Para los que crecimos con películas de aventuras mitológicas tan fabulosas como Las doce pruebas de Astérix (1976), Furia de Titanes (1981) o Willow (1988), entre otras, ver La Odisea (2026) es una auténtica maravilla. Hay varias escenas de peso en el nuevo y ambicioso largometraje que recuerdan mucho a los títulos mencionados, pero que en cualquier caso vienen todas de la obra original que escribió Homero alrededor del siglo VIII a. C. ¿Y qué podíamos esperar de la nueva adaptación para la gran pantalla que se ha hecho de esta obra cumbre de la literatura universal? Pues lo que nos da: un filme absolutamente colosal.
Sobre si estamos ante la película del año, en algunos aspectos desde luego que sí lo es. Por ejemplo, en el presupuesto, con un coste estimado de 250 millones de dólares (218.575.000 euros), lo que se refleja a la perfección en el espectacular despliegue que ofrece de principio a fin en sus casi tres horas de metraje. Fastuosa y trepidante, no se te hará larga puesto que la epopeya que narra es única y fascinante. En cuanto al rigor histórico, obviamente se toma las licencias propias de un producto hollywoodiense, pero sin embargo nunca antes la leyenda del caballo de Troya se plasmó con tanto realismo en el séptimo arte. Y no decimos más, porque hay que verlo.
También es La Odisea la número uno si hablamos de la mayor reunión de estrellas del cine por metro cuadrado que se ha visto en los últimos tiempos, con un espléndido Matt Damon a la cabeza. Encarna aquí al rey de Ítaca que solo desea volver a casa tras la guerra, un hombre tan valeroso como atormentado que siempre estará dispuesto a sacrificarse por los suyos. Le acompañan Anne Hathaway, Tom Holland y Zendaya -matrimonio en la vida real, aunque aquí no comparten ni un solo plano-, Robert Pattinson, Charlize Theron, Lupita Nyong’o, John Leguizamo -excepcional en su personaje del fiel sirviente Eumeo-, Elliot Page o Mia Goth. ¿Quién da más?
Un genio llamado Christopher Nolan
Deslumbrante, majestuosa y con una factura impecable, La Odisea resulta ideal para aquellos que disfrutaron en su momento de otros taquillazos ambientados en la antigua Grecia y que nos dejaron muy buen sabor de boca. Fue el caso de la revolucionaria y sombría 300, recreación de la batalla épica de las Termópilas con Leónidas y sus aguerridos espartanos, dirigida por Zack Snyder hace justo dos décadas; Troya, con Brad Pitt como el poderoso guerrero Aquiles de melenaza rubia que vimos en 2004; o aquel Alejandro Magno un tanto alucinógeno que ejecutó el maestro Oliver Stone ese mismo año.
En esta ocasión, quien firma The Odissey es una de las mentes más brillantes que uno puede encontrar en el cine actual, la del británico Christopher Nolan (55 años). Tiene este un sello inconfundible de misticismo que impregna en todas y cada una sus películas, un trasfondo poético y existencial que conjuga bien con cualquier historia que quiera contarnos. Aquí no falta -muy atentos a la secuencia del canto de las sirenas-, como tampoco lo hizo anteriormente en joyas como Interstellar (2014), Origen (2010), El caballero oscuro (2008) o Memento (2000), por decir algunas. El ganador del Oscar por Oppenheimer (2023) es un genio y artesano del celuloide, se mire por donde se mire.
Rodada en localizaciones por todo el mundo utilizando la nueva tecnología IMAX, La Odisea se estrena ya en salas españolas y no podemos más que recomendártela fervientemente. Decir de forma categórica que es la película del año nos resulta imposible, puesto que la percepción o sensación que tenga después cada espectador es algo absolutamente subjetivo. Lo que no admite debate es que estamos ante una monstruosa superproducción repleta de atractivos, de las que te hace contener el aliento y vibrar en la butaca como pocas lo consiguen.








