Antonio Lobato presume de músculos de infarto a sus 60 años y enloquece a los fans: "Más fuerte que el vinagre"


El periodista deportivo es en una de las voces más reconocibles de los circuitos de Fórmula 1


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Ana ToroPeriodista y Locutora
3 de septiembre de 2026 a las 13:05 CEST

Antonio Lobato vuelve a despertar la curiosidad de sus seguidores, esta vez por un motivo que poco tiene que ver con la Fórmula 1. El periodista deportivo, que durante años se convirtió en una de las voces más reconocibles de los circuitos, ha sorprendido por su espectacular estado de forma a los 60 años. Una imagen que ha vuelto a poner el foco en su transformación física y, sobre todo, en la particular rutina que mantiene para encontrarse así.

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Porque detrás de ese aspecto no hay una fórmula milagrosa, sino un cambio de hábitos que comenzó hace años y una relación cada vez más estrecha con el deporte. Lobato ha encontrado en la actividad física una de sus grandes aliadas y, entre todas las disciplinas que ha practicado, la escalada se ha convertido en una de sus grandes pasiones.

El físico de Antonio Lobato que está causando furor

Acostumbrados a verle frente a las cámaras narrando las carreras de Fórmula 1, resulta llamativo descubrir al Antonio Lobato que existe cuando se apagan los motores. A sus 60 años, el periodista mantiene una vida activa y continúa poniendo a prueba su resistencia y su fuerza.

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No es algo que haya ocurrido de la noche a la mañana. Lobato ya había mostrado en los últimos años una notable transformación física y él mismo explicó que durante una etapa de su vida sus hábitos estaban muy lejos de los actuales. Su trabajo implicaba numerosos viajes, largas jornadas y poco margen para mantener una rutina deportiva estable.

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"Comía fatal, no tenía tiempo para entrenar, la mitad del tiempo estaba fuera de España, no podía ir al gimnasio", reconocía hace unos años al hablar de aquella época. Con el paso del tiempo, su situación cambió y también lo hizo su relación con el deporte.

La escalada se convirtió en su gran pasión

Entre todas las actividades que han formado parte de esta nueva etapa, la escalada ocupa un lugar especial. Lobato descubrió esta disciplina hace más de seis años y terminó completamente enganchado a ella. La elección dice mucho de su personalidad. La escalada no solo requiere fuerza física, sino también equilibrio, concentración, técnica y capacidad para superar el miedo y la dificultad. Para Lobato se ha convertido además en una forma de desconectar de la presión de su trabajo.

Antonio Lobato en la naturaleza© @alobatof1

La Pedriza, en Madrid, es uno de los escenarios que disfruta especialmente cuando no hay carreras. También ha practicado en rocódromos y ha afrontado retos cada vez mayores, hasta el punto de plantearse ascensiones que años atrás habría considerado impensables. "Me está poniendo mucho más fuerte y me lo estoy pasando muy bien, es superadictivo", explicó sobre esta afición.

Una rutina deportiva que va mucho más allá del gimnasio

Su secreto tampoco se limita a una única disciplina. En la actualidad, Lobato combina el entrenamiento de fuerza con otras actividades deportivas, entre ellas la natación, el ciclismo y la escalada. El objetivo parece ser mantenerse activo y, sobre todo, disfrutar de aquello que hace.

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De hecho, esa variedad ha sido una constante en su trayectoria. Antes de quedar fascinado por la escalada, el periodista tuvo una etapa especialmente vinculada al ciclismo. Ahora es la montaña y la escalada las que ocupan una parte importante de su tiempo libre. Es precisamente esa combinación la que ayuda a entender su estado de forma actual. No se trata de entrenar durante unas semanas para conseguir un determinado aspecto físico, sino de haber incorporado el ejercicio a su vida cotidiana.

También ha cambiado su alimentación

Junto al deporte, Lobato ha modificado sus hábitos alimenticios. Él mismo ha contado en distintas ocasiones que su alimentación actual es mucho más ordenada que la de aquella época en la que pasaba buena parte del año viajando por trabajo. Uno de sus desayunos habituales, según ha explicado recientemente, consiste en una barrita acompañada de aguacate, aceite y tomate. Y su filosofía está lejos de las restricciones extremas: después de una jornada de escalada incluso se permite una cerveza.

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Ese detalle resulta especialmente revelador porque muestra que su rutina no está planteada desde la obsesión por la perfección. El periodista ha apostado por una forma de vida en la que el deporte tiene un peso importante, pero en la que también hay espacio para disfrutar.

El cambio que comenzó antes de cumplir los 60

Lo más interesante de la transformación de Antonio Lobato es que su actual estado de forma no es fruto de haber empezado a cuidarse al cumplir 60 años. El cambio comenzó bastante antes. En 2023, cuando tenía 58 años, ya hablaba abiertamente de su evolución física y de cómo la combinación de una vida más ordenada, una mejor alimentación y el ejercicio había cambiado su aspecto. Entonces señalaba la escalada como su gran "locura deportiva" y explicaba que le estaba haciendo sentirse mucho más fuerte.

Ahora, dos años después, aquellas palabras adquieren una nueva dimensión. Lobato ha cumplido 60 y continúa practicando deporte, afrontando nuevos retos y manteniendo una rutina que demuestra que la edad no ha frenado sus ganas de seguir superándose.

El equipo de Cris contra el Cáncer que compitió en la Titan Desert© Cortesía
El equipo de Cris contra el Cáncer que compitió en la Titan Desert

El ciclismo y un reto en el desierto del Sáhara con un objetivo muy especial

Sumado a su pasión por la escalada, el ciclismo ya ocupaba un lugar importante en la vida de Antonio Lobato. El periodista llegó a enfrentarse a uno de los retos deportivos más exigentes en la Titan Desert, la espectacular carrera por etapas que atraviesa el desierto del Sáhara. Pero aquella aventura tenía para él un significado que iba mucho más allá del desafío físico.

El equipo de Cris contra el Cáncer en la Titan Desert, en el desierto del Sáhara© Cortesía
El equipo de Cris contra el Cáncer en la Titan Desert, en el desierto del Sáhara

Lobato participó formando parte del equipo de Cris contra el Cáncer, una iniciativa nacida con un propósito muy concreto: recaudar fondos y dar visibilidad a la investigación contra el cáncer infantil. A su lado estuvieron Dani, Jose, Israel, Chema y otros padres unidos por un mismo objetivo. Capitaneados por el exciclista Luis Pasamonetes, no les movía únicamente completar una de las pruebas más duras del ciclismo de montaña, sino convertir cada kilómetro recorrido en una forma de ayudar.

Antonio Lobato junto al equipo de Cris contra el Cáncer © Cortesía
Antonio Lobato junto al equipo de Cris contra el Cáncer

La experiencia puso a prueba su resistencia en unas condiciones extremas, pero también dejó una de esas historias que explican por qué el deporte ha terminado teniendo tanta importancia en su vida. Pedalear durante horas por el desierto, enfrentarse al cansancio y superar cada etapa tenía un premio mucho mayor que cruzar la línea de meta: sentir que aquel esfuerzo podía contribuir a mejorar el futuro de muchos niños y sus familias.

Antonio Lobato se quita la máscara de 'Churros'© Atresmedia

Una nueva forma de entender el deporte

Más allá del resultado físico, la historia de Antonio Lobato habla de un cambio de estilo de vida. Durante sus años de mayor actividad profesional, los viajes y los horarios de la Fórmula 1 dificultaban que pudiera mantener una rutina estable. Ahora ha encontrado el equilibrio para que el deporte forme parte de su día a día.