COMIENZA UNA NUEVA ETAPA

El antes y después de la casa de Eugenia Osborne en Madrid tras su mudanza: del salón de revista y el dormitorio abuhardillado a las habitaciones vacías


La segunda hija de Bertín Osborne se ha despedido del hogar en el que ha vivido junto a sus tres hijos y ha mostrado cómo han quedado sus estancias, donde ahora solo permanecen los detalles arquitectónicos y los recuerdos familiares


Eugenia Osborne posa en una terraza de Madrid© Getty Images
M. AñoverSubdirectora Web
5 de noviembre de 2026 a las 18:16 CET

"Nunca pensé que una mudanza pudiera remover tantas cosas". Con estas palabras y rodeada de cajas, Eugenia Osborne se ha despedido de la casa familiar que la acogió en Madrid hace ya cinco años. La hija de Bertín Osborne y la recordada Sandra Domecq, que ha vivido aquí junto a sus tres hijos —Juan, Sandra y Tristán—, afronta una nueva etapa, dejando atrás las paredes que han sido testigos de momentos tan importantes como su reinvención personal y profesional. "Me da pena cerrar esta etapa, sobre todo por tantos momentos con mis hijos, pero también me hace muchísima ilusión lo que viene", añadía la influencer para despedirse del refugio que ha construido durante este tiempo. 

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Así es la casa de la que Eugenia Osborne se despide en Madrid© eugenia_osborne

Antes: un salón luminoso, cálido y lleno de detalles deco

Con un interiorismo moderno, pero con tejidos clásicos y zonas más nórdicas, Eugenia Osborne dio vida a su hogar en la capital. El salón era el gran corazón de la vivienda, donde un enorme sofá chaise longue en blanco con ribetes, que además de introducir un sofisticado contraste aportaba la elegancia señorial a la estancia, era el gran protagonista. Una imagen que hace de este rincón una casa de revista. Eso sí, con alma, mucha alma. 

La pared frontal destaca por el papel pintado en gris perla y con estampado geométrico. Un recurso que ha recuperado su esplendor en los últimos años, pero que se puede decir que ella innovó y se atrevió con una solución olvidada. En este caso, el papel viste la pared, aporta textura y profundidad. En el centro, un cuadro XXL acapara todas las miradas. Un lienzo abstracto que genera sensación de orden y amplitud visual. 

La mesa de centro es toda una lección de interiorismo, donde los coffee table books resuelven la decoración con un estilo minimalista, pero también con mucha personalidad, puesto que denotan los gustos de Eugenia por el arte y la moda.  

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Imagen del salón de Eugenia Osborne ya vacío © eugenia_osborne

Después: cajas, carretillas y luz natural al descubierto

"Entre cajas, recuerdos que aparecen sin buscarlos y habitaciones que poco a poco se quedan vacías, te das cuenta de toda la vida que has vivido en un lugar", escribía la influencer emocionada mientras convertía sus momentos familiares en objetos que transportar. La segunda hija de Bertín, que, aunque ilusionada con la nueva etapa que va a comenzar, el ver su casa con carretillas, cajas, cables... le ha roto el corazón. 

Ahora, solo el papel pintado ha resistido al vacío, dejando la estructura pura del espacio al descubierto y cobrando hasta más relevancia el suelo de mármol claro, que transmite esa frialdad de un salón donde ya no queda nada. 

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Así era la cocinade Eugenia Osborne en su casa de Madrid© eugenia_osborne

Antes: Toques rústicos y alma culinaria: los detalles que daban carácter a su cocina

Moda, decoración, viajes y gastronomía. Eugenia se ha atrevido con todo y, como no, con su hogar como telón de fondo. No se le ha puesto nunca nada por delante; por ello, hemos conocido sus rincones más especiales. En la cocina la hemos visto mostrar sus postres y recetas más deliciosas. Un lugar que combinaba el estilo tradicional con mobiliarios totalmente profesionales. De la placa de inducción a los detalles metálicos dorados o las molduras clásicas, el diseño combinaba funcionalidad con sofisticación. 

Llama la atención el mármol de las paredes, señorial y frío, con los pequeños detalles cerámicos con color, como el bote en forma de pastel, que devuelven esa calidez al espacio y que refleja el espíritu relajado del día a día familiar con sus hijos.

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Eugenia Osborne en la habitación de sus hijos© eugenia_osborne

Antes: un dormitorio infantil cálido con papel botánico y toques dulces

"Estábamos creando recuerdos extraordinarios", así se despide del cuarto donde ha visto a sus tres hijos crecer. Unas paredes que esconden juegos, conversaciones madre e hija y hasta seguro pequeños enfados. Un dormitorio dulce donde cada detalle se ha cuidado minuciosamente y que se diseñó para que evolucionara al mismo tiempo que Sandra, de 13 años.

El elegante friso de lamas de madera en blanco roto se combina perfectamente con el papel pintado de motivos vegetales que viste toda la parte superior de las paredes, creando un ambiente luminoso y atemporal. Un mix infalible en interiorismo para proteger los roces típicos en los cuartos de los niños y que aporta una estética clásica y serena, que invita al descanso y fomenta la creatividad. A diferencia del pavimento del mármol de la cocina, aquí se ha apostado por la calidez de la madera para el suelo, un material ideal tanto para las altas como para las bajas temperaturas. La cama y los rincones estaban salpicados de color a través de muñecos de peluche que rompen con la neutralidad de las paredes con toques divertidos e informales.

