La naturaleza alcanza en Iguazú una dimensión difícil de imaginar. Dani Rovira ha viajado hasta este rincón de Sudamérica y ha compartido con sus seguidores una reflexión que resume lo que se siente ante semejante despliegue: “Un lugar bello, salvaje y purificador”. No es para menos. En plena selva paranaense, el río Iguazú se precipita entre la vegetación, formando uno de los conjuntos de cascadas más impresionantes del mundo.
Son alrededor de 275 saltos, algunos de hasta 80 metros de altura, distribuidos a lo largo de casi tres kilómetros de frontera natural entre Argentina y Brasil. La Unesco declaró Patrimonio Mundial el parque nacional argentino en 1984 y dos años después, el brasileño. La visita puede hacerse desde cualquiera de los dos países, pero cada orilla ofrece una perspectiva distinta. Y ahí está precisamente la clave para organizar el viaje: lo ideal es conocer ambas.
CÓMO VISITAR LAS CATARATAS DE IGUAZÚ: ¿ARGENTINA O BRASIL?
Las cataratas se reparten entre dos parques nacionales, uno en cada país, con accesos, entradas y recorridos independientes. No se trata de elegir entre uno y otro, sino de entender qué ofrece cada visita.
El lado argentino: para adentrarse en las cataratas
El Parque Nacional Iguazú permite recorrer distintos circuitos de pasarelas que se acercan a los saltos y atraviesan la vegetación. Es el lado que requiere más tiempo, ya que sus senderos permiten contemplar las cascadas desde diferentes alturas y perspectivas.
El Circuito Superior discurre por pasarelas elevadas con vistas a la parte alta de los saltos, mientras que el Inferior se acerca a su base y permite sentir de cerca el estruendo y las salpicaduras del agua. También está el Sendero Macuco, una ruta de unos 7 kilómetros entre ida y vuelta para quienes quieran internarse algo más en la selva.
El gran protagonista es la Garganta del Diablo, la caída más imponente del conjunto, de unos 80 metros de altura. Habitualmente, se llega hasta ella a través de una pasarela sobre el río, después de tomar el Tren Ecológico de la Selva. Conviene comprobar su apertura antes de viajar, porque el circuito argentino permanece cerrado desde agosto de 2026 por una retirada preventiva de sus pasarelas ante las crecidas del río. El resto del parque continúa abierto y ofrece los circuitos superior e inferior y otros senderos. Para recorrer con calma esta parte, lo aconsejable es reservar una jornada completa.
El lado brasileño: la mejor panorámica
Si Argentina permite acercarse a las cascadas, Brasil ofrece la perspectiva general. El Parque Nacional do Iguaçu cuenta con un recorrido panorámico que discurre por una pasarela de aproximadamente kilómetro y medio, con distintos miradores desde los que contemplar el conjunto de saltos. Es la imagen que permite comprender la inmensidad de Iguazú y conseguir algunas de las fotografías más espectaculares del viaje.
La visita tradicional lleva alrededor de dos horas, aunque conviene reservar algo más de tiempo para disfrutar de los miradores sin prisas. También hay experiencias adicionales, como paseos en barco que se aproximan a la base de las cascadas, una opción para quienes no teman acabar completamente empapados.
¿CUÁNTOS DÍAS SE NECESITAN?
Lo recomendable es dedicar dos días completos a las cataratas, uno para cada parque nacional. El argentino necesita más tiempo por la extensión de sus circuitos, mientras que el brasileño puede visitarse en una mañana o una tarde. Si se dispone de un tercer día, se pueden añadir otras actividades en la zona, como excursiones por la selva o visitas a la región de las Tres Fronteras.
CÓMO LLEGAR Y MOVERSE ENTRE LOS DOS PAÍSES
Para visitar las cataratas desde Argentina, la localidad de referencia es Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones, a unos 18 kilómetros del acceso al parque. Cuenta con aeropuerto internacional, que recibe vuelos desde Buenos Aires, y desde allí se puede llegar a las cataratas en taxi, transfer o autobús.
En Brasil, la base es Foz do Iguaçu, también con aeropuerto internacional. Desde esta ciudad se accede al parque brasileño por la carretera BR-469.
Ambas localidades están conectadas por el Puente Internacional Tancredo Neves, que cruza el río Iguazú. El trayecto entre ellas permite pasar de un país a otro, pero hay que tener en cuenta los controles fronterizos y llevar la documentación necesaria. Para quienes quieran visitar los dos parques, lo más práctico es organizar los traslados con antelación, especialmente si se contrata una excursión o un transporte privado.
ENTRADAS Y HORARIOS
Cada parque tiene su propia entrada y se paga por separado. En Argentina, la tarifa general para visitantes internacionales es de unos 35 €. En Brasil, la entrada general cuesta 22 €. En ambos casos es aconsejable llegar a primera hora para aprovechar la jornada y evitar las horas de mayor afluencia.
¿CUÁL ES LA MEJOR ÉPOCA PARA VIAJAR?
Iguazú se puede visitar durante todo el año, aunque el clima subtropical de la región hace que las temperaturas y las lluvias cambien bastante de una estación a otra. Marzo, abril y mayo suelen ser meses especialmente interesantes: el calor empieza a dar tregua y el caudal del río acostumbra a ofrecer un espectáculo imponente.
De junio a agosto las temperaturas son más suaves y las precipitaciones suelen ser menores, algo que facilita caminar por los senderos. Entre noviembre y febrero, en cambio, el ambiente es más caluroso y húmedo, con lluvias frecuentes. El caudal de las cataratas puede aumentar considerablemente después de episodios de precipitaciones intensas, así que no hay un mes que garantice por sí solo encontrar más o menos agua.
QUÉ LLEVAR PARA LA VISITA
El agua forma parte de la experiencia, incluso cuando no se contrata ninguna actividad acuática. En algunos miradores, las salpicaduras llegan con fuerza, por lo que conviene llevar ropa ligera, calzado cómodo y una prenda impermeable. Una muda de ropa puede resultar muy útil, sobre todo si se realiza una excursión en lancha.
También son recomendables la protección solar, una gorra, repelente de insectos y una botella de agua. Y una advertencia importante: los coatíes y otros animales que habitan el parque pueden acercarse a los visitantes, pero no hay que alimentarlos ni tocarlos.
DÓNDE ALOJARSE
Puerto Iguazú y Foz do Iguaçu ofrecen, por su parte, una amplia variedad de hoteles para todos los presupuestos y son las mejores bases para combinar la visita a los parques con otros planes por la región. La elección del alojamiento depende de desde qué país se quiera organizar la visita. En el lado argentino, el Gran Meliá Iguazú tiene una ubicación privilegiada dentro del Parque Nacional, con vistas a las cataratas desde algunas de sus habitaciones y zonas comunes. Es una de las opciones más especiales para quienes buscan dormir literalmente en el entorno del parque.
En Brasil, el Hotel das Cataratas, A Belmond Hotel, ocupa una construcción de estilo colonial dentro del Parque Nacional do Iguaçu. Su situación permite disfrutar del entorno de las cataratas fuera del horario habitual de apertura al público, una de las experiencias más exclusivas del destino.












