Con la gira ¿Y ahora qué? al otro lado del Atlántico, los viajes con Stephanie Cayo y sus hijos y el estreno de El alma al aire, el musical inspirado en sus canciones en el teatro Coliseum de la Gran Vía madrileña, la vida de Alejandro Sanz cambia de escenario a diario. Y, sin embargo, hay una dirección que permanece en su agenda: Jarandilla de la Vera. En este pueblo cacereño compró una finca de 32 hectáreas hace más de 20 años y desde entonces El Sueño de los Parrales es su refugio, el lugar donde ha celebrado algunos de los momentos más importantes de su vida privada.
En este rincón extremeño tuvo lugar en 2012 su boda con Raquel Perera y el bautizo de su hija Alma. En 2017, Alejandro Sanz abrió las puertas de la finca a los concursantes de MasterChef Celebrity. Dos años después lo volvió a hacer para algo muy distinto: ensayar con su banda antes de arrancar la gira de El Disco. Y en 2025 volvió a ser punto de encuentro familiar por la Primera Comunión de dos de sus hijos pequeños.
En un entorno de bosques y huertos, con la sierra de Gredos como telón de fondo, El Sueño de los Parrales nació de la unión de varios antiguos secaderos de tabaco y se encuentra muy cerca de la garganta Jaranda. Durante años, funcionó casi como una explotación rural, con huerto ecológico, olivos, higueras, castaños, gallinas, gallos, capones y caballos. Hubo incluso una etapa en la que Sanz comercializaba productos cultivados allí, desde aceite a mermeladas, bajo la marca Sombra por Alejandro Sanz.
El cantante ha hablado en más de una ocasión de su vínculo con este rincón extremeño, donde también viven sus tíos Manuel y Pepa. En 2025 recibió el Escobón de Oro, un reconocimiento del municipio a quienes contribuyen a difundir su nombre y su fiesta más emblemática, Los Escobazos, declarada de interés turístico nacional y celebrada cada 7 de diciembre. Esa noche, los vecinos recorren el pueblo con grandes escobones encendidos, entre hogueras, coplas y la procesión de la Inmaculada Concepción. Sanz no pudo asistir a la entrega, pero envió un mensaje en el que hablaba de Jarandilla como “un remanso de paz" donde tiene "un montón de amigos” y aseguraba que quería mucho a sus vecinos.
EL CASTILLO DONDE SE ALOJÓ CARLOS V
Para entender el flechazo del artista por este entorno, hay que acercarse a Jarandilla y dejarse envolver por ese paisaje de gargantas de agua, robledales, castaños, huertos, olivos y arquitectura tradicional del norte de Cáceres. Pero la comarca no solo seduce por su naturaleza, también atesora un importante legado histórico.
Buena muestra de ello es el castillo-palacio de los condes de Oropesa, convertido hoy en Parador. Aquí pasó unos meses Carlos V después de abdicar, antes de trasladarse definitivamente al cercano monasterio de Yuste. Hoy, sus torres, murallas y patio de armas forman parte de un alojamiento en el que aún se respira su pasado imperial.
IGLESIAS, PUENTES Y CASAS CON ENTRAMADOS
Más allá del castillo, Jarandilla conserva rincones que hablan de su pasado, desde la iglesia-fortaleza de Santa María de la Torre, asentada sobre la roca, hasta la Casa de Don Luis de Quijada, vinculada a la educación de don Juan de Austria. El recorrido lo completan la antigua picota, el convento de San Francisco y el Arco Árabe.
La huella de Carlos V también se sigue fuera del pueblo, en el puente del Parral, de origen romano, sobre la garganta Jaranda. Por aquí pasa la Ruta del Emperador, que recrea el recorrido que hizo el monarca el 3 de febrero de 1557 desde el castillo de Jarandilla hasta el monasterio de Yuste, donde iba a establecer su retiro.
DÓNDE COMER
Dice Alejandro Sanz que “en Jarandilla se compone bastante bien y se come bastante mejor”. La gastronomía es otra razón para acercarse a la Vera, con una cocina ligada al producto local y al famoso pimentón que ha dado fama a la comarca. En el restaurante del Parador se degustan platos tradicionales, como las patatas revolconas con torreznos, las migas extremeñas o la caldereta de cabrito. Entre las alternativas más actuales están Al Norte (alnortejarandilla.com), que combina sabores y técnicas de distintas cocinas del mundo; Veratus (restauranteveratus.com), de cocina de autor, e Imperial Kitchen, que reinterpreta recetas históricas.
CERCA DE JARANDILLA
Jarandilla es también una buena base para recorrer La Vera, una comarca de pueblos de arquitectura tradicional y gargantas donde refrescarse en los meses de calor. Cerca quedan Cuacos de Yuste, con sus casas de entramado de madera y el monasterio donde murió Carlos V; Garganta la Olla, con sus calles estrechas y balcones volados; Losar de la Vera, conocido por sus esculturas vegetales, y Valverde de la Vera, donde el agua corre por regueras entre las calles empedradas.











