Lionel Messi ha disfrutado estos últimos días en España, donde el viernes recibió de manos de la princesa Leonor el Premio Princesa de Asturias de los Deportes en el Teatro Campoamor de Oviedo. Su llegada a la ciudad junto a Antonela Roccuzzo, el recibimiento a ritmo de gaitas en el Hotel Reconquista y el encuentro con escolares celebrado el jueves han dejado ver una faceta más cercana del futbolista. Para conocer al Messi de antes de los grandes estadios, los títulos y los récords –8 veces Balón de Oro–, sin embargo, hay que cruzar el Atlántico y viajar hasta Rosario. “Es el lugar donde nací, donde pasé lindos momentos durante mi infancia. Los momentos vividos de chico no los cambian ni un gol ni la fama”, escribió en un artículo publicado en el diario La Nación.
LA BAJADA, EL BARRIO DONDE EMPEZÓ TODO
La ciudad donde Messi deja atrás su vida de superestrella para volver a ser el "pibe" de barrio es la tercera más poblada del país —algo más de un millón de habitantes—, está en la provincia de Santa Fe y tiene una mezcla interesante de ciudad portuaria, universitaria y cultural. Rosario es la ciudad del Paraná, de la bandera y del fútbol, y cuenta con un circuito turístico oficial autoguiado que enlaza espacios vinculados a los primeros años del deportista y a los inicios de su extrordinaria carrera (rosario.tur.ar). El lugar en el que creció es el barrio de La Bajada, donde Messi, que hoy reside en Estados Unidos y juega en el Inter Miami, pasó buena parte de su infancia junto a su familia. Nació el 24 de junio de 1987 en el Hospital Italiano Garibaldi y vivió en La Bajada hasta que, con apenas 13 años, el fútbol lo llevó a Barcelona. Eran los tiempos en que jugaba con sus amigos, todavía lejos de imaginar hasta dónde llegaría su talento.
Una de las paradas del recorrido es la Escuela n.º 66 General Las Heras, donde Messi cursó sus estudios primarios. Quienes lo recuerdan de aquellos años hablan de un niño tranquilo y tímido, pero con una pasión por el fútbol que también se hacía notar durante los recreos. A pocas manzanas de allí se encuentra el Club Abanderado Grandoli, otro de los escenarios clave de su infancia. Messi tenía apenas cuatro años cuando empezó a jugar en este club de barrio. Según relata el circuito turístico, su abuela solía acompañarlo a ver los partidos y, un día en que faltaba un jugador, fue ella quien propició que el pequeño entrara al campo. El equipo ganó y él marcó uno de los goles.
EL SUEÑO DE LLEGAR LEJOS
El itinerario continúa por otros espacios ligados a su formación futbolística. Entre ellos está el Complejo Malvinas Argentinas, donde se encuentra la escuela de fútbol infantil de Newell's Old Boys y en cuyas categorías inferiores Messi siguió desarrollando su talento. También figura el estadio Marcelo Bielsa, conocido como el Coloso del Parque, donde juega el equipo rojinegro y que forma parte de la historia futbolística de la ciudad.
El circuito incluye Central Córdoba, otro de los clubes rosarinos vinculados a sus primeros años con el balón. Juntos, estos escenarios permiten recorrer una etapa de su vida anterior a los grandes estadios europeos: la de los entrenamientos, los partidos infantiles y las horas dedicadas al fútbol en su ciudad natal.
LOS MURALES DE MESSI
La ciudad también ha querido recordar a su vecino más célebre a través del arte urbano. Varios murales repartidos por Rosario reproducen su figura y celebran sus éxitos con la selección argentina y sus equipos. De otra galaxia y de mi ciudad, alcanza los 69 metros de altura y se encuentra cerca del Monumento Nacional a la Bandera, junto al río Paraná. De otra galaxia y de mi barrio está vinculado al entorno de La Bajada.
EL PASEO OLÍMPICO Y UNA HISTORIA DE AMOR
El homenaje a Messi también tiene su espacio en el Paseo Olímpico de Rosario, donde se encuentra la estrella dedicada al futbolista y el monumento a los campeones del mundo. Un reconocimiento a quien llevó el nombre de su ciudad por todo el planeta y de la que ha dicho: “Si me preguntan en qué lugar quiero estar, siempre voy a decir Rosario”.
Rosario es también el lugar donde empezó su historia con Antonela Roccuzzo. Se conocieron de niños gracias a Lucas Scaglia, amigo de Messi y primo de ella, que los presentó durante una visita a la ribera del Paraná. La amistad de aquellos años terminó convirtiéndose en una relación que resistió incluso la distancia, cuando Leo se marchó a Barcelona. El 30 de junio de 2017 regresaron a su ciudad para casarse en el complejo City Center Rosario, en una celebración que reunió a familiares, amigos de la infancia y numerosas estrellas del fútbol.
DEL BARRIO AL MUSEO
A pocos metros de la casa donde creció Messi, el recorrido llega al Museo del Deporte Santafesino. Ubicado en el antiguo predio del Batallón 121, dedica un espacio al futbolista y conserva objetos relacionados con su trayectoria, entre ellos el Balón y la Bota de Oro que donó al museo, además de una réplica de la Copa del Mundo que Argentina conquistó en 2022. El lugar guarda, además, una curiosa conexión con su infancia: de pequeños, Messi y sus amigos se colaban en estos terrenos del antiguo batallón para jugar en un improvisado campo de fútbol. Años después, aquel espacio forma parte de un museo que rinde homenaje a los deportistas nacidos en la provincia de Santa Fe.