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La habitación de los hijos de Eugernia Osborne ya vacía© eugenia_osborne

Después: adiós al cuarto de los niños

La imagen del después va casi en paralelo al adiós a la infancia. Un cuarto vacío, donde solo el papel deja la huella de una habitación vivida. Las paredes ilustradas se quedan atrás, listas para cerrar un capítulo donde sus hijos pasaron de ser pequeños a acompañarla como compañeros inseparables de vida. "Si estas paredes hablaran... Cuántos juegos, risas, sueños y momentos que me llevaré para siempre", sentencia Eugenia. 

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La habitación adolescente en la casa de Eugenia Osborne© eugenia_osborne

Antes: una habitación juvenil con litera a medida y orden inteligente

Si antes recordábamos el dormitorio infantil de Sandra, ahora el de los chicos cobra protagonismo. Las claves son exactamente las mismas: funcionalidad, calidez y orden. Para ello, se escogió una estructura de camas en litera para aligerar el espacio y dejar la zona central libre, para así poder tener más hueco, dar fluidez y que la luz bañe cada esquina sin interrupciones. Para este cuarto, el papel pintado es más elegante, menos infantil, pero igual de elegante, apostando por rayas verticales en tonos neutros que combinan en perfecta armonía con los cojines mostaza de la ropa de cama. 

Una fotografía que refleja cómo el paso del tiempo deja atrás la infancia y adolescencia y cómo los padres tienen que enfrentarse a este duelo sin miedo, pero con las herramientas necesarias. "Poco a poco va cambiando de sitio y empiezas a ser consciente de que esto va en serio", apostilla la también empresaria y diseñadora. 

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Así ha quedado vacía la casa de Eugenia Osborne© eugenia_osborne

Después: un dormitorio sin alma donde solo el papel resiste al paso del tiempo

Sin la estructura de las camas y con los cartones de embalaje y herramientas esparcidos por el suelo, la pared a rayas queda totalmente expuesta, marcando el momento en el que el dormitorio infantil se apaga definitivamente para comenzar a escribir una nueva historia en otra casa.

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El dormitorio de Eugenia Osborne antes de la mudanza© eugenia_osborne

Antes: el dormitorio de Eugenia, abuhardillado y con ladrillo visto y estética rústica chic

El dormitorio principal no solo era el refugio más íntimo de Eugenia Osborne, sino también la joya arquitectónica de toda la vivienda. La pared de ladrillo visto, las vigas de madera y el techo abuhardillado hacen de esta habitación un oasis de calma y bienestar. La influencer creó su espacio personal con un toque de loft parisino que tanto nos apasiona, utilizando fotografías familiares en blanco y negro para añadir un aire íntimo, nostálgico y elegante sin saturar. 

La ropa de cama, neutra, con toques de color gracias a los cojines azul petróleo en terciopelo y, para la mesita de noche, una lámpara de sobremesa que destaca por su diseño. 

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Así ha quedado la habitación de Eugenia Osborne vacía© eugenia_osborne

Después: recuerdos en blanco y negro y madera noble

A pesar de que la arquitectura de la suite es única y con un estilo inigualable, al eliminar muebles, piezas decorativas, textiles y fotografías, solo queda un contraste que genera frío y vacío. "Nadie te prepara para el caos físico y emocional de una mudanza", son las palabras de la joven, que deja claro todo lo que ha significado este cambio para ella. 

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Así eran las mesas de Eugenia Osborne en su casa© eugenia_osborne

Antes: el arte de poner la mesa para los encuentros familiares

Eugenia Osborne es una de las mejores anfitrionas. Gracias a ese carácter afable, a su entrega y su simpatía, es la mejor de las personas para reunir a amigos y familiares en torno a una buena mesa. Su hogar ha sido durante muchos años el punto de reunión, tal y como hemos visto recientemente en el cumpleaños de su hermana Ana Cristina Portillo. Por eso no es raro que, entre todas las reacciones a su mudanza, haya sido Claudia Osborne quien haya respondido con un emoji llorando. 

Uno de los privilegios de la vivienda de Eugenia en pleno centro de Madrid siempre ha sido una terraza al aire libre. Un espacio decorado como una prolongación del interior, donde las plantas trepadoras y los árboles llenaban de vida cada rincón. El lugar ideal para crear un bonito comedor exterior, escenario de largas veladas. La mesa era un elemento clave, por lo que cobraba vida propia gracias a la elección de los textiles. En esta ocasión, escogió un mantel en verde agua, pequeños jarrones de cristal con margaritas y flores blancas y vajilla sencilla, creando ese ambiente acogedor y relajado. 

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Así ha quedado la casa de Eugenia Osborne tras la mudanza© eugenia_osborne

Después: el nido completamente vacío

Aquí la imagen de cómo queda la terraza cuando la puerta se cierra para siempre, poniendo fin a cinco años de recuerdos inmejorables. Los troncos y las ramas se entremezclan con la celosía, dejando el suelo al descubierto. "Nos llevamos los recuerdos, las ganas de empezar de nuevo y alguna caja de más que no sabemos ni para qué guardamos", se despide Eugenia Osborne del que ha sido su hogar durante este lustro.