Rosario Flores está viviendo uno de los momentos más dulces de su vida. La cantante sopla las velas de su 63 cumpleaños este 4 de noviembre con una alegría muy especial que hace apenas unos meses llegó a su familia: el nacimiento de su primera nieta, Azul, la hija de Lola Orellana. Una nueva generación se abre paso en una de las sagas más queridas y emblemáticas del panorama artístico español y la artista no puede estar más feliz con su recién estrenado papel de abuela. «La dicha más grande de mi vida», escribía el pasado junio al anunciar que su hija se había convertido en madre, unas palabras que reflejaban la emoción de quien estaba a punto de descubrir una de las experiencias más bonitas de su vida.
Este cumpleaños tiene, por tanto, un significado diferente para la pequeña de Lola Flores y Antonio González, 'El Pescaílla'. A sus 63 años, Rosario disfruta de una etapa personal en la que la familia continúa siendo uno de sus grandes pilares y en la que la llegada de la pequeña Azul ha supuesto una inmensa alegría. La artista ya había adelantado durante el embarazo que estaba deseando ejercer de abuela y que pensaba volcarse por completo en esta nueva aventura.
La llegada de su nieta, el regalo más especial de este año para Rosario Flores
El pasado 2 de junio, Lola Orellana y su pareja, el músico ibicenco Cosme Daniel de Juan, dieron la bienvenida a su primera hija. La noticia llenó de felicidad a toda la familia y fue la propia Rosario quien quiso compartirla con sus seguidores a través de las redes sociales. Lo hizo con una imagen especialmente tierna: la diminuta mano de la recién nacida y un mensaje que no necesitaba demasiadas explicaciones. "Ya soy abuela. La dicha más grande de mi vida. Estoy llena de felicidad y quería compartir con vosotros esta alegría tan especial. Agradecida con la vida y dando gracias al Señor por tanto", escribió.
De hecho, antes de convertirse en abuela ya tenía muy claro cómo quería vivir esta experiencia. "Estaré mucho con mi niña, disfrutándola a todo momento", había asegurado durante el embarazo. También reconocía que estaba preparada para convertirse en una abuela muy consentidora: "Me están diciendo que me voy a volver loca y seguramente me volveré", confesaba con una sonrisa.
La protagonista de esta nueva etapa es también Lola Orellana, la hija que Rosario tuvo con el artista argentino Carlos Orellana. A punto de cumplir 30 años cuando nació su pequeña, Lola ha seguido siempre un camino muy diferente al de su conocida familia. Aunque ha heredado la sensibilidad artística de los Flores, ha preferido desarrollar su carrera profesional lejos de los escenarios y de la exposición mediática. Formada en Artes Plásticas y especializada en fotografía, ha trabajado en el mundo del cine detrás de las cámaras. De hecho, en 2017 participó como asistente de dirección en la popular serie Juego de Tronos. Desde 2020 mantiene una relación con Cosme Daniel de Juan, músico ibicenco con quien ha formado su propia familia.
La llegada de su hija ha sido recibida con enorme entusiasmo por todos los suyos. También por su tía abuela, Lolita Flores, que celebró la noticia con mucho cariño y dio la bienvenida a su hermana al club de las abuelas. Elena Furiase y Alba Flores, primas de Lola, tampoco ocultaron su alegría ante la llegada de una nueva integrante a la familia.
Una familia muy unida
La felicidad de Rosario también ha sido confirmada por quienes forman parte de su círculo más cercano. Marina Carmona, íntima amiga de Lola e hija de Antonio Carmona y Mariola Orellana, explicó poco después del nacimiento que la cantante estaba encantada con su nueva faceta. "Sin lugar a dudas, va a ser una abuelaza", aseguraba, antes de destacar lo feliz que estaba toda la familia.
La amistad entre los Flores y los Carmona viene de lejos y sus respectivas generaciones han crecido prácticamente como una gran familia. Por eso, la llegada de la pequeña ha sido motivo de celebración para todos. Marina incluso explicaba que Rosario ya disfrutaba ejerciendo de abuela con Ismael, el hijo de su hermana Lucía Fernanda, y que con la hija de Lola iba a repetir esa experiencia con la misma entrega.
En este nuevo cumpleaños, Rosario tiene muchos motivos para celebrar. Su carrera continúa siendo una parte fundamental de su vida, después de décadas sobre los escenarios y de éxitos como Qué bonito, Estoy aquí o Muchas flores, pero ahora cuenta con una ilusión añadida que trasciende cualquier reconocimiento profesional. La hija de la inolvidable Lola Flores ha sumado un nuevo capítulo a su historia familiar y afronta sus 63 años con la felicidad de ver crecer a una nueva generación de los Flores. Un regalo que, como ella misma expresó al anunciar el nacimiento, es difícil de comparar con cualquier otro.












