Del Pijama a la Comtessa: 5 postres nostálgicos que nos hacen viajar en el tiempo


Su época dorada ya pasó, pero estos dulces son —para quienes tienen edad suficiente para recordarlos— un pasaporte directo a la infancia.


Tarta Comtessa.© Shutterstock
18 de septiembre de 2026 a las 12:30 CEST

Hace no tantos años, si nos hubieran dicho que un humilde y tradicional flan iba a ser tendencia en las cartas de los mejores restaurantes, quizá no lo hubiéramos creído. Todo eran técnicas de vanguardia, la creatividad hecha postre… Y, sin embargo, ahí estaba, este año, en Madrid Fusión (el congreso culinario más importante e innovador de España), un concurso para elegir el mejor flan casero del país. No es que la repostería haya dejado su búsqueda de nuevos caminos, pero esta convive hoy con cierta vuelta al clasicismo. Es solo un reflejo de lo que ocurre a nivel social, más allá de los pucheros; todo en el mundo es tan incierto que los lugares seguros, propios del pasado, se convierten en refugio (libros, películas, discos…).

Plátano, helados, nata, siropes... el Banana Split es pura perdición para los más golosos. © Shutterstock
Plátano, helados, nata, siropes... el Banana Split es pura perdición para los más golosos.

Da cierto 'cobijo emocional' recordar esos tiempos (quien tenga la edad para hacerlo) en que, por ejemplo, un enorme Banana Split llegaba a la mesa y con él la felicidad absoluta para ti y todos tus primos… En realidad, no era el Banana Split, que también, sino aquella vida infantil, aún despreocupada, ingenua y con todo por estrenar. 

Al banana split le acompañan otros muchos postres considerados 'viejunos' que ejercen actualmente un efecto parecido. Así que hoy, en un ejercicio de nostalgia, hemos querido recordar algunos de los más recordados en las mesas españolas. 

PIJAMA: MUCHOS POSTRES EN UNO SOLO

En los años 80 era difícil encontrar un restaurante en España que no ofreciera el pijama a la hora del postre. Sin embargo, para dar con su origen, hay que viajar en el tiempo al año 1951. En el restaurante barcelonés 7 Portes, unos oficiales de la Sexta Flota estadounidenses pidieron unos melocotones Melba (Pêche Melba, el emblemático postre francés). No era una receta que Paco Parellada, cocinero del establecimiento, tuviera en carta. Así que hizo su ‘particular’ interpretación. ¿El resultado? Un postre mucho más abundante, que combinaba los dulces que tenía a mano: flan, fruta en almíbar, helado, nata montada…

Pijama, muchos postres en uno solo. © Shutterstock
Pijama.

El nombre con el que fue bautizado parece proceder de una deformación de Pêche Melba por la pronunciación de los comensales estadounidenses, y su posterior popularización tuvo que ver precisamente con ese ‘exceso’: una colección de postres reunidos en un solo plato, en una época en la que el ‘más es más’ era tendencia. Muchos sabores, muchas texturas, muchos colores… todo en un único postre.

Su preparación, en versión rápida, es realmente sencilla: disponer un flan ya comprado, unas piezas de piña y/o melocotón en almíbar, nata ya montada, alguna bola de helado, cerezas confitadas… Y para una versión más artesana, siempre puede hacer en casa un flan casero y montar, también en casa, la nata.

LA 'MAGIA' DE LA TARTA ALASKA

¿Un bloque de helado, sobre una base de bizcocho, que entra en un horno muy caliente y mantiene su frío al salir? Aquel postre que, de forma recurrente, llegaba a las mesas de los restaurantes en las décadas finales del siglo XX era pura magia. En realidad, claro, lo de la tarta Alaska (o suflé Alaska) era ciencia: la gran capa de merengue con la que se cubre el helado actúa como aislante, evitando que el calor llegue rápidamente al interior y permitiendo que solo se dore y caramelice la parte externa. Un fenómeno que ya había estudiado a comienzos del siglo XIX el físico Benjamin Thompson, conde de Rumford. 

