No es trivial. Elegir el perfume con el que vas a casarte es construir uno de los recuerdos más importantes de tu vida (y de la vida de las personas a las que más quieres en el mundo, porque estarán contigo ese día). El olfato se define comúnmente como “el sentido de la memoria”, ya que está estrechamente vinculado con el hipocampo y la amígdala, que son dos áreas del cerebro relacionadas con la evocación y las emociones. Por eso, hoy sabes perfectamente a qué huelen el cole, la ropa limpia de casa de tus padres o los veranos de tu infancia. Casi eres capaz de oler (todavía en primavera) ese cóctel relajante que conforman en pleno estío la arena, el salitre, el calor y la protección solar. Hay instantes que, por el aroma que desprenden, ya tienen nombre propio. Como el petricor, que designa el olor que deja la lluvia cuando cae en suelo seco.
Si estás leyendo esto es porque posiblemente tienes ya todo bien atado y te quedan pequeños detalles por escoger, como tu fragancia o el color de tu esmalte. Pero la primera, sobre todo, no es una decisión menor. Tu perfume de novia se va a convertir en “la foto” que veas cuando cierres los ojos. Y vas a querer animarla mentalmente durante meses cuando todo, como un chasquido de dedos, haya pasado. El día de tu boda, ese que llevas preparando por tanto tiempo, volará, fugaz. Y el aroma, tu imagen favorita y una canción serán tres formas maravillosas de atraparlo de por vida.
Por eso, según Marina García Ramos, directora de formación de High End Fragrances, es fundamental que te sientas identificada con el que elijas. “Tiene que ser una extensión de tu personalidad, el accesorio definitivo de tu presencia”. Para Josean Pérez, experto en fragancias de Givenchy y Kenzo, no se trata solo de escoger un perfume “bonito”, sino un sello que te represente y que de aquí a 10, 20, 30 años pueda transportarte directamente a ese 'sí, quiero'. Según el especialista, “la elección del perfume de boda ya no es circunstancial, sino una decisión profundamente emocional, porque cada vez que esa fragancia vuelva a rozar tu piel no solo evocará un recuerdo: reactivará una emoción”.
Sutil y memorable
Para Adela Sánchez, formadora de la división de fragancias del grupo Shiseido, cuando hablamos de discreción en un perfume nos referimos a composiciones olfativas equilibradas y que ofrecen una transición suave entre notas. Los perfumes discretos, para la experta, no presentan estridencias, son ligeros, naturales y evitan los acordes pesados. “Pueden ser olores almizclados, que transmiten sensación de piel limpia, empolvados, florales o amaderados suaves, acuáticos o cítricos sutiles”, cuenta. “En general ofrecen sensación de naturalidad, frescura, confort y bienestar”, agrega.
Por otro lado, para la experta, “la elegancia en perfumería es aportar identidad y carácter a una composición y está también íntimamente asociada con dejar huella”. La elegancia depende directamente de la calidad de las materias primas de la fragancia que elijas. “Se puede aportar elegancia a un perfume con componentes sensorialmente profundos como la rosa, el jazmín, la vainilla o las maderas preciosas. En el corazón y en el fondo es donde residen las notas de mayor carácter emocional, son el tema principal de la fragancia”, explica. Por su parte, Jimmy Boyd, perfumista de Scircle, asegura que “un perfume elegante normalmente no lleva notas muy extremas; es decir, sigue una melodía bastante horizontal, equilibrada, sin grandes salidas olfativas, ni grandes notas predominantes”. En definitiva, un aroma discreto, elegante y memorable debe ser equilibrado, ligero y suave. Nada pretencioso. Debe tener identidad y carácter.
Que dure y perdure
Según los expertos, las notas de base más pesadas, como las maderas, las resinas, el ámbar o los almizcles ayudan con la longevidad de la fragancia. Las notas gourmand densas y algunas sintéticas también pueden funcionar. No solo fijan, sino que cierran la composición. Cada molécula tiene un peso y una densidad que determinan la volatilidad de una fragancia. Por ejemplo, la molécula del limón es muy ligera, pesa poco y tiende a evaporarse antes.
En cambio, las notas resinosas o avainilladas tienen más densidad, son más pesadas y perduran más. No obstante, la durabilidad también depende de muchos factores, como la forma de perfumar, el clima, la concentración o el estado de la piel. Por eso, siempre es recomendable elegir un perfume con el que te sientas a gusto y reaplicarlo cuando creas necesario. Hidrátate bien, y si quieres que ese aroma sea tu fiel compañero escoge lociones corporales sin olor de base. Para dar intensidad a tu fragancia aplícala en puntos de pulso. Esos lugares donde, como indica Boyd, el riego sanguíneo está más próximo a la piel, como por ejemplo detrás de las orejas o en la parte interior de las muñecas. No la pulverices sin sentido. Piensa que el recuerdo que estás construyendo no será solo tuyo. En cada abrazo, en cada caricia, en cada movimiento que tu pelo haga al bailar estará presente. Y cada ráfaga de tu perfume será una polaroid en la memoria de quienes compartan contigo ese instante.
Una estela que no abruma
La protagonista ese día eres tú. El perfume debe seguirte en silencio. Para Marina García, es crucial que tenga el punto justo de estela: “Ha de ser una fragancia que se perciba mejor en las distancias cortas”. Según Adela Sánchez, el mejor criterio es la coherencia. “Tiene que reflejar un estilo y una personalidad, de la misma manera que lo hacen el vestido, el ramo y el tipo de boda que celebra”. Ha de ser discreto, que denote tu presencia sin eclipsarte, que se sienta pero no te incomode ni a ti ni a los demás. Y, para que resulte único, la clave está en que sepas ver en él una cualidad distintiva que tenga para ti un gran peso o significado. ¿Qué quiere decir? Que lo más acertado será escoger un aroma que defina la emoción que quieres que ese día predomine en ti.
Un perfume femenino, romántico, delicado, sensual, joven, sofisticado, clásico o moderno… Escojas el topic que escojas, tiene que ser un perfume con el que, como con tu traje, te sientas cómoda, te veas tú. Será elegante, porque la elegancia expresa belleza. La tuya ese día y la del momento que vas a vivir. Será memorable, porque recordarás tu boda por el vídeo y las fotos pero la revivirás a través del olor. Además, será tu botón de vuelta a la calma. Ponértelo de nuevo supondrá tomar las riendas de tu pensamiento; la forma de volver a ti y de recordar que eres una mujer que toma decisiones bonitas, que da pasos firmes, que cuida el detalle, que envuelve, que acoge, que siente y abraza. Tu perfume será el envoltorio de un día que no se olvida y gracias a ese baúl infinito de aromas que el hipocampo alberga podrás rebobinar tantas veces como quieras.






















