentos que viven para siempre en el corazón 

Aunque hubo muchos instantes inolvidables, Irene recuerda con especial cariño los minutos previos a la ceremonia. "Mi madre y yo nos regalamos veinte minutos solo para nosotras. Me trajo la mascarilla estrella de Masqmai, pusimos música relajante y disfrutamos de ese momento antes de maquillarnos. Me recordó muchísimo a una escena de mi película favorita, Mamma Mia!, cuando se preparan para la boda", cuenta la novia. 

Media Image© Más que momentos

Pero, si tuviera que elegir un único instante, lo tiene claro: "No puedo olvidar el momento de caminar hacia el altar y ver a Fede. En ese momento nadie existía a nuestro alrededor; en mi cabeza solo estábamos él y yo", añade.