Aitana Sánchez-Gijón acaba de recibir un duro golpe. La actriz ha conocido la peor de las noticias, su madre, Fiorella De Angelis ha fallecido, dejando a la intérprete, de 57 años, sin la presencia de los dos grandes pilares de su vida. Su padre, Ángel Sánchez-Gijón Martínez, catedrático de Historia y traductor español, murió en 2007 y ahora ha tenido que despedir para siempre a su madre, una mujer fundamental no solo en la vida personal de la actriz, sino también una figura intelectual de gran relevancia, siendo una apasionada de la cultura con un alto compromiso intelectual.
Aitana y Fiorella estaban profundamente unidas. Así lo demostró la intérprete de 'Amarga Navidad' cuando le dedicó su premio Goya de Honor en 2025 a su madre, quien se encontraba entre el público. Fue entonces cuando la artista compartía con todos sus seguidores una imagen en la que la veíamos abrazada a su madre, junto a estas preciosas palabras:. "¿Lo mejor de recibir el Goya de Honor tan pronto? Poder dedicárselo a mi madre en vivo y en directo. Gracias por tanto, mamma."
Fiorella de Angelis no solo fue "la madre de la actriz". Nacida en Italia, trajo consigo a España una herencia cultural europea que caló hondo en su familia. Profesora de Ciencias y Matemáticas en el Liceo Italiano, fue una mujer de una curiosidad inabarcable y una elegancia intelectual que transmitió a su hija desde la infancia. Junto a su marido, el catedrático de Historia Ángel Sánchez-Gijón, formó un hogar en el que los libros, el cine y el teatro eran el lenguaje cotidiano.
Aitana nació en Roma porque su padre se había exiliado a Italia durante la dictadura franquista. En el país vecino, cuna del Renacimiento, se enamoró de Fiorella y fueron padres de la actriz. La familia se instalaba en España un año después. La pareja tuvo un hijo más, Eloy Sánchez-Gijón.
La pasión por la cultura de Fiorella fue la que moldeó la personalidad de una de las actrices más respetadas y prestigiosas de nuestro país. De hecho, la elección de su nombre al nacer ya determinó su destino ligado con la cultura. El nombre de Aitana fue elegido en honor a la hija de Rafael Alberti, debido a la estrecha amistad entre el escritor y el padre de la actriz. El poeta, amigo de la familia y exiliado en Roma incluso le dedicó el poema "Aitana, niña nueva" cuando cumplió un año.
El refugio de Aitana
En los últimos años, y a pesar de la pretada agenda de la actriz, quien recientemente ha cosechado éxitos rotundos en el teatro con obras como 'La Madre', la conexión con Fiorella seguía siendo el refugio seguro de Aitana. En diversas entrevistas, la actriz recordaba cómo su madre fue la primera en detectar su vocación y cómo su apoyo fue determinante cuando, siendo apenas una adolescente, decidió que su vida pertenecía a los escenarios.
La pérdida de Fiorella llega en un momento de madurez vital para la actriz. Quienes conocen a la familia destacan que la abuela de Teo y Bruna supo envejecer con la misma dignidad y discreción con la que vivió. Su legado no solo queda en las aulas donde impartió clase, sino en la mirada de su hija, que lleva impreso ese sello italiano de sofisticación y elegancia.
Un adiós en la intimidad
Fiel al estilo de la familia, la despedida se está llevando a cabo en la más estricta intimidad. Amigos cercanos a la profesión, compañeros de reparto y directores que han trabajado con Sánchez-Gijón han comenzado a hacer llegar sus condolencias a la actriz y a su círculo más íntimo. Aitana es una de las intérpretes más queridas de nuestro país, por lo que se espera que los mensajes de cariño y afecto por parte de sus compañeros serán constantes en los próximos días. Se va la mujer que enseñó a Aitana Sánchez-Gijón que actuar no es solo pronunciar un guion, sino entender el alma y el comportamiento humano. La cultura española despide a una de esas figuras que, desde la sombra, permitieron que nuestras grandes estrellas brillaran con luz propia.











