Alberto Maroto, experto en cocinas asegura: "No se trata de elegir entre cocina abierta o cerrada, sino de crear un espacio flexible"


El responsable de cocinas de Gunni & Trentino Madrid explica cuándo conviene derribar el tabique, cuándo es mejor mantenerlo y por qué la opción híbrida gana terreno en las reformas de 2026.


Cocina abierta al comedor con isla, muebles de madera, chimenea en tabique y focos empotrados
22 de julio de 2026 a las 15:04 CEST

Hay una duda que se repite en casi todas las reformas: ¿tiro el tabique o lo dejo donde está? Durante años la respuesta parecía obvia —cuanto más abierto, mejor—, pero la vida en casa ha cambiado, y con ella las prioridades de la cocina. Todo depende de cómo cocinas, de cuánta gente vive contigo y de cuánto silencio necesitas al final del día. 

Durante la última década, la cocina abierta (esta de Gunni & Trentino) ganó la partida casi sin discusión. Todos hemos visto esas cocinas de revista, sin una sola pared, con isla y taburetes de diseño, y hemos dado por hecho que ese era el objetivo de cualquier reforma que se preciara. Pero en 2026 el debate se ha reabierto, y esta vez no hay un bando claramente ganador. Para resolverlo con criterio —y no solo con estética— hablamos con Alberto Maroto, responsable de cocinas de Gunni & Trentino Madrid, sobre cuándo tiene sentido cada modelo y sobre la tercera vía que cada vez elige más gente. 

Cocina abierta al salón y al comedor con muebles de madera, vitrina con el marco negro, electrodomésticos en columna, isla de cocina en el centro con la placa© Heidi Cavazos

La cocina abierta

Para Maroto, la cocina abierta (como esta de un proyecto del estudio Coblonal) no es una moda que vaya a pasar de largo. "Representa una auténtica declaración de intenciones sobre cómo decidimos habitar nuestra casa. Ya no entendemos el acto de cocinar como una tarea aislada, sino como un ritual social y de conexión", explica.

Y ahí está la clave: derribar un muro no es solo una decisión de metros, sino de cómo se quiere vivir el día a día. Que quien cocina no se pierda la conversación del salón, que los niños hagan los deberes con alguien cerca, que una cena improvisada no obligue a nadie a no tener sitio... Todo eso pesa, y mucho, a la hora de decidir.

Salón comedor y cocina en un único espacio, con muebles de madera, sofá beiges y tabiques de cristal con el marco negro © Amador Toril

Cuándo abrir la cocina al salón

No todas las viviendas 'necesitan' una cocina abierta, y el experto tiene claro dónde sí funcionan: "En viviendas de metros limitados, donde unificar el salón, el comedor y la cocina genera una sensación de amplitud y continuidad visual imprescindible". Es el caso de este proyecto de la interiorista Silvia Trigueros, de tan solo 35 m².

Hay otro motivo, menos evidente pero igual de importante: la luz. En pisos donde la cocina es interior o no tiene ventana al exterior, abrirla permite que "beba" de la luminosidad de la zona de día, según señala el propio Maroto. Es, muchas veces, la diferencia entre una cocina que se disfruta y otra que solo se atraviesa.

Cocina con isla con taburetes, lámpara de techo, muebles hasta el techo© Pedro Jaén

Punto de encuentro familiar

También hay un argumento de vida cotidiana, no solo de arquitectura. El experto lo resume con ejemplos muy concretos: la cocina abierta funciona de maravilla en casas familiares y en hogares donde se reciben visitas frecuentemente, porque convierte la preparación de la comida en un acto colectivo. Los niños hacen los deberes en la isla mientras alguien cocina, y los invitados terminan charlando con quien está al fuego, copa en mano, sin que nadie tenga que salir de la conversación para vigilar la cena.

No es un detalle menor: en muchas casas, la cocina abierta ha sustituido al salón como el lugar donde de verdad pasan las cosas, como en este proyecto de GC Studio. 

Espacio único con salón, comedor y cocina, suelo de madera, lámparas de techo, muebles de cocina blancos, sofá, mesa de centro de cristal y mesa de comedor redonda© Amador Toril

Cómo delimitar sin perder la conexión 

Abrir la cocina no significa renunciar al orden ni a la calma visual, aunque sea uno de nuestros temores en cualquier reforma. "La clave para que funcione está en delimitar sutilmente las zonas a través de la decoración: un cambio de pavimento, una isla que actúe como frontera física, una iluminación suspendida estratégica o el uso de cerramientos de vidrio que aporten ligereza sin perder la conexión visual", detalla el experto. 

La paleta de color ayuda en la misma dirección. Maroto insiste en que, en un espacio diáfano donde conviven cocina, comedor y salón, "el verdadero reto del diseño contemporáneo no es delimitar las estancias con tabiques, sino estructurarlas mediante una atmósfera serena, fluida y funcional". La sobriedad formal, el confort visual y la facilidad de movimiento hacen el resto.

