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Visitar Noruega en otoño: el viaje en barco que muchos consideran el más bello del mundo entre fiordos espectaculares



Excursion to Keipen balcony, Harstad , Noruega© Gonzalo Azumendi
Gonzalo AzumendiFotógrafo de viajes
29 de octubre de 2026 a las 18:30 CET

Con la llegada del otoño, las costas azules del litoral noruego se tiñen de reflejos ocres y dorados, como si un pintor de fiordos hubiera vaciado su paleta sobre el agua. El contraste cromático de la estación y su luz tan especial dejarán sin aliento a los apasionados de la fotografía. Y aunque recorrer la carretera que serpentea junto al mar es una posibilidad tentadora, para gozar de fotografiar y abrazar el aire, nada puede compararse con embarcar en el crucero Hurtigruten. Nos espera el recorrido por mar bautizado como “el viaje más bello del mundo”. ¡Cámaras preparadas, que subimos a bordo!

Casas en el viejo muelle. Bergen
Hordaland.
Noruega.
© Gonzalo Azumendi

Bergen es el punto de partida. Las casas multicolores del muelle de Bryggen figuran entre las imágenes más icónicas de Noruega. El lugar es un disfrute absoluto, donde no es necesaria una gran pericia fotográfica… Aquí las imágenes salen solas. Y para continuar con la exploración, lo mejor es reponer fuerzas en el puerto, con sus sándwiches irresistibles: de gambas, de salmón, de todas las delicias del mar.

Estatua de Holberg en la plaza de Vågsallmenningen, Bergen, Hordaland, Noruega.© Gonzalo Azumendi

Considerado el padre de la literatura noruega y danesa, Ludvig Holberg vigila la bahía desde su estatua. En su obra Viaje al mundo subterráneo, su protagonista, Niels Klim, cae por un agujero en Bergen para descubrir mundos imaginarios y árboles que hablan. Hoy, bajo su mirada, los viajeros embarcan hacia otras realidades: pueblos de pescadores, fiordos, el círculo polar, auroras, águilas, ballenas... Pero ahora la aventura, aunque también fantástica, es absolutamente real.

crucero de Hurtigruten navegando por la costa noruega, cerca de Stokmarknes, en el municipio de Hadsel, provincia de Nordland, isla de Hadseløya, archipiélago de Vesterålen, Noruega© Gonzalo Azumendi

Hace más de un siglo, las comunicaciones por la costa eran lentas y poco fiables. Este crucero no nació para el turismo, sino para sobrevivir al invierno. Y así, con vocación de servicio postal, aprovisionamiento y transporte de pasajeros, comenzó el hoy bautizado como el viaje más bello del mundo. Siete días para recorrer 2700 km, aunque se pueden contratar tramos concretos entre los 34 puertos del itinerario. Desde el salón de proa, Noruega circula ante nuestros ojos en una inmersión total, imposible de superar por la mejor pantalla de cine IMAX.

Fiordos noruegos© Gonzalo Azumendi

El barco llega a Ålesund, la joya del Jugendstil. Tras el incendio que arrasó la ciudad en 1904, se reconstruyó en solo tres años para ser uno de los mejores ejemplos de art nouveau del mundo. En buena parte, la factura se pagó con su bacalao, el mismo que acababa en las cocinas de España y Portugal... a la vizcaína, al pil-pil, al ajoarriero. Aquí, el bacalao sabe a casa.

Festival de San Olaf (Olavsfestdagene), en Trondheim, provincia de Sør-Trøndelag, Noruega.© Gonzalo Azumendi

Trondheim fue fundada por el rey Olav Tryggvason como capital vikinga en el año 997. Sobre la tumba de San Olav se construyó la catedral de Nidaros, el templo gótico más septentrional del mundo. Hoy, aquí finaliza una peregrinación de más de 600 kilómetros que recorre el país, con un espíritu similar al del Camino de Santiago. Con todo ello, Trondheim es una ciudad moderna y dinámica, apegada a las tradiciones, que cada año festeja a su patrón, San Olav.

