La pequeña joya cántabra donde veranea la familia Casas, que es perfecta para una visita otoñal de fin de semana: Playa, montaña, historia y gastronomía


Parapetada entre acantilados en la parte oriental de Cantabria, esta tranquila localidad costera acoge playas de arena dorada y calas escondidas, pero también acantilados entre interminables prados, una rica historia y gastronomía autóctona; motivos de sobra para componer la escapada perfecta (haga sol o llueva).


Paisaje de los acantilados de la playa del Sable en Cantabria© Shutterstock
4 de septiembre de 2026 a las 18:37 CEST

Mario y Óscar Casas han encontrado uno de sus refugios de verano en la costa oriental de Cantabria. Entre Noja y Ajo, la pequeña localidad de Isla es uno de los secretos mejor guardados de la zona: playas abiertas al Cantábrico coronadas por imponentes acantilados, pequeñas calas escondidas, prados verdes entre medias y una rica gastronomía autóctona muy ligada al mar. No solo eso, sino que su ambiente recogido, tranquilo y familiar permite descubrirla sin las prisas frente a otros destinos costeros, lo que la convierte también en una perfecta escapada de fin de semana. A continuación, las claves para no perderse nada.

Óscar Casas y Mario Casas 
© GTRES
Óscar Casas y Mario Casas

Un refugio con sabor estival para todo el año

En un simple vistazo, esta localidad del municipio Arnuero es apenas una escala en la carretera. Sin embargo, parando y mirando un poco mejor, Isla reúne tantos atractivos como posibles excusas para no querer dejarla; rodeada de mar (tal y como su nombre indica) su orografía descubre también lo salvaje de su naturaleza, sin olvidarse de la cultura y el apetito. Así, incluso en temporada baja, en este pequeño rincón de Cantabria es posible empezar el día con un pincho en la playa del Sable, seguido de una jornada de surf, una comida casera en clave marinera, una ruta entre acantilados y terminar el día entre arte barroco y palacios indianos.

Panorámica de Isla, en la costa Trasmiera.© Shutterstock
Panorámica de Isla, en la costa Trasmiera.

Playas infinitas, entre rías y acantilados

Antes de descubrir su litoral, conviene saber que Isla forma parte de las playas del Ecoparque de Trasmiera (junto con Arnuero, Castillo y Soano, todas ellas con bandera azul), uno de los ejemplos más evidentes de sostenibilidad tras más de dos décadas y definido, sobre todo, por la belleza de su paisaje cambiante. De hecho, a merced de la ría de Castellano, un baño en La Arena (bautizada así por lo dorado y fino de su orilla) cambia cada día; aquí, el cantábrico marca el ritmo de la jornada: bañarse, practicar surf, caminar por la orilla o acercarse hasta el Cabo de Quejo para contemplar los acantilados son algunos de los planes imprescindibles. Todos son planes posibles (e infalibles).

Espectaculares acantilados en Cabo Quejo, Isla, Cantabria© Shutterstock
Espectaculares acantilados en Cabo Quejo.

También la playa de El Sable es una gran opción desde su núcleo central (con excelentes servicios y ambiente familiar además), sin olvidar Los Barcos o las pequeñas calas de Quejo y La Cava; todas grandes alternativas para darse un baño rápido o pasar la tarde junto al mar gracias al impresionante paisaje configurado por las rías. 

Mario Casas en Cantabria© mario_houses
Mario Casas en Cantabria

Un casco histórico con historia

Basta alejarse unos minutos de la costa para descubrir otra cara de Isla; desde su casco histórico, declarado Bien de Interés Cultural (BIC), la localidad nos saluda con un buen número de palacios, torres y edificaciones religiosas que recuerdan la importancia de este municipio (y la riqueza de la región) desde el medievo. Entre ellos, destaca la iglesia de San Julián y Santa Basilisa, conocida como “la catedral de las Siete Villas”; no solo es uno de los mejores ejemplos de iglesia columnaria de Cantabria, sino que alberga valiosas obras de arte sacro en su interior. Además, el espectacular exterior del Palacio de los Condes de Isla-Fernández (de finales del s. XVII, construido por orden de Juan Fernández de Isla, obispo de Cádiz y arzobispo de Burgos, y también declarado BIC desde el 91) tiene una vista imprescindible, aunque, como propiedad privada, permanezca cerrada al público. 

Palacio de los Condes de Isla-Fernández, Cantabria© Shutterstock
Palacio de los Condes de Isla-Fernández

Sin olvidar las torres medievales de Cabrahigo y El Rebollar, ejemplos (junto a otras grandes casonas de la zona) de la huella de los indianos. Un gran ejemplo no solo artístico e histórico regional, sino que dibuja en sus calles y fachadas el mapa del poder, consecuencia del comercio y la navegación, que antaño ostentó el municipio (y que contrasta con su relajada y pintoresca cara actual).

