Majo Flores, interiorista, sobre cómo ganar luz este otoño sin obras: "Las zonas en sombra hacen que un salón parezca más pequeño y oscuro"



¿Tu salón se ve oscuro incluso durante el día? Antes de cambiar la lámpara del techo por otra más potente, conviene revisar dónde están las sombras. Majo Flores nos da las claves para iluminarlo mejor este otoño sin hacer obras.


Retrato de la interiorista Majo Flores
22 de septiembre de 2026 a las 7:02 CEST

Con los días más cortos del otoño, la falta de luz en un salón se hace mucho más evidente. Pero antes de pensar en cambiar la instalación eléctrica o hacer obras, hay recursos sencillos capaces de transformar por completo la percepción del espacio

Majo Flores, interiorista y fundadora del estudio que lleva su nombre, nos explica cómo iluminar un salón oscuro jugando con lámparas de pie y sobremesa, distintos niveles de luz, paredes claras, cortinas ligeras y una correcta elección de las bombillas.

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Salón con diferentes tipos de iluminación. Proyecto de LC Interiores. © @carlospascualfotografo

Antes de añadir lámparas, averigua por qué tu salón parece oscuro

No todos los salones oscuros tienen necesariamente poca luz natural. Ese es el primer diagnóstico que recomienda hacer Majo Flores (www.majoflores.com). La orientación de la vivienda, el tamaño de las ventanas o la presencia de edificios y otros obstáculos en el exterior influyen, pero también lo hace —y mucho— la propia decoración.

Paredes, suelos o textiles oscuros absorben más luz; unas cortinas demasiado tupidas pueden impedir que entre durante el día y determinados muebles voluminosos pueden obstaculizar su recorrido. A ello se suma un problema muy frecuente: confiar toda la iluminación del salón a un único punto situado en el techo. En la imagen, un proyecto de LC Interiores.

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Proyecto de Coblonal Interiorismo© ©Heidi_Cavazos

El gran error: intentar solucionarlo con una bombilla más potente

Es probablemente el gesto más inmediato: el salón parece oscuro, así que sustituimos la bombilla por otra con más potencia. Para Majo Flores, no es la mejor estrategia. “Lo importante es no intentar solucionar un salón oscuro simplemente poniendo una bombilla más potente”, advierte. El problema puede no estar en la cantidad total de luz, sino en cómo está distribuida.

Una única fuente muy intensa suele iluminar especialmente el centro, mientras mantiene rincones, paredes y zonas alejadas en penumbra. El resultado puede ser incluso menos confortable. La alternativa es repartir la iluminación. Proyecto de Coblonal Interiorismo.

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Proyecto de la interiorista María Acha© Amador Toril

Lámparas de pie: colócalas donde haya una necesidad, no donde quede un hueco

Las lámparas de pie son uno de los recursos más eficaces para mejorar la iluminación de un salón sin obras porque permiten añadir nuevos puntos aprovechando los enchufes existentes. ¿Dónde funcionan mejor? Junto al sofá o una butaca cuando queremos disponer también de luz de lectura y, especialmente, en esas esquinas a las que no llega bien la iluminación general.

Majo Flores introduce aquí una regla muy útil: “La ubicación de una lámpara debe responder siempre a una necesidad concreta. No la colocaría simplemente porque exista un hueco disponible”. En las zonas más oscuras interesan especialmente los modelos que dirigen o difunden parte de la luz hacia la pared o el techo. Al rebotar sobre estas superficies, la luz se reparte de una manera más suave y homogénea. Proyecto de la interiorista María Acha con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia. 

 

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Salón con aplique de pared en la esquina. Proyecto de Pia Capdevila.© Jordi Canosa

Ilumina las esquinas y el salón parecerá más grande

Hay un pequeño cambio que puede transformar mucho más de lo esperado un salón oscuro: llevar luz hacia su perímetro. “Cuando iluminamos únicamente el centro de la estancia y dejamos el perímetro oscuro, visualmente el salón parece más pequeño y menos luminoso”, explica la interiorista.

Una lámpara de pie en una esquina puede ser suficiente, pero no es la única posibilidad. Sobre una consola, una cómoda o una mesa auxiliar se puede colocar una lámpara de sobremesa que cree un segundo nivel de iluminación. Y si precisamente en esa zona no hay enchufes, las luminarias portátiles recargables se han convertido en una solución especialmente práctica. La interiorista al frente de Majo Flores Estudio las recomienda como iluminación ambiental o de apoyo —no como sustitutas de una buena iluminación general—. Salón con aplique de pared en la esquina. Proyecto de Pia Capdevila con estilismo de Mar Gausachs. 

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Salón© Majo Flores Estudio

Junto al sofá, combina una luz agradable con otra que permita leer

La zona del sofá concentra buena parte de la vida del salón y necesita una iluminación capaz de adaptarse a distintas situaciones: leer, charlar, descansar o ver una película.

Por eso, en lugar de buscar una luz única, Majo Flores recomienda combinar iluminación ambiental y funcional. Puede ser una lámpara de pie que aporte luz suave al conjunto pero que, por su diseño, también permita dirigirla hacia la zona de lectura; o una lámpara de sobremesa colocada en una mesa auxiliar.

