Oficialmente, las temperaturas han empezado a bajar. Cuando menos lo esperábamos, el termómetro pasó de marcar 20 grados a rozar los 3, un cambio que ha pillado por sorpresa incluso a las expertas en moda. "Toca sacar a pasear el abrigo", comentaba ayer, 3 de noviembre, Mariló Montero, junto a un emoji congelado. Y no era para menos. La presentadora acudió al Congreso de los Diputados para participar en una de sus citas más importantes del mes: la presentación del VI Barómetro de la Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias, centrado en la mujer y el liderazgo. Para la ocasión, la navarra volvió a hacer gala de su maestría a la hora de construir looks memorables, eligiendo un abrigo de paño de inspiración sastre que reflejaba elegancia y carácter a partes iguales.
El abrigo de paño: un diseño de inspiración sastre
Más allá de tratarse de un compromiso importante, su paso por el Congreso de los Diputados requería una propuesta sofisticada, versátil y, por supuesto, lo suficientemente abrigada para hacer frente a las bajas temperaturas. Sobre todo, teniendo en cuenta la ajetreada agenda que le esperaba durante la jornada. Si algo está claro es que la elección de la madre de Rocío Crusset no pudo ser más acertada, con una prenda que consiguió acaparar todas las miradas sin necesidad de recurrir a grandes artificios.
Se trataba de un abrigo negro de paño, de corte recto y silueta ligeramente holgada, que recuperaba algunos de los códigos más reconocibles de la sastrería clásica. Sus solapas XL, los hombros estructurados y los bolsillos de líneas depuradas terminaban de dar forma a una pieza de acabado impecable, demostrando que incluso los diseños más sencillos pueden tener la fuerza suficiente para transformar por completo un conjunto.
Blanco, gris y negro, los colores clave del look de Mariló Montero
Por debajo del abrigo, la reconocida comunicadora apostó por una paleta de tonalidades neutras que demostraba, una vez más, el potencial de los básicos de fondo de armario. Se trataba de una camiseta blanca de líneas depuradas, que aportaba un toque más relajado al conjunto, combinada con unos pantalones de traje grises, de corte recto y caída fluida, que favorecían la figura sin renunciar a la comodidad. Para completar la propuesta, eligió unos mocasines negros, un calzado infalible que ponía el broche final a una combinación tan acertada como fácil de trasladar al día a día.
La sastrería en el armario femenino: de una revolución a un símbolo de elegancia
Durante mucho tiempo, la sastrería fue un territorio reservado a los hombres. Nació en el armario masculino y su paso al femenino fue pausado, prenda a prenda, hasta conseguir hacerse un hueco entre nuestros imprescindibles. A finales del siglo XIX, el sastre inglés John Redfern comenzó a confeccionar trajes a medida para mujeres, dando los primeros pasos hacia una nueva forma de entender la moda femenina. Años después, Coco Chanel recuperó algunos de los códigos más característicos de estas prendas, mientras que figuras como Katharine Hepburn demostraban que los pantalones y las chaquetas también podían formar parte de un guardarropa lleno de personalidad.
Pero si hubo un momento que marcó un antes y un después, fue en 1966, cuando Yves Saint Laurent presentó su icónico Le Smoking, una propuesta que revolucionó la forma de vestir de las mujeres. Desde entonces, la sastrería ha seguido evolucionando y adaptándose a las tendencias de cada época, desde las hombreras de los años ochenta hasta las siluetas más relajadas que tanto vemos hoy. Una evolución que ha convertido los cortes rectos, los hombros definidos y las solapas anchas en elementos habituales de nuestro vestuario, dejando atrás esa distinción entre lo masculino y lo femenino que durante tanto tiempo marcó la moda. Una fórmula que Mariló Montero ha sabido reinterpretar con mucho acierto.








