Todos los expertos respaldan en mayor o menor medida la creencia de que "somos lo que comemos", una filosofía que se traduce directamente en la calidad de la piel. Muchas celebrities como Sarah Pidgeon o la misma Kim Kardashian han revelado que al limitar el consumo de gluten, lactosa y azúcar han conseguido controlar enfermedades inflamatorias crónicas como la psoriasis. Es decir, sobre el exceso de dulce no solo recae la responsabilidad de las caries: los expertos avisan que no solo el sol produce e intensifica las manchas, también los azúcares refinados y alimentos ultraprocesados.
Manchas y azúcar: enemigos naturales
Antes de empezar con la dieta, no traduzcas lo que vamos a contarte como que puedes saltarte el paso del fotoprotector. Y si no, mira lo que dice Estrella Pujol, fundadora y directora del centro Oxigen Bellesa: "La diferencia entre una piel que se ha protegido del sol y otra que no lo ha hecho se hace evidente a partir de los 30 años. Con el paso del tiempo, el contraste es aún mayor. He visto clientas de 60 años con una piel más sana y luminosa que muchas mujeres de 30, y el uso constante de protección solar es, sin duda, uno de los factores determinantes".
Dicho lo cual pasamos a la alimentación que, como te adelantamos, tiene un efecto directo en el tono más o menos igualado de la piel. Nos lo confirma Irene Serrrano, directora dermocosmética de Dermalogica: "A veces, cuando la piel se ve más apagada o con manchas que antes no estaban ahí, tienen una explicación y no está solo en el sol, sino en la glicación". Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, explica que la diferencia entre cómo envejece alguien que ha llevado una dieta rica en azúcares y alimentos ultraprocesados se nota: "Lo vemos pasados los 40-45 años sobre todo, pero viene de un proceso a largo plazo”.
La glicación a la que se refieren las especialistas es un proceso que se desencadena dentro del organismo, por el cual los azúcares se unen al colágeno, la elastina y otras proteínas; un enlace que resulta en moléculas dañadas (A. G. E o Advanced Glycation End Products) las cuales se acumulan y aceleran el envejecimiento. ¿El resultado? Piel apagada y menos elástica. "La glicación no afecta solo a la firmeza, también altera el funcionamiento global de la piel", advierte Raquel González.
Recordamos que es un daño visible a largo plazo, aunque los primeros síntomas se pueden traducir en un tono desigual y apagado, sensibilidad o tirantez. En cuanto a las manchas, "cuando la piel vive en un estado inflamatorio, los melanocitos pueden activarse más de la cuenta y producir más melanina. Por eso no todas las manchas tienen detrás solo al sol".
En definitiva, comer bien es un seguro de vida y de belleza; aparte de un aliado antimanchas según Irene Serrano: "Muchas veces hay una inflamación previa que las favorece o las intensifica, y el exceso de azúcar en la alimentación puede formar parte de ese proceso".
La solución pasa por cuidarse por dentro, recurrir a los láseres profesionales para eliminar las manchas ya existentes y apostar por una rutina cosmética a medida: "Antioxidantes como la vitamina C y los retinoides; activos calmantes como la niacinamida o la centella asiática; e ingredientes despigmentantes bien tolerados, como el ácido tranexámico o el azelaico, que se pueden incorporar a la rutina tanto con cosméticos como con suplementación dermocosmética".
Como últimos consejos, destacamos dos: tratar de manera agresiva las manchas a base de ácidos puede resultar contraproducente, crear inflamación y agravar la hiperpigmentación en la zona; y usar fotoprotección a diario es un seguro contra el envejecimiento prematuro.








