Rocío Crusset y su marido, Charlie Schein, han aprovechado su última escapada a Madrid para exprimir al máximo las calles de la capital. La modelo, que tiene fijada su residencia habitual en Nueva York, ha importado al centro de Madrid el que es el auténtico uniforme cotidiano de Manhattan. Sin embargo, lo que parecía un conjunto deportivo y relajado esconde una de las piezas más exclusivas, deseadas y caras de la temporada: un cortavientos verde esmeralda de más de 3.000 euros que pertenece al universo del puro lujo y que ya se ha coronado como la prenda fetiche del mismísimo actor Jacob Elordi.
Una chaqueta técnica de más de 3.000 euros (que comparte con Jacob Elordi)
La prenda que se ha convertido en el centro absoluto del estilismo es la chaqueta Vernus de The Row, la firma de culto de las gemelas Ashley y Mary-Kate Olsen. Con un precio exacto de 3.190 euros, este cortavientos rompe con la idea de que la ropa técnica está reñida con la alta costura. Confeccionada en Italia con nailon técnico ultraligero y con una estructura totalmente plegable, la pieza cuenta con capucha, bajo ajustable mediante cordones y una silueta relajada diseñada originalmente para acompañar el movimiento de la ciudad.
No es, desde luego, el típico cortavientos que verías dentro de un gimnasio. Su secreto reside en mantener la sobriedad minimalista de la firma pero introduciendo un vibrante verde esmeralda que rompe cualquier look. Este equilibrio entre funcionalidad extrema y lujo discreto explica por qué esta misma chaqueta ha enamorado también a Jacob Elordi. El actor australiano, convertido en el gran icono del nuevo armario masculino, la ha popularizado a nivel global combinándola con básicos de calle y demostrando el inmenso poder de las prendas amplias de alta gama.
Siluetas 'oversize' y accesorios futuristas: los códigos de Nueva York
Para caminar por Madrid, Rocío Crusset ha combinado la exclusiva prenda con unos pantalones negros de lona de pernera ultra ancha y volumen oversize. La proporción es clave en este street style: frente a una parte superior más corta y estructurada, el pantalón cae holgado creando una silueta despreocupada donde la comodidad y la libertad de movimiento dictan las normas.
Las zapatillas elegidas siguen exactamente esa misma estética neoyorquina: un calzado técnico de rendimiento con paneles de rejilla, detalles metalizados y sutiles toques de amarillo fluorescente. Para elevar el conjunto y equilibrar la balanza hacia el lujo, la modelo remató el look con un bolso negro trenzado de tamaño medio, unas gafas de sol Ray-Ban de aire marcadamente futurista y varios anillos de meñique con formas orgánicas.
El regreso de los noventa: cuando el 'athleisure' conquista el lujo
Este look de Rocío Crusset conecta de forma directa con la herencia de los años noventa en Nueva York. Fue en esa década cuando la ropa concebida originalmente para el ejercicio —sudaderas, cortavientos y zapatillas de running— saltó definitivamente a los armarios del día a día por exigencias de la vida urbana: jornadas maratónicas, caminatas infinitas y el uso diario del transporte público.
Hoy, la moda contemporánea ha llevado ese concepto a un nivel superior mediante el athleisure. Las grandes firmas de alta costura han adoptado los tejidos técnicos y la libertad de movimiento como propios, justificando que una chaqueta deportiva de nailon compita en precio y exclusividad con un bolso de diseño. El estilo de vida de Rocío Crusset en Manhattan explica por qué maneja estos códigos con absoluta naturalidad: un uniforme cómodo, urbano y relajado que demuestra que el chándal de toda la vida también puede tener una versión de la más alta costura.







