El mundo del taekwondo británico está de luto por la muerte de Isabelle Sava, una de sus jóvenes promesas. La deportista falleció a los 19 años de manera repentina después de sufrir un paro cardíaco mientras dormía. Su muerte ha causado una enorme conmoción entre familiares, amigos y compañeros de un deporte en el que había comenzado a destacar desde muy joven. Isabelle había conseguido una medalla de plata en el Campeonato Mundial de Taekwondo de 2022 y tenía por delante una prometedora carrera deportiva. Su gran sueño era continuar progresando hasta poder representar algún día a Gran Bretaña en unos Juegos Olímpicos.
La noticia de su fallecimiento se ha conocido ahora, aunque la joven murió el pasado 17 de agosto. Según la información difundida por una amiga de la familia, los servicios de emergencia acudieron al domicilio e intentaron reanimarla, pero no pudieron salvarle la vida.
Isabelle Sava murió mientras dormía a los 19 años
La muerte de Isabelle se produjo de forma completamente inesperada. La joven se encontraba durmiendo cuando sufrió un paro cardíaco. Los equipos de emergencia se desplazaron hasta el lugar para tratar de salvarla, pero todos sus esfuerzos resultaron infructuosos. La familia se enfrenta ahora a una pérdida especialmente dolorosa e inesperada, ya que Isabelle tenía únicamente 19 años y se encontraba en una etapa de su vida marcada por sus proyectos académicos y deportivos.
Una amiga de sus padres ha impulsado una campaña de recaudación de fondos para ayudar a la familia con los gastos derivados de su fallecimiento y del funeral. El objetivo es acompañar a sus seres queridos en estos momentos de enorme tristeza.
Una medalla mundial que consiguió siendo muy joven
Isabelle Sava había comenzado a practicar taekwondo siendo todavía una niña y llegó a dedicar más de una década de su vida a este deporte. Su gran éxito llegó en 2022, cuando consiguió la medalla de plata en el Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en los Países Bajos. Aquel resultado confirmó su enorme potencial y la situó como una de las jóvenes deportistas británicas con mayor proyección.
Además de conseguir el cinturón negro, Isabelle alcanzó posteriormente el segundo dan. Su evolución demostraba la enorme dedicación que había puesto en una disciplina que se había convertido en una parte fundamental de su vida. Aunque su trayectoria olímpica nunca llegó a producirse, la joven tenía el sueño de llegar a unos Juegos y seguir creciendo dentro del deporte de élite.
Su pasión por el taekwondo también la llevó a ser árbitra
La relación de Isabelle con el taekwondo iba mucho más allá de las competiciones. Con el paso de los años también comenzó a ejercer como árbitra en diferentes campeonatos. De esta manera, continuó vinculada al deporte incluso cuando no estaba compitiendo. Su conocimiento de la disciplina y su experiencia sobre el tatami le permitieron asumir nuevas responsabilidades dentro de la comunidad del taekwondo. Quienes la conocieron recuerdan precisamente su enorme compromiso y la pasión que sentía por este deporte, en el que había encontrado una vocación desde muy pequeña.
Isabelle Sava estudiaba Derecho y quería ser abogada
Fuera del deporte, Isabelle estaba construyendo también su futuro profesional. La joven estudiaba Derecho en la Queen Mary University of London, donde tenía previsto comenzar su segundo año de carrera. Su intención era convertirse en abogada y compaginaba sus estudios universitarios con su actividad deportiva. En el campus participaba además en diferentes sociedades y colaboraba con el blog del centro de asesoramiento jurídico. Era, por tanto, una joven con numerosos proyectos y objetivos por delante, tanto en el ámbito académico como en el deportivo.







