Uno de los principales errores a la hora de solucionar un problema como el de las manchas pasa por preocuparse por ellas tan solo en verano. Los expertos repiten por activa y por pasiva que el fotoprotector es un cuidado de todo el año, días lluviosos y nublados incluidos. Aunque es comprensible que, si ya han aparecido, la perspectiva de unas vacaciones en un destino de playa disparen las alarmas. Lo primero que hay que saber es que si ya descubrimos que incluso los UV a través de una ventana causan daño, una sombrilla no los detendrá. Te contamos cómo blindarse contra el sol.
Por qué aparece una mancha
Vayamos al origen donde todo se torció: ¿por qué apareció aquel primer oscurecimiento en la piel? La Dra. Rita Sêco, especialista en medicina estética, es clara: "La radiación solar es el principal estímulo para la producción de melanina. Cuando la piel se expone al sol, los melanocitos -las células responsables del pigmento- se activan como mecanismo de defensa y comienzan a producir melanina. Además de aparecer nuevas manchas, las que ya existían se oscurecen y se hacen mucho más evidentes".
Es decir, tomar el sol sin protección ni reaplicación, sobre todo durante las horas centrales del día, es la causa de la gran mayoría de manchas que tratan los especialistas. "Son una de las consultas más frecuentes porque afectan mucho a la percepción de la piel", apunta la Dra. Beatriz Beltrán, con clínica propia en Barcelona. "Una piel puede estar sana, pero si el tono está alterado, se ve más apagada, más envejecida y menos uniforme".
Qué hacer para que las manchas no empeoren en verano
La prevención, el cuidado y la constancia son tres pilares antimanchas; el farmacéutico Héctor Núñez, alma máter de Cosmetocrítico, destaca cinco consejos para mantenerlas controladas:
- Fotoprotectores con SPF 50 y escudo UVA: "Aquí no basta con el símbolo UVA dentro de un círculo, porque eso solo indica una protección equivalente a un tercio del SPF. Busca que la marca indique el valor PPD y, si es posible, mejor por encima de 40".
- Perderle el miedo al retinol: muchas aparcan a los retinoides hasta otoño por miedo a las quemaduras, pero si la piel ya está acostumbrada solo suman frente a problemas de hiperpigmentación. "Van a ayudar a aumentar la síntesis de colágeno, que se destruye con la radiación UV, y, además, actúan sobre vías despigmentantes". Eso sí, el farmacéutico no recomienda usarlos por primera vez en verano, "porque durante las primeras ocho semanas de adaptación la piel puede estar más sensible".
- Antioxidantes, siempre: El experto dice que deberían ser obligatorios en verano junto al protector solar. "Aplicados tópicamente permiten alcanzar concentraciones superiores a las obtenidas por vía oral y ofrecen un doble beneficio: neutralizar radicales libres generados por la radiación UV y ejercer actividad fotoprotectora complementaria", es decir, la primera línea defensiva contra las manchas. Su recomendación: Lift & Bright AOX, de Cosmetocrítico (42 euros).
- Precaución con los exfoliantes: Como los ácidos glicólicos o lácticos y los productos con partículas. "Dejan la piel más desprotegida y favorecen que pueda quemarse con mayor facilidad". La mejores alternativas son el ácido salicílico, la gluconolactona, los polihidroxiácidos o la N-acetyl glucosamine.
- Evitar la exposición en las horas centrales del día: "Exponerte al sol durante muchas horas, incluso usando fotoprotector, va a empeorar las manchas".
La Dra. Sêco, con clínica en Oporto y consulta en Instituto de Benito, incide en que las manchas no son solo un desencadenante de la exposición a los rayos UVA y UVB: "No es solo la radiación ultravioleta la que estimula la pigmentación; la luz visible y el calor también desempeñan un papel importante. Por este motivo, algunas personas con predisposición a desarrollar manchas pueden pigmentarse incluso utilizando protector solar y permaneciendo bajo la sombrilla".
Por supuesto que el uso de protección sola diaria es fundamental, un cuidado en el que incide Rita, aunque aún hay más: "La mayoría de los fotoprotectores protegen muy bien frente a los rayos UV, pero no frente a la luz visible, que también estimula la pigmentación, especialmente en el melasma. Para conseguir una protección realmente completa es recomendable utilizar un protector solar con color, ya que el óxido de hierro ayuda a bloquear este tipo de radiación".
Más allá del fotoprotector con color, la doctora pauta una rutina antimanchas a medida para los meses de verano: "La vitamina C ocupa un lugar protagonista gracias a su acción antioxidante y a su capacidad para ayudar a inhibir la producción de melanina. También recomiendo la niacinamida por su efecto antiinflamatorio y por limitar la transferencia de melanina; el ácido azelaico, apto incluso para pieles sensibles y durante el embarazo; y otros activos como el ácido tranexámico, la cisteamina, la vitamina E o el resveratrol".
Para terminar, nos quedamos con estas palabras de Héctor Núñez: "No se trata de vivir con miedo al sol ni encerrarse en casa durante el verano. Se trata de entender cómo se comportan las manchas, qué factores las empeoran y aprender a proteger la piel de forma inteligente".








