Julio Iglesias Jr. ha aprovechado su regreso a España para echar la vista atrás junto a Tamara Falcó y hablar, casi como si estuvieran en una sobremesa familiar, de algunos de los episodios más divertidos y desconocidos de su gran familia. A su paso por El Hormiguero, los hermanos han ido encadenando recuerdos y revelando secretos que hasta ahora no conocíamos de su infancia y adolescencia, sus veranos en Miami, las travesuras con Enrique Iglesias, las ocurrencias de Chábeli o cómo es Isabel Preysler como madre cuando no hay cámaras delante. Y entre confesión y confesión ha aparecido una antigua novia de Julio que provocó una inesperada misión de rescate: Tamara voló hasta Italia para ayudar a su hermano a salir de aquella relación.
Julio Iglesias Jr. (Madrid, 1973) se encuentra estos días en nuestro país para presentar Julio Iglesias Experience, el espectáculo en el que interpreta algunos de los temas más conocidos que su padre convirtió en éxitos internacionales. Sin embargo, su visita al programa de Pablo Motos acabó derivando en una divertida conversación familiar cuando Tamara se incorporó a la entrevista y comenzó a tirar del hilo de los recuerdos.
"Voló a Italia a salvarme la vida"
Fue Tamara quien sacó a relucir una relación sentimental de su hermano de la que guardaba un recuerdo muy particular. "Yo solamente le conocí en un momento un poco amargadillo por una novia que tuvo", aseguró. Julio sabía inmediatamente a quién se refería y ambos reconstruyeron lo que ocurrió durante unas vacaciones en Italia.
"Me llama y me dice: 'Tienes que venir a Cerdeña conmigo'", recordó Tamara. Ella aceptó y viajó para reunirse con él después de escuchar una petición que no dejaba demasiado margen para la duda: "Te necesito. Necesito tu ayuda". Julio resumió la intervención de su hermana de una manera todavía más gráfica: "Vino, voló a Italia a salvarme la vida".
Tamara quiso quitar algo de dramatismo al relato, aunque reconoció entre risas la impresión que le causaba aquella mujer. "Tampoco fue para tanto, pero... La tía daba un miedo. La tía daba un miedo", confesó.
Como ejemplo de aquella relación, recordó una jornada de compras en la que la entonces pareja de Julio quiso que se comprara un abrigo naranja de conejo que costaba alrededor de 3.000 euros. "Julio tampoco ganaba mucho dinero", explicó Tamara. A pesar de sus dudas, terminó comprándolo y tiempo después acabó vendiéndolo en por internet.
Pero lo más curioso fue la estrategia que idearon los hermanos para que Julio pudiera marcharse. "Mi hermana me dio el mejor consejo. Me dijo: 'Julio, yo que tú, di que te tienes que ir conmigo o algo así. Que te tienes que ir conmigo'", contó él. Así que comunicó a su novia: "Me tengo que ir con mi hermana porque mi hermana me necesita".
El plan funcionó. Julio regresó a España y poco después su vida dio un giro inesperado. "Al mes conocí a mi exmujer, ¿qué te parece?", reveló.
"Mi padre quería más a Tamara que a nosotros"
La estrecha relación de Tamara con los Iglesias viene de muy atrás. Durante su infancia pasaba buena parte de los veranos en Miami junto a sus hermanos y Julio Iglesias acabó completamente conquistado por ella. Tanto que Julio José hizo una divertida confesión sobre su padre: "Era ya fan de Tamara. Quería más a Tamara que a nosotros, creo", bromeó.
Y el cariño era recíproco. Tamara sentía auténtica devoción por su hermano Julio cuando era pequeña, hasta el punto de tener muy claro cuál quería que fuese su futuro: "Yo me quería casar con él", confesó. Incluso había encontrado una disparatada solución al hecho de que fueran hermanos: "Era muy católica, entonces dije: 'Me tengo que ir a Egipto, que ahí se casaban los hermanos'".
Con los años, Julio ejerció también de hermano mayor protector. Tamara explicó que no le gustaba demasiado acudir a fiestas, aunque sí disfrutaba con todo el ritual de arreglarse, y él era quien la acompañaba. Una confesión que dio pie a las bromas sobre si realmente lo hacía únicamente por ella o también por sus amigas.
Aquellos veranos y Navidades junto a sus hermanos se convirtieron en algunos de los recuerdos más felices de Tamara. "Era el mejor momento del año cuando llegaban en verano o en Navidades y el peor cuando se tenían que ir", recordó sobre unas despedidas que vivía especialmente mal.
"El tenderete" de las Navidades familiares
Entre los recuerdos de infancia apareció también una peculiar tradición navideña que los hermanos habían bautizado como "el tenderete". Lejos de grandes formalidades, mayores y pequeños acababan durmiendo juntos en el suelo y rodeados de mantas.
"Dormíamos todos juntos en el suelo, con mantas alrededor", recordó Tamara. Y no había distinciones por edades: "Todos, todos. El tenderete", confirmaron.
La conversación permitió así conocer algunos detalles de cómo eran las reuniones familiares de los Iglesias, con tradiciones y recuerdos cotidianos que rara vez habían contado con tanto detalle.
Las travesuras de Julio y Enrique
Las trastadas también formaron parte de su infancia y adolescencia, aunque, según Tamara, casi siempre era Enrique quien acababa siendo descubierto. "Al que siempre pillaban era a Enrique", contó. "Julio siempre era el santo", añadió entre risas.