Mario Casas en Cantabria© @mario_houses
Mario Casas en Cantabria

Un museo diferente 
Junto al litoral de Trasmiera, apodado como “un museo al aire libre”, se encuentra el Molino de Santa Olaja: literalmente, un antiguo molino de mareas que utilizaba su energía para moler grano y que, junto con la Casa de las Mareas, permite aprender sobre este fenómeno (casi puntero en las energías renovables) y descubrir cómo los habitantes de esta costa aprendieron durante siglos a convivir (además de trabajar) al ritmo del mar. Su visita es, además, una buena excusa para pasear por sus inmediaciones: un lienzo de marismas perfecto para observar aves y empaparse de toda su biodiversidad natural. Es precisamente esta dualidad entre costa y naturaleza la que convierte a Isla en un destino atemporal y atractivo más allá del turismo de playa al uso.

Pueblo de Isla, uno de los secretos de la costa de Canbtabria© Shutterstock

Gastronomía del mar (y de la tierra)

La gastronomía es otro de los puntos fuertes de Isla. Si bien predomina el producto de sus costas, es el de sus huertas el que, probablemente, tenga más renombre; en concreto, su pimiento de Isla, resultado directo de unas fértiles tierras donde también destacan los quesos, carnes y selectas hortalizas. Junto a ellas, en cualquier mesa es fácil encontrar algunas de las muchas opciones de pescados y mariscos de la zona, además de su más célebre especialidad marítima: la langosta. Merece la pena reservarse un tiempo para saborearla como es debido, a poder ser mirando (y escuchando atentamente) cómo rompe el mar en este sugerente e inusual rincón del paraje cántabro.

Playa del Sable, Cantabria© Shutterstock
Playa del Sable.

MUY PRÁCTICO

Cómo llegar a Isla

En coche, Isla queda a unos 40 minutos de Santander por la A-8 y alrededor de una hora desde Bilbao. Para volar hasta allí, el aeropuerto Seve Ballesteros-Santander es la opción más cercana. Asimismo, es ideal (aunque no imprescindible) disponer de coche para combinar la visita a las playas y el casco histórico con los distintos rincones del Ecoparque de Trasmiera y alrededores.

Dónde comer

  • La Posada de Isla: infalible por su cocina de marisco; no en vano sigue estando en el top de mejor valorados de la zona.
  • Campomar: En primera línea de La Arena, otra gran alternativa para comer marisco y pescado de calidad, especialmente su arroz con bogavante y paella de marisco.
  • La Fábrica: una opción más vanguardista sin perder el regusto local. Su carta incluye musts como: ideal para cambiar de registro y alargar la sobremesa.
  • Playa Madre: a medio camino entre beach club, bar y restaurante informal, es un acierto para tomar una cerveza o una copa, comer un taco o probar alguna de las especialidades de sus food trucks con las mejores vistas a La Arena. Y si además coincide con música en directo, mejor todavía; el plan perfecto para ver caer el sol frente al Cantábrico.
Panorámica de la costa Trasmiera en Arnuero, Cantabria© Shutterstock
Panorámica de la costa Trasmiera en Arnuero.

Para alojarse en Isla

  • La Quinta Luxury Palace: muy cerca del centro, en la localidad vecina de Arnuero, este histórico edificio combina el encanto de una casona cántabra con unas instalaciones especialmente cuidadas. Una de las opciones más apetecibles si se llega en coche y se busca algo más especial.
  • Hotel Campomar: prácticamente sobre la playa de La Arena y con restaurante propio, es una alternativa cómoda para quienes quieren tener el mar a pocos pasos y olvidarse del coche durante la estancia.
  • Hotel Restaurante Isla Bella: en el paseo de El Sable, resulta especialmente práctico por su ubicación frente al mar y por contar también con restaurante. Una opción sencilla para combinar alojamiento, playa y mesa sin complicaciones.
  • Posada Las Anjanas de Isla: una pequeña posada rural rodeada de jardín y con habitaciones inspiradas en personajes de la mitología cántabra (como las anjanas, los trentis o los ventolines). Probablemente la opción con más encanto para experimentar el lado rural de Isla.
Panorámica de la zona costera de Noja, Cantabria© Shutterstock
Panorámica de la zona costera de Noja.

Y si quieres ir de compras...

  • El Nido del Hortelano: probablemente la dirección más esencial para llenar la cesta de productos cántabros en la vuelta a casa. Esta pequeña tienda-bar en el barrio de El Hoyo reúne quesos (la mayoría locales), embutidos, conservas y anchoas, además de chocolates, licores artesanos, repostería y verduras de su propia huerta. 
  • El Almacén de los Libros Olvidados: justo enfrente del Nido del Hortelano se encuentra esta pequeña librería de segunda mano, que invita a perderse durante un largo rato y abastecerse de libros antiguos, descatalogados y de ocasión, o simplemente, llevarse un recuerdo bonito que ojear después.
  • Panadería El Manto: perfecta para completar la cesta del picnic o comprar básicos para el desayuno, pan y repostería hechos al momento.