El suelo de la cocina puede convertirse (y, en muchas ocasiones, levanta un mobiliario neutro) en uno de los elementos que más personalidad aporte al espacio. Y aunque los acabados que imitan madera, los porcelánicos lisos o los grandes formatos siguen siendo apuestas seguras, hay muchas más posibilidades.
Mosaicos, composiciones geométricas, dibujos de inspiración hidráulica, dameros, franjas o combinaciones de color demuestran que también se puede arriesgar. Estas 10 cocinas invitan a mirar el suelo de otra manera y descubrir todo lo que puede aportar a la decoración.
© Heidi CavazosRecuperar el hidráulico y convertirlo en protagonista
En esta cocina abierta, el pavimento de inspiración hidráulica aporta movimiento con un dibujo geométrico en distintos tonos y se convierte prácticamente en una alfombra que recorre toda la zona de cocina, el comedor y el salón. Una elección especialmente acertada en una vivienda con elementos arquitectónicos tradicionales, como esta con vigas de madera en el techo, diseño del estudio Coblonal Interiorismo.
© FRAN FERRERAIntroducir color, pero en pequeñas dosis
No es necesario cubrir el suelo con un gran estampado para conseguir un efecto diferente. Esta cocina, proyectada por Carla IV Interior Design, demuestra lo bien que funciona introducir pequeñas piezas de color terracota sobre una base clara, creando un patrón geométrico ligero. El dibujo marca visualmente la zona de cocina y ayuda, además, a diferenciarla del suelo de madera del comedor contiguo.
Aquí, el resultado tiene cierto aire retro, actualizado gracias a la combinación con los muebles verdes y blancos. Original, alegre y fácil de integrar, incluso en una cocina pequeña.
© Javier Calleja RoviraUn suelo joya con discretas notas de color
¿Quieres un suelo más sutil pero especial? En este proyecto de Pilsferrer Arquitectura, sobre un pavimento claro aparecen pequeños cuadrados verdosos colocados a intervalos. Es un recurso sencillo visualmente, pero suficiente para transformar por completo un suelo que, sin ellos, pasaría prácticamente desapercibido.
Además de aportar ritmo, esas pequeñas notas sirven para enlazar con otros colores presentes en la cocina (paredes, accesorios o mobiliario). Es una opción clásica en su planteamiento, contemporánea en la manera de utilizarlo.
© Cateto CatetoEl suelo más pop: geometría y color a lo grande
Este sí es un suelo pensado para ser protagonista. El patrón geométrico en tonos coral y crema cubre por completo la cocina y crea un potente efecto óptico. Aquí se pretende que el pavimento sea esencial en el proyecto del estudio creativo de Alejandro Cateto (Cateto Cateto).
La clave para que funcione está en cómo se combina. Los muebles verdes, los cerramientos del mismo tono y las paredes en colores empolvados completan el ambiente con carácter alegre y muy gráfico.
© FIC ARQUITECTOSMosaico pequeño: infinitas posibilidades
Las piezas pequeñas de un mosaico, como este personalizado de Hisbalit, permiten introducir color y patrón con posibilidades infinitas. En esta cocina, de un proyecto de FIC ARQUITECTOS, el mosaico claro de formato hexagonal incorpora pequeños motivos oscuros que simulan flores geométricas, repartidos sobre el pavimento.
Frente al dominio de las piezas XXL, recuperar un formato mini aporta textura y dibujo, en una escala mucho más minimalista. Aquí, el diseño tienen un punto vintage, pero en neutro, lo que permite introducir color en el mobiliario.
© Amador TorilUn suelo que simula una alfombra
¿Por qué colocar una alfombra cuando el propio pavimento puede hacer su trabajo? En esta cocina abierta, diseño del estudio de interiorismo Alberto Torres, la zona de trabajo queda visualmente enmarcada mediante un suelo en blanco y negro que funciona como una alfombra. Es llamativo por el borde oscuro que delimita el espacio y el dibujo central de formas libres.
Es una solución muy útil en cocinas abiertas porque permite señalar dónde empieza y termina cada ambiente sin recurrir a tabiques.
© Galán Sobrini ArquitectosGeometría XXL para una cocina serena
Un suelo original no tiene necesariamente que incorporar mucho color. Este ejemplo del estudio Galán Sobrini Arquitectos lo demuestra. Juega con la geometría y los contrastes entre diferentes tonos neutros. Las líneas grises se cruzan aquí sobre una base clara formando una cuadrícula.
Es una propuesta que resulta llamativa cuando se observa el conjunto, pero no cansa visualmente en el día a día. Los tonos empleados se integran con naturalidad con el mobiliario en verde grisáceo y las superficies de piedra. Una alternativa sobria, elegante y contemporánea para quienes quieren alejarse del típico suelo uniforme sin introducir estampados demasiado evidentes.
© © Hervé Goluza/HisbalitEl mosaico en versión gráfica
Pequeñas teselas en blanco y negro construyen aquí una superficie de dibujo geométrico que se repite por todo el suelo de la cocina. El resultado tiene algo de mosaico clásico y, al mismo tiempo, una estética completamente actual. Cualquier patrón de este tipo aporta muchísima personalidad a un espacio. Se trata de la colección Les Classiques de Hisbalit.
© MobalpaGenerar efecto óptico en la cocina
Esta cocina demuestra hasta qué punto un suelo puede cambiar la percepción de un espacio. En la zona de trabajo de la cocina con mobiliario en línea aparece una franja decorativa en blanco y negro en el pavimento. Su patrón genera un marcado efecto óptico y delimita el espacio respecto al resto del pavimento en negro. Esta idea es aplicable en cualquier color que imagines. Mobiliario de la firma Mobalpa.
© CARLA CAPDEVILARayas en el suelo
Aquí, el estudio Deleite Design convierte el suelo en una sucesión de franjas o rayas cortas. Aquí se alternan piezas rectangulares en blanco y gris, dispuestas de manera que forman un patrón lineal muy marcado alrededor de la isla. Esta propuesta demuestra que para conseguir un pavimento original no siempre hace falta recurrir a dibujos complejos: basta con jugar con la colocación y combinar dos colores bien escogidos.