Cordillera de las Siete Hermanas, en la isla de Alsten, provincia de Nordland, Noruega.© Gonzalo Azumendi

Al ritmo del paisaje, el viaje nos revela sus mitos y leyendas. Como el relato de las Siete Hermanas: un fogoso jinete las persiguió de noche, y al salir el primer rayo de sol, se convirtieron en estas montañas. Petrificadas, esperan al barco antes de cruzar el círculo polar ártico. Cada pico, isla o accidente de Nordland esconde un personaje con una historia fantástica. Por eso, soñar estos paisajes desde cubierta es aún más bonito.

Excursión al mirador natural de Keipen, en Harstad, Noruega.© Gonzalo Azumendi

En Harstad, una excursión inolvidable cambia la ruta marítima por las praderas doradas del otoño. En menos de una hora, con cientos de fotos incluidas, accedemos al precioso mirador de la imagen que abre este reportaje. Las montañas de Harstad y las islas de Troms se despliegan a nuestros pies. Por un momento, somos águilas sobre los fiordos.

Bar de hielo Magic Ice, en Svolvær, islas Lofoten, Noruega.© Gonzalo Azumendi

El barco atraca en Svolvær. Para celebrarlo, se impone un cóctel en los vasos de hielo del Magic Ice Bar de las Lofoten. Ocupa una antigua planta congeladora, llena de esculturas de hielo que narran la historia desde los vikingos hasta los pescadores. El frío es intenso, alrededor de 6 grados bajo cero, por lo que con la entrada prestan un abrigo. Al ver la propia respiración entre trago y trago, es difícil no sentirse un explorador polar... pero con una copa en la mano.

Museo Hurtigruten, dedicado al Expreso del Litoral, en Stokmarknes, municipio de Hadsel, isla de Hadseløya, archipiélago de Vesterålen, provincia de Nordland, Noruega.© Gonzalo Azumendi

Otros dijeron que no… Él se atrevió. En 1893, el capitán Richard With aceptó el reto de iniciar la ruta por la costa noruega en invierno, apoyándose solo en dos cartas marítimas y en los escasos faros que alumbraban las interminables noches. En Stokmarknes, su pueblo natal, el Museo del Hurtigruten permite descubrir su lección de tenacidad. Una vieja fotografía lo resume: este es el barco; estos, aquellos hombres.


Gastronomía, crucero Hurtigruten, Noruega
© Gonzalo Azumendi

Desde aquellos tiempos heroicos en los que los barcos transportaban cartas y mercancías, la experiencia del pasajero ha cambiado mucho. Hoy la aventura también se saborea. A bordo, los cocineros trabajan con lo mejor de cada puerto y pintan sus platos con los colores del paisaje que circula frente a la mesa: frutos rojos del bosque, carne de reno, bacalao... Una auténtica fiesta a la que nadie dice que no, más aún tras conocer a los chefs.

crucero de Hurtigruten navegando por la costa noruega, cerca de Stokmarknes, en el municipio de Hadsel, isla de Hadseløya, archipiélago de Vesterålen, provincia de Nordland, Noruega.© Gonzalo Azumendi

La fuerza de este viaje no está en los grandes hitos, sino en lo que ocurre entre ellos: tantas experiencias e historias que nos van atrapando y envolviendo en la travesía. Superada la ansiedad inicial, contemplamos el silencio asomados al otoño desde cubierta. El viaje se va acercando al final, soñándonos ya capitanes intrépidos.

Kirkenes, municipio de Sør-Varanger, Laponia noruega.© Gonzalo Azumendi

Tras 1330 millas de navegación, la travesía concluye y, de forma súbita, también el otoño. La primera nevada cubre Kirkenes, recordándonos que estamos en un territorio salvaje. Entrar de pronto en el invierno es el mejor regalo de despedida, cuando todo el paisaje se transforma entre blancos y azules. Al fin y al cabo, si el capitán With se atrevió hace más de 130 años, hoy no existe excusa para no repetir el viaje más bello del mundo. En cualquier estación del año.