Paloma Cornejo, dermatóloga, sobre la regla del patito feo: "Cuando aparece un lunar diferente al resto, debo consultar por él"


La experta nos explica qué buscar al revisar nuestra piel después del verano


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Patricia de la TorreColaboradora de Belleza
7 de septiembre de 2026 a las 6:37 CEST

Después de un verano de playa, piscina, terrazas y muchas horas al aire libre llega un buen momento para hacer algo que bastantes personas jamás han hecho: mirar sus lunares con atención. Y mirarlos significa bastante más que reparar en ese que tienes en el brazo desde pequeña. Hablamos de conocer qué hay en nuestra espalda, cuero cabelludo, plantas de los pies, entre los dedos... ¿Cuándo fue la última vez que lo hiciste?

Nos revisamos los dientes, acudimos al ginecólogo, hacemos analíticas y conocemos bastante bien otras partes del cuerpo. La piel, en cambio, puede seguir siendo una desconocida. La doctora Paloma Cornejo, dermatóloga y directora de la clínica Más Que Derma, propone incorporarla a nuestras revisiones con la misma naturalidad.

Para empezar a observarla hay dos reglas que merece la pena conocer. Una quizá te suene: el ABCDE. La otra tiene un nombre mucho más fácil de recordar y obliga a mirar nuestros lunares de otra forma: la regla del "patito feo".

María Pedraza en bikini con lunares visibles en escote, hombros y brazos.© @mariapedraza_
Los lunares también forman parte de las zonas que dejamos más expuestas al sol, como el escote, los hombros y los brazo

El ABCDE de los lunares: cinco letras para saber qué mirar

Mirarse un lunar y decidir si tiene un aspecto sospechoso puede resultar complicado cuando carecemos de conocimientos dermatológicos. El ABCDE sirve como una guía sencilla para fijarnos en determinadas características. "Es útil", explica Cornejo.

  • La A corresponde a la asimetría. Si imaginamos una línea atravesando el lunar, una mitad presenta diferencias respecto a la otra. 
  • La B hace referencia a los bordes, sobre todo cuando aparecen irregulares o poco delimitados. 
  • La C invita a prestar atención al color y a la presencia de varios tonos dentro de una misma lesión. 
  • La D corresponde al diámetro
  • Y después llega una letra que cobra especial importancia: la E de evolución.

Un lunar que cambia respecto a cómo lo recordábamos merece atención. Cornejo señala el crecimiento, sobre todo cuando adquiere una forma más asimétrica, y los cambios de color entre las señales que deberían llevarnos a consultar.

VENICE, ITALY - SEPTEMBER 04:  Eva Mendes attends the "Bad Lieutenant: Port Of Call New Orleans" premiere at the Sala Grande during the 66th Venice Film Festival on September 4, 2009 in Venice, Italy© Getty Images
Una lesión que parece diferente a las demás puede ser una señal para pedir una valoración dermatológica

La regla del patito feo: busca el lunar que desentona

Existe otra forma muy intuitiva de observar la piel y quizá resulte incluso más fácil de recordar que cinco letras: buscar al patito feo. Imagina a una persona con bastantes lunares. La mayoría tienen un tamaño parecido, una forma redondeada u ovalada y tonos marrones similares. De pronto aparece uno que rompe ese patrón. Ese es el que merece una segunda mirada.

"Si yo tengo una piel morenita y tengo muchos lunares y son todos iguales, son todos redondos, ovalados, de un marrón similar, cuando aparece una lesión diferente al resto debo consultar por ella", explica Cornejo.

La presencia de ese "patito feo" sirve como señal para pedir una valoración, en lugar de como diagnóstico. Detrás puede haber distintas lesiones. "Puede ser una queratosis seborreica, un lunar atípico o, desgraciadamente, un carcinoma o un melanoma", señala la dermatóloga.

Por eso Cornejo deja una regla bastante fácil de llevarse a casa: "Siempre lo que es diferente del resto hay que preguntar por ello". Conocer nuestros lunares adquiere aquí todo el sentido. Resulta difícil detectar al que desentona cuando apenas sabemos qué aspecto tienen los demás.