Entre las anécdotas, recordó el día en que los hermanos se hicieron con una pistola de pintura y dispararon a los paparazzi que estaban en el exterior, así como sus encuentros con un fotógrafo de Marbella con el que acabaron estableciendo una divertida relación. "Era un 'win-win'. Todo el mundo estaba contento con aquello", resumieron.
Isabel Preysler sigue pendiente de Julio a sus 53 años
Otra de las grandes protagonistas de la conversación, aunque sin estar presente, fue Isabel Preysler. Sus hijos dejaron claro que el paso del tiempo no ha cambiado demasiado su manera de ejercer de madre y que continúa pendiente hasta del último detalle de ellos.
Julio, a sus 53 años, sigue escuchando recomendaciones sobre su aspecto. "¿Por qué no te cortas el pelo? ¿No es hora de que te cortes el pelo ya que tienes 53 años?", reprodujo imitando uno de los comentarios de su madre. Y Tamara no tardó en aclarar entre risas que aquello no pertenecía precisamente a un recuerdo lejano: "Eso fue ayer". Julio corrigió: "Eso fue esta mañana".
Algo parecido ocurrió cuando el cantante comenzó a tatuarse con 18 años. Durante un tiempo trató de esconder sus tatuajes e incluso llegó a pasar parte de un verano cubriéndose para que su madre no los descubriera. Pero llegó el momento de meterse en el agua y ya no pudo ocultarlos.
La reacción de Isabel se le quedó grabada: "¡Qué horror, qué horror! Cuando seas mayor se te va a arrugar la piel y el tatuaje va a parecer otra cosa", recordó.
Y las recomendaciones continúan. Julio contó divertido cómo su madre puede entrar en su habitación pidiéndole afecto y, segundos después, hacerle una observación sobre su ropa. "Adoro a mi madre", aseguró antes de imitarla: "Hijo mío, dame cariño, dame un beso". Pero después llega el recordatorio: "No te olvides de lo de la camisa".
Tamara explicó la razón de esa preocupación constante de Isabel: "Lo hace porque nos quiere". Y Pablo Motos, que aseguró haber hablado con ella sobre sus hijos cuando ellos no estaban delante, fue todavía más contundente: "Os adora. Quiere vuestro bien. Muere por vosotros"
¿Presiona Isabel Preysler a Julio para que sea padre?
Entre esas preocupaciones maternas apareció también una cuestión mucho más personal. Pablo Motos preguntó a Julio si su madre le presionaba para que fuera padre. El cantante negó que existiera tal presión, aunque reconoció que, a sus 53 años, es consciente del paso del tiempo: "Es ahora o nunca. El tiempo pasa".
Actualmente, su novia tiene un niño de diez años, algo que también salió en la conversación cuando hablaron de la posibilidad de formar una familia. "Mi novia tiene un niño", explicó Julio. Una situación con la que parece sentirse cómodo y que dio pie a nuevas bromas entre los presentes.
El día que confundieron a Julio con un 'homeless'
Tamara tenía todavía más historias guardadas. Una de las más divertidas sucedió en Miami y tuvo como protagonista la peculiar manera de vestir de su hermano. "Mi hermano siempre va con pintas de 'homeless'", comenzó explicando.
En una ocasión, Julio estaba sentado tranquilamente cuando una mujer pasó por delante y le dio dos euros. Su reacción fue tomárselo con bastante humor. Al regresar a casa hizo incluso sus propios cálculos: "Estando sentado cinco minutos, me han soltado dos euros. Me paso ahí toda la mañana y ¿qué?".
La anécdota llegó, cómo no, hasta Isabel Preysler, que reaccionó sorprendida ante el aspecto que debía de llevar su hijo para que una desconocida decidiera darle dinero.
El chat familiar y las rupturas sentimentales
Las relaciones de pareja han terminado teniendo también consecuencias inesperadas dentro de una familia tan numerosa. Tamara reconoció que llegó a encariñarse muchísimo con una de las parejas de su hermano y que la ruptura le afectó a ella también. "Me rompió el corazón. La eché del chat", confesó sobre el grupo familiar.
Julio, además, tiene una relación complicada con esos grupos de WhatsApp. Según contaron, de vez en cuando desaparece del chat familiar cuando la conversación se vuelve demasiado intensa. "De repente aparece: 'Julio se ha salido del chat'", relató Tamara.
Él no trató de negarlo. Todo lo contrario: "Yo me he salido de todos", reconoció.
La desconocida etapa de Chábeli cantando ópera
Y cuando parecía que ya habían agotado el repertorio de historias familiares, apareció Chábeli Iglesias. Julio reveló una faceta de su hermana que hasta ahora era mucho menos conocida y es que hubo una época en la que decidió cantar.
"Hace ya mucho tiempo, hará 10 o 12 años, a mi hermana de repente le dio por cantar", explicó. Una afición que tenía una peculiaridad: Chábeli había elegido la ópera.
Julio y Enrique aprovechaban las cenas familiares para animarla. "Chábeli, canta, canta", le repetían mientras ella inicialmente se resistía con un "No, no, no voy a cantar". Finalmente terminaba haciéndolo.
Aquella afición duró, según recordaron, aproximadamente dos años y se convirtió en una de esas historias que el resto de hermanos no ha dejado que caiga en el olvido. "La pobre, eso se lo seguimos recordando ahora", reconoció Julio.