En la práctica, esto se traduce en gestos muy concretos: una lámpara de fibra natural colgada sobre la isla o un cambio de pavimento, como ocurre en esta propuesta del interiorista Alberto Torres. Pequeños detalles que marcan la frontera entre estancias sin necesidad de levantar un muro.

Cocina pequeña alargada de color blanco y grifería dorada © Raúl Celestino

Por qué vuelve la cocina cerrada

Frente a todo esto, la cocina cerrada (esta diseñada por la arquitecta Anabel Soria) ha dejado de sonar a casa antigua. Maroto observa un cambio real en cómo se vive: "la experiencia de habitar el hogar de forma más intensa en los últimos años ha provocado un renacimiento de la cocina cerrada. No se trata de una vuelta al pasado, sino de una búsqueda consciente de bienestar, acústica y paz mental".

La independencia, además, tiene su propio valor. Para el experto, la cocina cerrada recupera su identidad "como un espacio de trabajo, experimentación culinaria y desconexión, sin interferir en la armonía del resto de la casa". Y eso, en una época en la que el salón se ha convertido también en oficina improvisada o zona de descanso, pesa cada vez más.

Cocina con muebles negros hasta el techo, salida a la terraza, luz techo© David Ballester

Cuándo conviene cerrar 

Hay perfiles de casa —y de cocinero— para los que la puerta cerrada sigue siendo, con diferencia, la mejor opción. "En casas donde se cocina de forma intensa, donde predominan las cocciones largas, los fritos o las recetas que generan olores fuertes y vapor, la barrera física de una puerta o una pared es más que necesaria", apunta.

El silencio pesa igual de fuerte en la decisión. El ruido del lavavajillas, el extractor o el trajín con las ollas puede invadir sin permiso la tranquilidad de quien lee o ve la televisión en el salón. Y cerrar la puerta de la cocina (esta diseñada por ALEM Arquitectura) significa también poder dejar la limpieza para el día siguiente, sin que el desorden se cuele en la vida del resto de la casa.

Cocina semiabierta con puertas correderas de cristal, cocina de madera con isla blanca, armarios superiores hasta el techo© Gunni & Trentino

La cocina híbrida: la tercera vía

Entre los dos extremos hay una solución que gana terreno cada temporada: la cocina que se abre y se cierra según el momento, como esta de Gunni & Trentino. "Ya no se trata de elegir entre una cocina abierta o cerrada, sino de crear un espacio flexible que pueda transformarse según las necesidades de cada momento", resume el experto.

En la práctica, esto se traduce en cerramientos inteligentes —puertas correderas, mamparas de vidrio, paneles que se recogen— capaces de aislar sin separar del todo. Es habitual verlo en propuestas de inspiración japandi, donde la madera cálida, la piedra natural y las líneas puras crean un ambiente sereno que se abre a la vivienda sin renunciar a la posibilidad de independizarse cuando conviene.

Espacio único con cocina, salón y comedor con armarios hasta el techo, sofás blancos, mesa de comedor y sillas a juego© Gunni & Trentino

Diseñar según el modelo 

Elegir entre cocina abierta, cerrada o híbrida también condiciona el diseño de la propia cocina, no solo la distribución de la casa. "Diseñar el espacio combinando diferentes superficies de apoyo es el secreto para adaptar la casa a los ritmos de la vida actual", puntualiza Maroto: una barra alta con taburetes invita al desayuno rápido o a teletrabajar con un café, mientras que la mesa de comedor tradicional marca, casi sin darte cuenta, el momento de la pausa.

En cuanto a materiales, las cocinas abiertas, como esta de Gunni & Trentino, tienden a apostar por acabados que dialoguen con el salón —madera cálida, piedra natural, líneas atemporales—, mientras que las cerradas tienen más margen para atreverse con colores intensos o texturas que no necesitan encajar con el resto de la casa. Ninguna opción es más o menos elegante: cada una responde a una forma distinta de habitar.

Cocina con comedor y tabiques de cristal en color balcón, con isla de cocina y mesa de comedor alta al lado © Deulonder

En busca de la cocina ideal

¿Abierta o cerrada? No hay una respuesta que valga para todas las casas, y esa es, en realidad, la buena noticia: significa que se puede elegir con calma, según cómo se cocina, cuánta gente vive en casa y cuánto silencio se necesita al final del día. Da igual si esa respuesta cambia dentro de cinco años, cuando las prioridades sean otras: la cocina, mejor que ningún otro espacio de la casa, se puede repensar. 

Maroto no lo duda: "la cocina ha dejado de ser un espacio independiente para convertirse en el corazón del hogar". Abierta, cerrada o algo intermedio, como esta propuesta de Deulonder, lo único que importa es que ese corazón funcione al ritmo de quien lo habita.