ESCENARIO DE NOVELA

Arturo Pérez-Reverte y su pasión por esta isla italiana: "Mi patria es el Mediterráneo”


El escritor nos descubre esta pequeña joya marinera de casas de color pastel, callejuelas de cine, playas volcánicas y restaurantes junto al mar que conserva intacta su esencia y ha inspirado su última novela


Prócida, Italia y Arturo Pérez-Reverte
29 de octubre de 2026 a las 7:30 CET

Arturo Pérez-Reverte ha vuelto a Prócida después de dos décadas. No es casualidad que haya elegido esta pequeña isla del golfo de Nápoles para presentar su nueva novela, La hipótesis más peligrosa, una historia atravesada de principio a fin por el Mediterráneo. El protagonista es un adolescente de 16 años, Cal Gadea, que encuentra al padre que nunca conoció y se embarca con él en un velero que recorre este mar, en un viaje donde la aventura, los secretos familiares y los episodios de la historia se entrelazan. Una travesía que es a la vez un aprendizaje sobre la vida y la memoria de los pueblos mediterráneos.

Arturo Pérez-Reverte recorriendo las calles de Prócida, Italia© @perezreverte
Arturo Pérez-Reverte recorrió las calles de Prócida para la presentación de su novela 'La hipótesis más peligrosa'

El escritor dice sentirse en Prócida como en casa. Y basta recorrer sus puertos de pescadores y sus callejuelas para entender por qué esta pequeña isla, de apenas 5 kilómetros cuadrados, resume tan bien ese Mediterráneo que considera su patria. Antes que él, Prócida también inspiró a otros escritores y cineastas. Elsa Morante situó aquí su novela La isla de Arturo, y sus calles y paisajes han servido de escenario para películas como El talento de Mr. Ripley y El cartero y Pablo Neruda. 

Puerto pequeño de Procida, Italia© Shutterstock

LA ISLA DE COLORES PASTEL

En la bahía de Nápoles, lejos del ajetreo de sus vecinas más célebres, Capri e Ischia, Prócida conserva una escala marinera que explica buena parte de su encanto. En 2022 fue Capital Italiana de la Cultura, un reconocimiento que por primera vez recayó en una isla. Aun así, este pequeño territorio del mar Tirreno ha mantenido buena parte de su vida cotidiana al margen de las grandes multitudes.

Las casas de colores frente al mar, las barcas de pescadores y el ritmo pausado de sus calles dibujan una forma de vida que parece ir a otro compás. La isla tiene apenas 3,75 kilómetros cuadrados y unos 10.000 habitantes, y su atractivo reside precisamente en esa combinación de paisaje, tradición marinera y vida local.

Llegar desde Nápoles es sencillo: los ferris conectan la ciudad con Prócida en media hora. Para conocerla sin prisas, lo ideal es dedicarle al menos un par de días y dejar tiempo para pasear por sus puertos, subir hasta el casco antiguo y descubrir sus pequeñas playas.

Palazzo d'Avalos y el pueblo histórico amurallado de Terra Murata, situados en el promontorio más alto de la isla de Prócida, Italia © @visitprocida
Palazzo d'Avalos y el pueblo histórico amurallado de Terra Murata, situados en el promontorio más alto de la isla.

LA MEJOR PANORÁMICA

Una de las mejores maneras de entender Prócida es contemplarla desde las alturas. Desde Marina Grande, el puerto principal, las calles ascienden hacia el interior entre bares, terrazas y fachadas de tonos suaves. En el camino aparecen pequeñas plazas y rincones donde detenerse a observar la vida cotidiana de la isla.

Procida, Italia, Santa Maria delle Grazie© Shutterstock
Iglesia de Santa Maria delle Grazie.

En lo alto se encuentra Terra Murata, el núcleo histórico, con sus calles estrechas y sus edificios antiguos. Allí se alza el antiguo palacio d’Avalos, que fue residencia señorial y más tarde prisión. Desde este enclave se disfruta de una de las vistas más reconocibles de Prócida: la Marina Corricella, un pequeño puerto de pescadores rodeado por un anfiteatro de casas en tonos rosa, amarillo, azul y ocre. Sobre ellas destaca la cúpula amarilla de la iglesia de Santa Maria delle Grazie.

Corricella es uno de esos lugares que conviene recorrer a pie, sin un itinerario demasiado marcado. Entre escaleras, callejones y fachadas castigadas por el salitre se suceden restaurantes, pequeños comercios y terrazas junto al agua. La actividad pesquera sigue formando parte de la identidad del puerto, aunque hoy comparte espacio con quienes llegan atraídos por sus vistas y su ambiente.

Isla de Vivara, reserva natural y oasis protegido de Prócida, Italia© Shutterstock
Isla de Vivara, reserva natural.

NATURALEZA VOLCÁNICA

Prócida tiene origen volcánico, algo que se aprecia en su costa recortada, sus pequeñas calas y algunas de sus playas de arena oscura. Entre las más conocidas están Chiaiolella, Pozzo Vecchio, Ciraccio y Ciracciello, donde el paisaje cambia de una a otra entre arenales, rocas y aguas transparentes. En la zona de Chiaiolella, un puente peatonal permite acercarse al islote de Vivara, una reserva natural de gran valor ecológico cubierta de vegetación mediterránea. Este pequeño territorio, unido a Prócida por un estrecho paso, conserva una naturaleza especialmente valiosa y su acceso está sujeto a restricciones y horarios específicos.

Hotel La Casa sul Mares, Procida, Italia© @lacasasulmare
La Casa sul Mares, con vistas sobre la bahía.

DÓNDE DORMIR Y COMER

La Casa sul Mare, con tan solo diez habitaciones, es un palacio nobiliario del siglo XVIII cuidadosamente restaurado como hotel boutique y con vistas magníficas a Corricella. Para disfrutar a la mesa, en el restaurante Gorgonia (Marina di Corricella, 50), la especialidad es el pescado fresco a la brasa o all’acqua pazza, pasta con productos del mar. Y las recetas locales de conejo, como el coniglio alla procidana, en La Pergola, que tiene una terraza bajo los limoneros.