Un pueblo cargado de autenticidad en Sierra de Gata y un puñado de piscinas naturales para combatir el calor


Los charcos que forman los ríos y arroyos a su paso por esta comarca cacereña se han convertido en una alternativa ideal a la costa que suma, además, un toque extra de naturaleza y villas con gran encanto.


Robledillo de Gata, Cáceres© Turismo de Extremadura
14 de agosto de 2026 a las 7:30 CEST

Los pueblos de interior también son para el verano y más si están en una provincia como Cáceres, un paraíso de agua dulce y zonas verdes de gran valor ecológico. Sus estampas naturales se combinan, además, con un sobresaliente patrimonio, una interesante oferta cultural y una gastronomía de chuparse los dedos. Este enclave extremeño es, sin duda, uno de los mejores destinos para quienes huyen de la masificación de las costas españolas. Aquí no hay mar, pero sí numerosas piscinas naturales cuyas cristalinas aguas proceden de manantiales o del deshielo de las cumbres y en las que da gusto refrescarse. 

Cascada en Robledillo de Gata, Cáceres
El río Árrago forma pequeñas cascadas a su paso por Robledillo de Gata.

En el extremo noroeste de la provincia está la Sierra de Gata, una comarca cuyos paisajes están protagonizados por agua, montañas y olivares. Un enclave en el que cada pueblo es una sorpresa y en el que tienen hasta su propia lengua, A fala, un cruce de leonés y galaico-portugués que se habla, todavía, en tres de sus municipios. Encajonada y casi oculta entre bancales en el valle del Árrago, muy próxima a las Hurdes, está Robledillo de Gata, una pequeña y encantadora localidad donde el tiempo parece haberse detenido.

Robledillo de Gata, Cáceres© Rocío Jiménez

Su entramado de pasadizos y calles estrechas y empinadas está repleto de casas de piedra, madera y adobe con balconadas decoradas con macetas con coloridas flores y tejados de teja árabe, una excelente muestra de arquitectura tradicional de la zona que se ha preservado a lo largo de los años en un magnífico estado. Es por esto que todo su casco antiguo fue declarado conjunto histórico. Muchas de ellas cuentan, también, con pequeñas bodegas integradas en la propia estructura, espacios frescos donde se puede sentir la fermentación del vino y donde los vecinos aprovechan para conservar otros productos del campo.

Con una población que no llega al centenar de habitantes, este pueblo no ofrece grandes monumentos, pero es que su valor y encanto no están en su patrimonio, sino en su autenticidad, en la tranquilidad de sus plazas y calles, en los saludos amables de sus vecinos y en la belleza de sus paisajes. Aquí el tiempo pasa a otro ritmo, más despacio, más consciente. 

Robledillo de Gata, Turismo de Extremadura, Cáceres© Turismo de Extremadura

En un paseo por Robledillo se puede hacer parada en la plaza Francisco Pizarro, lugar donde se ubica el Ayuntamiento y corazón de la villa; en la Fuente del Chorrito, que fue durante mucho tiempo punto de encuentro; en las ermitas del Humilladero y del Cordero, ambas del siglo XVI, y en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Se trata de un templo renacentista del siglo XVI que se caracteriza por su atípica planta hexagonal y un alto pórtico de diez columnas en rueda. Sus capiteles muestran interesantes inscripciones bíblicas, una de ellas del año 1560, fecha en la que se remató la obra. En su interior destacan el bello artesonado mudéjar que cubre la sacristía, el gran púlpito granítico y un Cristo tallado en madera con los brazos articulados.  

Entre olivos y viñedos 

La Sierra de Gata es conocida por su aceite de oliva con Denominación de Origen —que comparte con las Hurdes—. La tradición oleícola en esta comarca se remonta a tiempos romanos y desde entonces ha sido uno de los pilares de su economía. Por eso no es extraño que este pueblo cuente con un Museo del Aceite instalado en el Molino del Medio. Esta almazara de origen medieval funcionó hasta 1973 y, tras una laboriosa restauración, abrió al público como un espacio expositivo donde se puede ver la maquinaria original, así como diferentes objetos relacionados con este oro líquido. La visita se completa con una cata de dos variedades de aceite de oliva virgen extra. 

