Que llegase la imagen de Fernando Alonso sosteniendo un carrito de su pequeño, Leonard, acordaros del famoso "nosotros, que lo vemos cada día, seguimos llamándole Leonard" como decía en una publicación para responder a los medios y zanjar la incógnita del nombre, era algo inminente. Y aquí está.
Una imagen que concluye que no solo se le dan bien los coches de la f1, (denle el coche que sea, que el lo clasifica) que ahora también los ‘monoplaza’ más tiernos.
Era la imagen más esperada desde que el asturiano y su pareja, la periodista Melissa Jiménez, dieron la bienvenida el pasado 25 de marzo a su primer hijo en común, Leonard. O bueno desde diciembre, desde que ¡HOLA! confirmo en exclusiva, que la reportera se encontraba embarazada de seis meses y decidió tomarse un respiro mientras cuenta los días para ver la carita de su bebé. Ya desde aquel entonces todos queríamos ver al “padre de todos los españoles”, en exactamente esa faceta, la de padre.
La fotografias se hicieron antes de partir hacia Spa, donde el pasado fin de semana se disputó el Gran Premio de Bélgica, la pareja disfrutó de un día libre a bordo del superyate sostenible del bicampeón de Fórmula 1. Junto a ellos también se encontraban los tres hijos que Melissa tiene de su matrimonio con el futbolista Marc Bartra (Gala, de diez años; Abril, de siete, y Max, de seis) y otros familiares y amigos.
Después de navegar por aguas de Mónaco a bordo del formidable catamarán de 18 metros y casi 70 metros cuadrados de superficie a bordo, que fue creado para Alonso por el mismo astillero polaco que construyó el de Rafa Nadal, el corredor de Aston Martin y los suyos regresaron a tierra.
Y sí, los paparazzis ya se sirvieron de fotos, pero, la foto foto. Llegó ahí, en ese justo momento. Al pisar la tierra firme o en el Puerto Hércules del Principado, como queráis documentarlo. Y es que había auténtica expectación por ver esta escena. Porque durante meses hemos visto a Fernando Alonso ajustándose el casco, bajándose de un Fórmula 1 o subiéndose a cualquier vehículo con motor, pero nunca empujando un carrito...de bebé, del suyo. Una imagen tan cotidiana como inédita para alguien que lleva más de dos décadas viviendo entre circuitos, aeropuertos y podios.
Si en la pista presume de ser “un cabeza fría”, fuera de ella parece haber encontrado un nuevo papel que nada tiene que ver con las décimas o las estrategias de carrera. Sin prisas, sin cronómetros y sin radios de equipo, el asturiano se dejó ver completamente volcado en el pequeño Leonard, ajeno al revuelo que, inevitablemente, provocaría la escena.
Porque, al final, había una fotografía que todos esperaban más que cualquier celebración en el podio o bueno, más que eso no: la de Fernando Alonso estrenándose en esa faceta tan desconocida como emocionante. Y, visto lo visto, parece que el bicampeón también ha encontrado el equilibrio perfecto lejos del asfalto, donde el único objetivo ya no es cruzar primero la meta, sino acompañar cada paso (o cada paseo) de su hijo.
Ya hace tres años confesó que formar una familia era "el mayor sueño" de su vida, pero el ritmo de vida de su profesión le obligaba (y le obliga) a seguir en el interior de un chasis. "Todavía no lo he conseguido por mi forma de vivir", decía."Cuando deje de competir, encontraré mi felicidad". Pero con lo que no contaba es que el destino es a veces caprichoso y ha querido que la encuentre ya. Además, le sienta la mar de bien.