Tarta Alaska.© Shutterstock
Tarta Alaska.

Se cuenta que fue el cocinero francés Charles Ranhofer, del célebre restaurante Delmonico's de Nueva York, quien preparó en 1867 un postre con estas características para celebrar la adquisición de Alaska por Estados Unidos (de ahí su nombre). En España llegó a conocerse desde comienzos del siglo XX y terminó convirtiéndose en un clásico de restaurantes y casas de comidas. Hoy todavía quedan algunas pastelerías y establecimientos, como el mítico Lhardy de Madrid, que lo sirven. Otra opción para disfrutar de este postre, que hace del contraste calor-frío su seña de identidad, es prepararlo en casa.

TARTA SAN MARCOS: PURO ICONO DE LOS 80

La tarta San Marcos es otro clásico indiscutible de la repostería ‘viejuna’; en los 70 y 80 era raro que no apareciera como postre en celebraciones familiares, bautizos, bodas, comuniones… Su origen está asociado a la antigua repostería conventual leonesa, y la popularidad que alcanzó en toda España no es de extrañar. Y es que, presentaciones más o menos estéticas al margen, si una tarta San Marcos está bien hecha, es una delicia: varias capas de bizcocho genovés empapado con almíbar, entre las que se coloca nata montada y, en muchas versiones, trufa (una mezcla de nata montada con cacao o chocolate).

Tarta San Marcos, una de las más icónicas de los años 80 en España. © Shutterstock
Tarta San Marcos.

La parte superior se cubre con una crema de yema que se espolvorea con azúcar y se quema para conseguir esa característica superficie dorada y ligeramente caramelizada. Y por último, se decora con nata montada y/o almendras laminadas. Al igual que ocurre con la tarta Alaska, aún quedan pastelerías donde venden la tarta San Marcos, que también puede intentar hacer en casa con esta receta.

BANANA SPLIT: FESTIVAL GOLOSO

También el banana split encontró un lugar privilegiado en los 80, en el apartado de postres de cafeterías, heladerías y restaurantes españoles. Con origen en EE. UU. a principios del siglo XX (no hay unanimidad en lo que a ciudad de nacimiento y autoría se refiere), esta locura de postre cruzó con los años el Atlántico.

La versión más clásica consiste en un plátano abierto longitudinalmente, sobre el que se colocan tres bolas de helado: vainilla, chocolate y fresa. Se añade fruta o fresas, sirope de chocolate y, habitualmente, nata montada, frutos secos picados y una o varias cerezas confitadas.

Banana Split© Shutterstock
Banana Split.

Excesivo, colorido, dulce, vistoso… El banana split reunía todo aquello que nos fascinaba de aquellos postres. Si el recuerdo ha llegado raudo a tu paladar, anímate a reproducir este dulce en casa, porque es realmente fácil de hacer, tal y como os contábamos aquí.

COMTESSA: EL MITO PERVIVE

De nuevo estamos ante un verdadero icono de los postres viejunos en España. Lo curioso de este caso es que no se trata de un postre inventado por algún cocinero concreto y que luego se popularizó, sino que es un nombre comercial. Es la conocida empresa de helados Frigo la que lanzó esta tarta helada, cuyo éxito resultó arrollador. Durante años estuvo presente en comidas familiares, celebraciones y restaurantes. En su momento era sofisticada, además de práctica; se desmoldaba y se servía directamente en la mesa.

Tarta Comtessa.© Shutterstock
Tarta Comtessa.

La receta es aparentemente sencilla, pero la gracia está en la combinación de texturas: una tarta helada, formada por capas de helado cremoso de nata y finísimas láminas de chocolate que se quiebran al cortar cada porción. La buena noticia para los nostálgicos es que Frigo continúa comercializándola actualmente.

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