Museo del Aceite Molino del Medio, Robledillo de Gata, Cáceres
Museo del Aceite Molino del Medio

Otro de sus productos típicos es el vino de pitarra, caldos que han sido alabados y reconocidos desde hace muchos años; muestra de ello son las palabras que dedica Miguel de Cervantes a este producto en El licenciado vidriera, o los escritos por los que se solicitaba a los monjes buscar el mejor vino de Robledillo de Gata para la llegada de Carlos V a Cuacos de Yuste, en La Vera. Para conocer un poco más sobre esto, uno puede acercarse a la Bodega tradicional-museo de Oleosetin, situada en la calle Rúa. 

En esta misma vía está también Bodegas Robledillo de Gata, una empresa familiar que nació en 1950 de la mano de Constancio Sánchez, quien comenzó elaborando vino blanco de pitarra. Con el paso de los años han ido mejorando y cuidando cada vez más los procesos de elaboración, así como introduciendo nuevas variedades, como el tinto Carballú.  

El río Árrago a su paso por Robledillo de Gata, Cáceres© Rocío Jiménez

Piscinas naturales para combatir el calor 

El agua es parte de la identidad de Robledillo de Gata. El río Árrago nace en sus montañas y la atraviesa, dejando pequeñas cascadas a su paso, como la visible a la altura de la calle Rúa, o el Salto de Regato Manadero, ubicado a un lado de la antigua Casa Hospital Franciscana. Este mismo crea diferentes piscinas naturales ideales para sobrellevar las olas de calor, cada vez más frecuentes en nuestros veranos.  

Piscina de Descargamaría, Robledillo de Gata, Cáceres© Turismo de Extremadura
Piscina de Descargamaría.

La primera de ellas está en esta localidad, rodeada de vegetación, y ofrece una zona de césped con sombrillas para refugiarse del sol y un área de merendero. Otra de las más famosas de la zona que se forma del mismo río, y que está a escasos diez minutos de Robledillo, es Descargamaría, una de las piscinas más especiales de la comarca y, se podría decir, que la más reconocida. Los bancales de su abrupto terreno presentan una curiosa decoración modernista con coloridos muros con piezas de cerámica esmaltada que enamorarían hasta al mismísimo Gaudí. Estos son obra del arquitecto Tomás Vega Roucher y el artista Andrés Amores. El charco natural posee una pequeña cascada en la que obtener la foto perfecta; dispone de una zona de aparcamiento y de chiringuito.

Piscina natural Los Cachones, Cadalso, Cáceres,
Piscina natural Los Cachones, en Cadalso.

A su paso por el pueblo de Cadalso, el río Árrago deja dos zonas de baño. En primer lugar, está la piscina natural de Los Cachones que, gracias a todo lo que ofrece, es perfecta para pasar el día. Aquí hay aparcamiento, chiringuito, zona de césped con sombrillas, columpios y escaleras para entrar y salir del agua. Un poco más arriba de esta se encuentra Los Pilares, una opción para los que busquen algo más salvaje y tranquilo, donde es posible dejar la toalla bajo una encina o sobre rocas. Esta cuenta con un vaso de agua de unos diez metros de anchura y cuatro metros de profundidad. 

Piscina Las Reinas, en Santibáñez el Alto, Cáceres, Sierra de Gata
Piscina Las Reinas, en Santibáñez el Alto.

En Santibáñez el Alto, en pleno barrio de La Estación y muy cerca del centro de la localidad, está otra de las piscinas naturales a anotar, la de Las Reinas o del puente de la Reina. En una de sus orillas hay una gran explanada de césped con abundante sombra y unas escaleras de piedra facilitan el acceso a sus limpias y cristalinas aguas. En las inmediaciones hay también un pequeño establecimiento de hostelería para matar el gusanillo. La estampa la completa el puente que salva el río Árrago, por el que discurre la carretera CC-115 en dirección a Pozuelo de Zarzón.