Cuando Barack Obama llegó a la Casa Blanca en 2009, Sasha tenía siete años y Malia apenas diez. Durante ocho años crecieron bajo la mirada de todo el mundo, aprendiendo a convivir con el protocolo, los servicios secretos y una exposición mediática sin precedentes. Hoy, que celebra su 65 cumpleaños, el expresidente contempla con orgullo cómo aquellas dos niñas han construido sus propias vidas lejos de la política. . Mientras él bromea sobre sus rodillas, su tendón de Aquiles y el paso del tiempo, Sasha y Malia han encontrado su camino en Los Ángeles, decididas a labrarse un futuro por méritos propios y alejadas del apellido Obama.
Los achaques de Barack Obama antes de cumplir 65 años
Barack Obama siempre ha presumido de ser uno de los presidentes más deportistas de la historia de Estados Unidos. El baloncesto continúa siendo una de sus grandes pasiones y, de hecho, no piensa renunciar a seguir practicándolo. Sin embargo, reconoce que la llegada de los 65 años le ha obligado a escuchar un poco más a su cuerpo.
En una entrevista concedida a la revista People, el expresidente bromeó sobre el paso del tiempo mientras conversaba junto a Michelle Obama. "Me siento bien, aunque, la verdad, no me veo tan bien como ella", dijo entre risas, provocando la rápida respuesta de su mujer: "Es porque no te tiñes el pelo. Podrías haber elegido", respondió la exprimera dama.
Lejos de preocuparse por las canas, Obama asegura sentirse en plena forma, aunque admite que ahora juega al baloncesto de una manera muy diferente.
"Ahora voy a jugar un partido de baloncesto. Podemos hacer concursos de tiro. No voy a correr de un lado a otro de la cancha porque quiero proteger mis rodillas y mi tendón de Aquiles. No quiero llevar una bota ortopédica", explicó a People.
Con su habitual sentido del humor añadió otra frase que resume perfectamente cómo vive esta nueva etapa: "Estoy en buena forma si corro de norte a sur. Si empiezo a correr de lado, empiezo a preocuparme de que algo salga mal".
Michelle tampoco perdió la oportunidad de bromear con él y reconoció que todavía tiene una asignatura pendiente: la flexibilidad. Según explicó el propio Barack, su siguiente objetivo pasa precisamente por mejorar los estiramientos, después de ver la disciplina con la que su mujer practica deporte e incluso se ha aficionado al tenis y al yoga.
Las niñas que crecieron en la Casa Blanca
Pero si hay algo que llena de orgullo al expresidente cuando se acerca a su 65 cumpleaños, no son únicamente los proyectos que comparte con Michelle, como la reciente inauguración del Centro Presidencial Obama en Chicago, sino comprobar en qué se han convertido aquellas dos niñas que acompañaron a sus padres a la Casa Blanca en enero de 2009.
Malia tenía diez años y Sasha apenas siete cuando cruzaron por primera vez las puertas de la residencia presidencial. Allí pasaron toda su infancia y buena parte de su adolescencia, convirtiéndose, casi sin quererlo, en dos de las niñas más famosas del planeta.
La propia Michelle Obama recordó recientemente en People que "nuestras hijas vivieron en la Casa Blanca más tiempo que en cualquier otra casa".
Aquella residencia fue mucho más que el escenario de recepciones oficiales o cumbres internacionales; era el hogar de las pequeñas. Allí celebraron cumpleaños, organizaron fiestas de graduación, recibieron a sus amigos y vivieron una infancia marcada por unas circunstancias completamente extraordinarias.
Uno de los recuerdos más especiales para Michelle está ligado precisamente al cumpleaños de Malia, que coincide con el 4 de julio, Día de la Independencia en Estados Unidos. "Toda esa celebración en el jardín, que normalmente dedicábamos a las familias de militares, también era su fiesta de cumpleaños, con fuegos artificiales y el patio lleno de gente", explicó a People.
Malia Obama: abrirse camino en Hollywood sin el apellido Obama
Con 27 años, Malia ha decidido construir su carrera muy lejos de la política. Tras graduarse en Harvard en 2021, se instaló en Los Ángeles para dedicarse al cine, primero como guionista de la serie 'Swarm', creada por Donald Glover, y posteriormente como directora de su primer cortometraje, 'The Heart', estrenado en el Festival de Sundance.
Su decisión más llamativa llegó precisamente con ese proyecto. En los créditos no apareció como Malia Obama, sino como Malia Ann, utilizando únicamente su segundo nombre.
La elección generó un intenso debate, pero tanto ella como sus padres tenían claro el motivo. En el podcast The Pivot Podcast, Barack Obama explicó que le comentó a su hija que todo el mundo sabría igualmente quién era. Sin embargo, ella le respondió: "Quiero que vean mi película por primera vez sin ninguna asociación con mi nombre".
Michelle también respaldó esa decisión durante una entrevista en el pódcast 'Sibling Revelry', donde aseguró que tanto Malia como Sasha "quieren sentir que se han ganado lo que consiguen en la vida y que nadie piense que las cosas les llegan simplemente por ser quienes son".
Sasha Obama, una vida mucho más discreta
Mientras su hermana ha encontrado su sitio detrás de las cámaras, Sasha ha optado por una vida mucho más reservada.
Después de comenzar sus estudios en la Universidad de Michigan, decidió trasladarse a la Universidad del Sur de California, donde se graduó en Sociología en 2023. Posteriormente, regresó a las aulas para continuar su formación, tal y como reveló Michelle Obama durante una entrevista en 'The Jennifer Hudson Show.'
"Sasha está en la escuela; Malia tiene una prometedora carrera en el cine. Son inteligentes, divertidas, sabias a su manera y me encanta pasar tiempo con ellas", afirmó la exprimera dama.
Aunque durante un tiempo su nombre apareció en los créditos del programa 'Couples Therapy', alimentando los rumores sobre un posible interés por el mundo audiovisual, Sasha continúa manteniendo un perfil mucho más discreto que el de su hermana mayor.
Las dos comparten casa en Los Ángeles
Pese a que sus caminos profesionales son diferentes, las hermanas siguen muy unidas. Desde hace varios años viven juntas en Los Ángeles, una decisión que llenó de alegría a sus padres.
Michelle confesó a People que hizo un gran esfuerzo por no mostrar demasiado entusiasmo cuando sus hijas le comunicaron que compartirían vivienda.
"Intentas no reaccionar demasiado porque no quieres decir: '¡Dios mío, me encanta la idea!'. Pero da gusto saber que las dos niñas que criaste encuentran consuelo juntas alrededor de la mesa de la cocina. Es lo que más deseas para ellas", explicó.
El mayor orgullo de Barack Obama
El pasado mes de junio, Barack y Michelle Obama volvieron a posar junto a Sasha y Malia durante la inauguración del Centro Presidencial Obama en Chicago. Ya no eran aquellas niñas que recorrían los pasillos de la Casa Blanca entre agentes del Servicio Secreto, sino dos mujeres con personalidades muy distintas que vuelan solas.
Quizá ese sea el mejor regalo para Barack Obama en su 65 cumpleaños. Más allá del legado político que dejó durante sus ocho años al frente de Estados Unidos, el expresidente puede presumir de haber visto cómo sus hijas han conseguido construir una vida independiente, lejos de los focos del poder y decididas a ser reconocidas por sus propios méritos.











