Hay libros que son demasiado bonitos para quedarse en una estantería. Los libros de arte, fotografía, arquitectura, moda o interiorismo se han convertido en auténticos accesorios decorativos. Y es que decorar con libros tiene muchas posibilidades más allá de colocarlos en una librería.
Sus cubiertas aportan color, sus diferentes tamaños permiten crear juegos de alturas y, combinados con jarrones, esculturas o lámparas, ayudan a componer rincones muy personales. La clave está en elegir bien los ejemplares, jugar con su disposición y encontrar el equilibrio entre los libros y el resto de las piezas. Estas diez propuestas son pura inspiración. Sobre estas líneas, una propuesta de Pilsferrer Casa.
© Zanilo EditorialLos libros pueden ser pequeñas peanas
Utilizar una pila de libros como base para destacar un objeto decorativo es un recurso sencillo que funciona especialmente bien en aparadores y consolas. Al elevar la pieza unos centímetros, se le da más protagonismo y se consigue una composición con diferentes alturas. En esta propuesta, dos libros de Zanilo Editorial, InteriorISMO, de Raquel Redondo, y Las caras de la belleza, de Sylvia Martí y Josep Rodenas, sirven de soporte a dos figuras de cristal con medusas rojas. El detalle que termina de redondear el conjunto es la elección de las cubiertas, en tonos rojizos y anaranjados, en relación cromática.
© Michael BayLibros y flores: una combinación que siempre funciona
Los libros de gran formato son perfectos para crear un pequeño bodegón decorativo. Basta con apilar dos o tres ejemplares y colocar encima un jarrón con flores para conseguir un rincón con encanto. La clave está en jugar con los colores y las proporciones. En esta propuesta de Bloomingville, el libro de cubierta naranja aporta una nota cálida que contrasta con los azules y violetas del jarrón, mientras que las flores repiten algunos de los tonos presentes en el cuadro del fondo.
© Javier Calleja RoviraUna mesa de centro que invita a hojear
Los llamados coffee table books, libros de gran formato dedicados generalmente al arte, la fotografía, el diseño o la arquitectura, están pensados para disfrutar de ellos también fuera de la estantería. En una mesa de centro quedan especialmente bien distribuidos en pequeños grupos, alternando ejemplares apilados con otros colocados individualmente.
Esta propuesta, con elementos de la colección de Pilsferrer Casa, demuestra cómo componer una superficie con distintos puntos de interés. Los libros se combinan con piezas de cristal de colores y objetos decorativos, sin ocupar toda la mesa.
© El Corte InglésUn libro puede ser el mejor pedestal para una pieza de diseño
Cuando una pieza decorativa necesita ganar presencia, un libro de gran formato puede convertirse en su mejor aliado. En esta composición, propuesta de El Corte Inglés, el volumen sirve de base a un objeto en blanco, cuya silueta destaca. El conjunto forma parte de un aparador decorado con cerámicas de distintas formas, acabados y alturas, además de dos obras gráficas en la pared. Para conseguir un efecto similar, busca ejemplares de tapa dura, preferiblemente grandes, y coloca encima piezas ligeras que no dañen la cubierta.
© El Corte InglésSobre el aparador y en pequeños grupos
En lugar de distribuir los libros de manera uniforme sobre un aparador, prueba a crear dos composiciones independientes, una en cada extremo, y deja el centro para otras piezas decorativas. Es lo que vemos en esta propuesta de El Corte Inglés, donde los libros se agrupan horizontalmente y sirven de apoyo a pequeños objetos escultóricos de variado estilo.
Entre ambos conjuntos, deja el espacio libre o apuesta por un jarrón y unos candeleros. Estos, aquí, introducen diferentes alturas y rompen la simetría. El truco está en que las dos pilas no tienen por qué ser idénticas: variar ligeramente su tamaño, grosor y color consigue un resultado más natural y menos rígido.
© Lupe Clemente FotografiaEn las baldas, los libros ponen la nota de color
También en las estanterías hay vida más allá de las tradicionales hileras de libros. Una opción muy decorativa consiste en intercalar pequeños grupos de ejemplares colocados en horizontal con otros dispuestos verticalmente, dejando espacio para jarrones, esculturas y objetos especiales. Es la apuesta de LC Interiorismo en este proyecto, en el que los libros de colores intensos tienen un protagonismo especial.
© Luzio StudioLibros colocados por colores: un recurso de gran impacto visual
Los lomos de los libros pueden utilizarse para introducir pequeñas pinceladas de color en una estancia. No hace falta ordenar toda una colección siguiendo el arcoíris; muchas veces basta con reunir unos cuantos ejemplares de tonos similares para conseguir un efecto decorativo muy atractivo. En este comedor diseñado por Luzio Studio, los libros se agrupan en un extremo de una balda continua, creando una composición de colores vivos que contrasta con el verde suave de la pared. La disposición vertical se combina con un pequeño grupo horizontal que sirve de apoyo a un objeto decorativo.
© Amador TorilLibros del revés para reducir el ruido visual
Colocar los libros con los lomos hacia dentro y las páginas a la vista es un recurso muy utilizado en estilismo de interiores para conseguir estanterías más serenas y visualmente ordenadas. Al ocultar los títulos, las tipografías y los colores de las cubiertas, se crea una composición más uniforme, dominada por los tonos neutros del papel. Puedes alternar estos libros con otros colocados de forma convencional, tanto en vertical como en horizontal, para dar ritmo a la composición sin renunciar a la sensación de armonía. Este es un proyecto de Silvia Trigueros para Marbella Design. Estilismo Cristina Rodríguez Goitia.
© The Room StudioLibros en la mesita de noche: un detalle que suma estilo
Los libros también pueden convertirse en un recurso decorativo para la mesita de noche. En este dormitorio, un proyecto de The Room Studio, varios ejemplares de gran formato se colocan en pequeñas pilas horizontales sobre el mueble. La clave está en elegir libros con cubiertas que armonicen con los colores y materiales del dormitorio y jugar con distintos tamaños para crear una composición equilibrada.
© Amador TorilLibros en la repisa del cabecero: una composición con encanto
Un cabecero de obra es también una superficie perfecta para decorar con libros. En este dormitorio, diseñado por Studiomac y con estilismo de Cristina Rodríguez Goitia, los ejemplares se distribuyen en pequeños grupos, unos apilados horizontalmente y otros colocados en vertical, y se combinan con piezas decorativas de distintas alturas y colores. Los libros de aspecto antiguo, con sus páginas y cubiertas envejecidas, aportan textura y un aire muy personal al conjunto.




