La dinastía rota de los bodegueros Sanz Cid: doce meses malditos para una de las familias más queridas de la Ribera del Duero


En apenas un año, la familia perdió a Luis Sanz Busto y ahora a Iván Sanz Cid, su mujer y dos de sus hijos, un doble golpe que ha conmocionado al mundo del vino y a la sociedad en general


Pocos meses antes de la tragedia, Dehesa de los Canónigos compartía un mensaje cargado de ilusión anunciando un nuevo proyecto familiar para 2026, inspirado en la tradición, la cercanía y el recetario de Mariluz, la madre de Iván © dehesadeloscanonigos
Ana MerodioRedactora senior de actualidad
7 de julio de 2026 a las 18:23 CEST

Hace apenas un año, concretamente a finales de mayo de 2025, la familia Sanz Cid despedía al hombre que había convertido una finca familiar en uno de los grandes referentes del vino español. Luis Sanz Busto, fundador de Dehesa de los Canónigos y considerado una de las figuras clave en la consolidación de la Denominación de Origen Ribera del Duero, fallecía a los 85 años dejando tras de sí mucho más que una bodega. Para él era un hogar, el proyecto de toda una vida y un legado construido a base de esfuerzo, tradición y amor por la tierra… y el vino. 

Cinco generaciones dedicadas a elaborar vinos de calidad© dehesadeloscanonigos
Cinco generaciones dedicadas a elaborar vinos de calidad

Nadie podía imaginar entonces que aquel duro golpe sería solo el primero. Apenas doce meses después, la tragedia ha vuelto a cebarse con la familia. Iván Sanz Cid, director general de la bodega e hijo del fundador, ha fallecido junto a su mujer, Irene Garijo, y dos de sus hijos, Irene y Luis Álvaro, de 17 y 14 años, en un devastador accidente de tráfico ocurrido en la A-67, a la altura de Herrera de Pisuerga (Palencia). La única superviviente ha sido la hija menor, Carlota, de 9 años, que evoluciona favorablemente tras permanecer ingresada en el Hospital Universitario de Burgos.

La tragedia ha dejado en shock al sector del vino y ha golpeado de lleno a una familia que llevaba toda la vida dedicada a la tradición vinícola y a sacar adelante este proyecto.  

La bodega que cambió de manos y volvió a sus orígenes 

Aunque los orígenes de la finca se remontan al siglo XIX, fue el amor el que terminó cambiando para siempre su destino. Tras pasar por distintas manos, Dehesa de los Canónigos perteneció durante décadas a la familia Cid, hasta que fue vendida en los años sesenta.

Sin embargo, María Luz Cid nunca dejó de sentir aquel lugar como suyo. Junto a su marido, Luis Sanz Busto, tomó una decisión que marcaría el futuro de varias generaciones, recuperar la propiedad familiar, costara lo que costase. 

María Luz Cid, alma de Dehesa de los Canónigos, impulsó junto a su marido, Luis Sanz Busto, el proyecto familiar que hoy es un referente de la Ribera del Duero© dehesadeloscanonigos
María Luz Cid, alma de Dehesa de los Canónigos, impulsó junto a su marido, Luis Sanz Busto, el proyecto familiar que hoy es un referente de la Ribera del Duero

Para hacerlo realidad, y tal y como cuentan en la revista gastronómica 7 Caníbales, Luis renunció incluso a los estudios de Medicina que había iniciado. Apostó por el campo, por la viña y por un proyecto que en sus comienzos consistía simplemente en vender uva a la vecina Vega Sicilia. Poco a poco fue ampliando el viñedo hasta que en 1989 lanzó la primera añada de Dehesa de los Canónigos, y el resto ya es historia. 

La Dehesa de los Canónigos© dehesadeloscanonigos
La Dehesa de los Canónigos

Hoy la finca cuenta con cerca de 500 hectáreas, de las cuales unas 60 corresponden a viñedo. Su filosofía siempre ha sido la misma: "Antes uvas que cubas", una máxima que repetía constantemente Luis Sanz Busto y que más tarde hizo suya su recientemente fallecido hijo Iván, convencido, como su padre, de que todo empezaba en el viñedo. 