Tan importante como la cantidad de luz es evitar el deslumbramiento. La altura, la posición de la bombilla y el tipo de pantalla condicionan el confort. “En nuestros proyectos buscamos que el salón tenga distintos escenarios: una iluminación más completa cuando necesitamos actividad y otra mucho más suave cuando queremos descansar, conversar o ver la televisión”, explica. En la imagen, un proyecto llevado a cabo por su estudio.

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Salón con aplique de pared Matilda de Faro Barcelona© Faro Barcelona

Haz que la luz rebote en paredes y techos

No se trata tanto de “multiplicar” la luz como de aprovechar mejor la que ya tenemos. Y aquí las paredes claras son grandes aliadas. Una lámpara orientada parcialmente hacia una pared clara o hacia el techo consigue una iluminación indirecta mucho más difusa que una fuente dirigida exclusivamente hacia el centro de la habitación. En lugar de crear un foco muy intenso y sombras marcadas, ayuda a repartir la claridad por el espacio.

Los espejos también pueden reflejar tanto la luz natural como la artificial, aunque Majo Flores recomienda no colocarlos únicamente por esta razón. Hay que pensar qué van a reflejar porque ese reflejo pasará a formar parte de la decoración del salón. Una solución especialmente interesante en otoño, cuando disponemos de menos horas de luz natural, es aprovechar al máximo las superficies claras que ya existen y hacer que las nuevas lámparas trabajen con ellas. Salón con aplique de pared Matilda de Faro Barcelona.

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Salón con lámpara de pie. Propuesta de la firma La Redoute Interieurs© La Redoute Interieurs

Revisa las cortinas antes de comprar otra lámpara

Puede que una de las maneras más fáciles y económicas de iluminar un salón oscuro no implique tocar ninguna lámpara. Si la entrada de luz natural es limitada, unas cortinas muy densas pueden reducirla todavía más. Sustituirlas por visillos o tejidos claros y ligeros permite conservar privacidad sin bloquear innecesariamente la luminosidad durante el día.

“Un lino o un visillo de tono claro puede aportar privacidad manteniendo una sensación luminosa”, señala Majo Flores. También conviene comprobar que las cortinas puedan retirarse suficientemente hacia los laterales cuando estén abiertas y que ningún mueble alto o voluminoso se interponga delante de la ventana. A veces, reorganizar lo que ya tenemos resulta más eficaz que añadir elementos nuevos. En la imagen, una propuesta de la firma La Redoute Interieurs.

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Lámparas colgantes Flamingo Mini de Vibia sobre la mesa de centro en el salón© Vibia

No confundas luz fría con más luz

Es uno de los errores que Majo Flores encuentra con más frecuencia: escoger bombillas de una temperatura de color elevada pensando que iluminarán más. No funciona así. Los kelvin (K) indican el tono de la luz, mientras que los lúmenes expresan la cantidad de luz que emite una fuente. Por tanto, una bombilla cálida puede emitir más luz que otra fría si ofrece un flujo luminoso superior.

Para una vivienda, Flores recomienda moverse entre 2700 y 3000 K, un rango cálido pero que no resulta excesivamente amarillento. Y añade otro dato importante al elegir las bombillas: el CRI o índice de reproducción cromática. Aunque un CRI 80 es habitual, la interiorista prefiere siempre que sea posible un CRI 90 o superior para reproducir con mayor fidelidad los colores de maderas, tejidos, piedras y otros materiales del salón. Lámparas colgantes Flamingo Mini de Vibia sobre la mesa de centro. 

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Salón proyectado por el estudio de arquitectura y decoración de Borja Vildósola© erlantz biderbost

Varios puntos de luz y a distintas alturas: esta es la clave

Si hubiera que resumir en una sola decisión cómo iluminar mejor un salón oscuro sin obras, probablemente sería esta: no concentrar toda la iluminación en un único lugar. Ante la elección entre una lámpara muy potente o varios puntos de luz, Majo Flores lo tiene claro: “Sin duda, varios puntos de luz repartidos a diferentes alturas”.

Es lo que en iluminación se conoce como trabajar por capas. A la luz general se suma iluminación ambiental y puntual mediante lámparas de pie y sobremesa. Así, además de reducir las zonas en sombra, podemos encender únicamente las fuentes necesarias en cada momento. Salón proyectado por el estudio de arquitectura y decoración de Borja Vildósola.

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Propuesta de salón de la firma Westwing© Westwing

Cinco cambios rápidos para iluminar un salón oscuro este otoño

Si no queremos hacer obra, la estrategia de Majo Flores puede resumirse en cinco acciones sencillas:

  1. Localiza las zonas oscuras antes de añadir nuevos puntos de luz.
  2. Incorpora lámparas de pie y sobremesa a distintas alturas en lugar de aumentar únicamente la intensidad de la lámpara del techo.
  3. Aprovecha paredes y techos claros para reflejar la luz y distribuirla mejor.
  4. Aligera cortinas y textiles y comprueba que ningún mueble esté bloqueando la entrada de luz natural.
  5. Revisa las bombillas: entre 2700 y 3000 K para mantener un ambiente cálido, suficientes lúmenes para cada uso y, siempre que sea posible, un CRI 90 o superior.

Son cambios asequibles que pueden mejorar mucho un salón ya terminado. Aunque la interiorista hace una última precisión importante: cuando tenemos la oportunidad de diseñar una vivienda desde cero. En la imagen, una propuesta de decoración de la firma Westwing.