Toda la esperanza de una familia tenía un único nombre, Carlota. Tras el trágico accidente de tráfico en el que perdieron la vida el bodeguero Iván Sanz Cid, director general de Dehesa de los Canónigos, su mujer, Irene Garijo, y dos de sus tres hijos cuando regresaban de pasar unos días en Cantabria, todas las miradas estaban puestas en la pequeña de nueve años, única superviviente del siniestro. Ahora ha llegado la noticia que todos esperaban. Carlota ha recibido el alta hospitalaria y ya continúa recuperándose en casa, arropada por los suyos.
Ha sido Dehesa de los Canónigos, la bodega que dirigía su padre, la encargada de compartir la esperanzadora noticia a través de sus redes sociales. En un breve comunicado, la familia ha querido agradecer las numerosas muestras de cariño recibidas durante los últimos días y confirmar que Carlota ya ha podido regresar a casa, donde continúa recuperándose junto a sus tíos y a su abuela, María Luz Cid. Para ella también comienza una nueva etapa marcada por el dolor. En apenas un año ha perdido a su marido, el fundador de la bodega Luis Sanz Busto, a uno de sus hijos, a su nuera y a dos de sus nietos, una tragedia que ha dejado completamente rota a la familia.
El emocionante comunicado sobre Carlota
En una historia publicada en su perfil oficial de Instagram, la bodega ha querido responder a los cientos de mensajes de apoyo recibidos desde que ocurrió la tragedia.
"Gracias por los mensajes de apoyo hacia Carlota, es imposible contestaros a todos", comienza el comunicado.
A continuación llega la noticia que todos esperaban: "Por eso queremos informar de que ya está en casa y se recupera favorablemente, como la campeona que es". Unas palabras sencillas, pero cargadas de emoción, que confirman la evolución favorable de la niña después de que tuviera que ser trasladada de urgencia al Hospital Universitario de Burgos tras el accidente. Allí permaneció ingresada durante varios días, donde fue intervenida quirúrgicamente y recibió atención médica hasta recibir el alta hospitalaria.
"Nunca caminarás sola"
El alta hospitalaria marca el comienzo de un camino especialmente difícil para Carlota. Con solo nueve años tendrá que afrontar la ausencia de sus padres, Iván Sanz Cid e Irene Garijo, y de sus hermanos mayores, Irene y Luis Álvaro, fallecidos en el accidente ocurrido en la A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia).
Su evolución fue una de las grandes preocupaciones durante el multitudinario funeral celebrado en la Catedral de Valladolid. Mientras familiares, amigos, vecinos y representantes del mundo del vino daban el último adiós a las cuatro víctimas, la esperanza de todos estaba puesta en la pequeña, que permanecía ingresada en el Hospital Universitario de Burgos.
Desde el primer momento, sin embargo, su familia quiso dejar claro que no tendría que recorrer ese camino sola. Durante la ceremonia, su tía Marta Sanz Cid le dedicó unas palabras que emocionaron a todos los presentes y que hoy cobran un significado todavía mayor.
"Con solo 9 años, la vida te ha puesto delante un camino durísimo que ningún niño tendría que recorrer. Pero también queremos que sepas que jamás vas a caminar sola. En todos nosotros encontrarás una familia entera que te abrazará, te cuidará y te querrá todos los días de tu vida".
Ahora, con Carlota ya en casa, aquella promesa empieza a hacerse realidad. La pequeña afronta su recuperación arropada por los suyos, convertida en el mayor motivo para seguir adelante de una familia golpeada por una tragedia que conmocionó a la Ribera del Duero y al conjunto del sector vitivinícola.