Luis Sanz Busto: La historia del hombre que lo empezó todo

Luis Sanz Busto no solo creó una bodega, sino que ayudó a convertir a la Ribera del Duero en una de las grandes referencias del vino español. Siempre apostó por la calidad, por cuidar el viñedo y por poner en valor el trabajo de los viticultores, una forma de entender el vino que le valió numerosos reconocimientos a lo largo de su vida. El último llegó en 2024, cuando la Fundación Universidad Europea Miguel de Cervantes premió toda una vida dedicada a este sector.

Luis Sanz Busto renunció a sus estudios de Medicina para cumplir el sueño de su mujer, María Luz Cid, de recuperar la finca familiar que acabaría convirtiéndose en Dehesa de los Canónigos© dehesadeloscanonigos
Luis Sanz Busto renunció a sus estudios de Medicina para cumplir el sueño de su mujer, María Luz Cid, de recuperar la finca familiar que acabaría convirtiéndose en Dehesa de los Canónigos

Su huella sigue muy presente en Dehesa de los Canónigos. De hecho, el Gran Reserva más exclusivo de la bodega lleva su nombre y solo se elabora en las mejores añadas.

Cuando falleció, su familia quiso despedirle con un emotivo mensaje que resumía el cariño y la admiración que sentían por él: "Ahora, fermentada tu vida, tu inmenso legado reposa en unas barricas celestiales en las que tu impronta se engrandecerá con el paso de los tiempos"

Belén e Iván, los dos hermanos llamados a continuar el sueño familiar

Dos de los cuatro hijos del matrimonio crecieron sabiendo que algún día continuarían el camino iniciado por sus padres.

Belén Sanz Cid se formó en la Universidad de Valencia y en Burdeos antes de asumir la dirección técnica y enológica de la bodega en 1998. Bajo su responsabilidad ha permanecido intacta la filosofía con la que nació Dehesa de los Canónigos.

Su hermano Iván siguió un camino complementario. Ingeniero técnico agrícola y formado también en dirección de empresas, completó parte de su aprendizaje en Estados Unidos antes de regresar para ponerse al frente de la dirección general. Gracias a esa visión internacional, los vinos de la bodega llegaron a comercializarse en más de una veintena de países.

Belén e Iván recibiendo el premio a la mejor bodega del año© dehesadeloscanonigos
Belén e Iván recibiendo el premio a la mejor bodega del año

Juntos representaban el relevo generacional soñado por Luis y María Luz, quien a pesar de su edad jamás se ha desvinculado de la bodega de sus sueños.

El accidente que ha cambiado para siempre el destino de la familia

La tarde del domingo, cuando regresaban de pasar unos días en Cantabria, todo cambió.

El vehículo en el que viajaban Iván Sanz, su mujer Irene Garijo y sus tres hijos se salió de la calzada en el kilómetro 83 de la A-67 y dio varias vueltas de campana. No hubo más vehículos implicados.

Las primeras investigaciones apuntan a una posible somnolencia o distracción al volante, aunque las diligencias siguen abiertas. Las cámaras de tráfico captaron previamente el vehículo circulando a una velocidad normal, según ha publicado el Diario de Valladolid.

El accidente acabó con la vida de Iván, de su mujer y de dos de sus hijos. Solo Carlota, la pequeña de la familia, logró sobrevivir.

La capilla ardiente quedó instalada en el Tanatorio de Las Contiendas de Valladolid, mientras que el funeral conjunto tendrá lugar este miércoles 8 de julio en la Catedral de Nuestra Señora de la Asunción.

Una madre y una hermana devastadas y unidas ahora por el dolor

La tragedia resulta todavía más difícil de asumir porque llega apenas un año después del fallecimiento de Luis Sanz Busto.

En ese tiempo, María Luz Cid ha perdido a su marido, a uno de sus hijos, a su nuera y a dos de sus nietos.

Belén Sanz, por su parte, ha visto cómo en apenas doce meses desaparecían su padre, su hermano, dos de sus sobrinos y su cuñada.

Aunque la familia no ha comunicado todavía cómo se organizará el futuro de la empresa, todas las miradas se dirigen inevitablemente hacia ellas como guardianas del legado que Luis Sanz Busto e Iván ayudaron a construir durante décadas.