US actress Emma Stone attends the 32nd Annual Actor Awards at the Shrine Auditorium in Los Angeles on March 1, 2026© Getty Images
Conocer nuestros lunares sirve para detectar al que cambia o desentona

Los lunares también están donde casi nunca miramos

Hacer una autoexploración completa tiene una dificultad evidente: hay partes de nuestro cuerpo que apenas vemos. "Es complicado hacérsela uno mismo porque no puede darse la vuelta", reconoce Cornejo.

La espalda es el ejemplo más evidente. La dermatóloga recomienda contar con otra persona que pueda ayudarnos a observar las zonas posteriores o, al menos, hacer fotografías que permitan verlas. Después están los grandes olvidados. "Hay que mirarse bien entre los dedos de los pies, la planta de los pies y el cuero cabelludo", señala. Y también menciona la zona genital.

MONHEIM, GERMANY - AUGUST 17: Celine Bethmann attends the Sephora Summer Club on August 17, 2023 in Monheim, Germany© Getty Images
Revisar los lunares empieza por conocer nuestra propia piel

Un lunar nuevo también cuenta

"El melanoma no va a aparecer siempre sobre un lunar previo", advierte Cornejo. Cuando se desarrolla sobre uno que ya existía, el cambio puede convertirse en la pista. "Lo que vas a notar es como que ha crecido de forma especialmente asimétrica, empieza a tener un cambio de coloración", explica.

Pero también merece atención aquello que aparece por primera vez y resulta distinto al resto. Una lesión pequeña puede despertar dudas y el tamaño constituye solo una de las características que se valoran. La propuesta de Cornejo trata de conocer la piel lo suficiente como para reconocer algo nuevo, un cambio o ese patito feo que rompe nuestro patrón habitual.

NEW YORK, NEW YORK - MAY 19: Blake Lively attends as FENDI Presents The Baguette® 26424 Re-Edition at FENDI Flagship on May 19, 2026 in New York City© Getty Images
Más que obsesionarnos con cada lunar, Paloma Cornejo propone aprender cómo es nuestra piel

¿Quién debería prestar especial atención a sus lunares?

Cada piel tiene unas características y existen personas que requieren un seguimiento más estrecho. "Está claro que hay pacientes de riesgo", explica Cornejo. Entre ellos cita a quienes ya han tenido un cáncer de piel, las personas con antecedentes familiares de melanoma, quienes sufrieron muchas quemaduras solares durante la infancia, quienes presentan numerosos nevus y las personas con fototipos muy claros. En estos casos cobra todavía más importancia la valoración dermatológica.

Nuestros ojos tienen un límite. "Es que es muy complicado. A mí me hace falta una lupa, que es el dermatoscopio", cuenta Cornejo. El dermatoscopio permite al dermatólogo estudiar las lesiones con un grado de detalle que escapa a una observación casera. Por eso conviene separar dos ideas: aprender a conocer nuestra piel resulta útil; intentar hacer nosotros mismos el trabajo del especialista juega en otra liga.

La frecuencia de las revisiones dermatológicas también dependerá del perfil de cada persona y de sus factores de riesgo. Alguien con antecedentes de cáncer de piel, numerosos nevus o antecedentes familiares de melanoma requiere una valoración distinta a la de una persona con otro perfil.

CANNES, FRANCE - MAY 17: Julianne Moore attends the "Garance" screening during the 79th annual Cannes Film Festival at Palais des Festivals on May 17, 2026 in Cannes, France© Getty Images
Brazos, hombros y escote son fáciles de observar, pero una revisión de lunares también debería alcanzar zonas que solemos olvidar

Después del verano, convierte la revisión de los lunares en un hábito

El final del verano funciona como un buen recordatorio, aunque Cornejo insiste en que cualquier época sirve. "Siempre es un buen momento para revisar los lunares", asegura. De hecho, cuenta que en su consulta realiza muchas revisiones durante los meses de verano porque algunas personas tienen más disponibilidad y aprovechan las vacaciones para acudir al médico. La clave está en incorporarlo a nuestra forma de cuidar la salud.

"Tampoco se trata de alarmar a la población", insiste Cornejo. Se trata de que "aprendan a conocer un poquito su piel". Y de que tengan presente que "el dermatólogo es su aliado tanto para la piel enferma como para la piel sana", recuerda Cornejo.