¿Te apetece ver flores en el jardín cuando el resto de las plantas todavía están dormidas? Planta bulbos este otoño y podrás disfrutar de las primeras campanillas en enero. Si eliges especies con distintos periodos de floración, los allium tomarán el relevo más avanzada la primavera.
Hemos ordenado estas bulbosas según cuándo suelen empezar a florecer. Así podrás elegir qué plantar para tener flores durante más tiempo, aunque cada una dure solo unas semanas. Encontrarás opciones para el jardín y para las macetas, junto con los cuidados básicos que necesita cada planta.
Las fechas son orientativas: el clima y la variedad pueden adelantar o retrasar la floración. Y, aunque hablemos de bulbosas para referirnos al conjunto, no todas crecen a partir de un bulbo: algunas lo hacen a partir de cormos (una raíz gruesa similar a una patata) o tubérculos. Ahora solo queda elegir cuáles quieres plantar y buscarles un buen sitio antes de que llegue el frío.
© Hans from PixabayCampanilla de invierno: enero-febrero
La campanilla de invierno (Galanthus nivalis) puede aparecer cuando aún hace frío y apenas hay flores en el jardín. Sus pequeñas campanas blancas se aprecian mejor si se plantan varios ejemplares juntos. Busca un rincón de semisombra, por ejemplo, bajo un árbol de hoja caduca. Necesita un suelo que conserve algo de humedad, pero sin encharcarse.
Si compras los bulbos secos este otoño, plántalos cuanto antes, porque se deshidratan con facilidad. Y después de la floración, deja las hojas hasta que se marchiten por sí solas: así la planta podrá prepararse para el año siguiente.
© Jessica Fadel / UnsplashCrocus: febrero-marzo
El crocus (Crocus spp.) ocupa poco espacio, pero llama la atención cuando asoman sus flores amarillas, blancas o violetas. En lugar de plantar cada bulbo por separado, colócalos en pequeños grupos irregulares junto a un sendero o en la parte delantera de un parterre. Se plantan en otoño y prefieren una tierra que no retenga demasiada agua. También puedes cultivarlos en una maceta baja con agujeros de drenaje.
Si los pones en el césped, tendrás que esperar a que sus hojas amarilleen antes de segar esa zona. Si quieres flores ya en febrero, busca Crocus tommasinianus, de tono lila, o Crocus chrysanthus ‘Cream Beauty’, de color crema: ambos suelen florecer entre febrero y marzo.
© Dorottya Gal / PexelsNarciso: febrero-abril
Si quieres una planta fácil de incorporar tanto al jardín como a las macetas, empieza por el narciso (Narcissus spp.). Sus flores amarillas o blancas aportan color cuando muchas otras especies aún no han despertado. Puedes situarlo al sol o en sombra ligera, siempre que el suelo drene bien.
Si los cultivas en una maceta o en una jardinera, revisa que tenga buen drenaje y que el agua pueda salir después de la lluvia. Cuando las flores se estropeen, retíralas si quieres, pero no cortes las hojas verdes: deja que se sequen de forma natural. Para alargar la floración, combina la variedad ‘February Gold’, que suele ofrecer sus flores entre febrero y marzo, con la variedad ‘Thalia’, de flores blancas que suelen aparecer entre marzo y abril.
© Msaimakin / PexelsMuscari o nazareno: marzo-abril
El muscari (Muscari spp.) forma espigas de pequeñas flores, normalmente azules, que destacan más cuando aparecen en grupo. Prueba a plantarlo delante de los narcisos: la diferencia de altura dará profundidad al parterre. También funciona en una maceta amplia si prefieres tenerlo cerca de casa.
Puedes colocarlo en una zona de sol o donde haya algo de sombra, pero evita los lugares que permanecen encharcados. Con los años, el muscari puede formar grupos cada vez más grandes y aparecer fuera de la zona donde lo plantaste, porque produce nuevos bulbos y también puede dispersarse por semillas. Así que, si quieres mantenerlo contenido, déjalo en un recipiente en lugar de plantarlo entre otras especies pequeñas.
© Marceloverfe / PexelsJacinto: marzo-abril
Al jacinto (Hyacinthus orientalis) conviene reservarle un lugar por el que pases a menudo. Sus espigas de flores aportan color, pero es su perfume lo que más llama la atención. Una jardinera junto a la entrada o una maceta cerca de una zona de paso son buenas opciones.
Plántalo en otoño en un sustrato con buen drenaje y sitúalo en un lugar luminoso. Si quieres que se conserven durante varios años, es mejor cultivarlos en una zona en la que dé el sol. Además, así su floración será más espectacular. Deja cierta separación entre los bulbos, aunque busques un resultado compacto, y evita que la maceta permanezca empapada.
© Ninetysevenyears / PexelsTulipán: marzo-mayo
Con los tulipanes (Tulipa spp.) puedes elegir mucho más que un color. Hay variedades de flores sencillas, pétalos desflecados y floraciones tempranas, medias o tardías. Combinar tipos de distintas variedades también te ayudará a prolongar el espectáculo en una misma jardinera, ya que pueden tener distintos momentos de floración.
Busca un espacio soleado y comprueba que la tierra no acumule agua. A diferencia de otros bulbos de esta lista, su plantación suele reservarse para más avanzado el otoño, habitualmente noviembre. Coloca cada bulbo con la punta hacia arriba y deja espacio entre ellos para que puedan desarrollarse.
© Inspiredimages / PexelsAnémona de Caen: marzo-mayo
Las anémonas de Caen (Anemone coronaria, grupo De Caen) tienen flores abiertas, parecidas a grandes margaritas, con un centro oscuro muy reconocible. Puedes encontrarlas en blanco, rosa, rojo o violeta y mezclarlas en un macizo soleado. Eso sí, aunque los confundamos, en este caso, lo que se planta no es un bulbo, sino un tubérculo. Si los compras secos, déjalos unas horas en agua antes de plantarlos para rehidratarlos y favorecer el crecimiento de las raíces.
Necesita una tierra ligera que drene bien, ya que no tolera la humedad persistente. En zonas de invierno suave, puedes plantarla en otoño para buscar una floración temprana. Si donde vives, hiela con frecuencia, protégela del frío o retrasa la plantación en exterior hasta la primavera.
© narautsu - stock.adobe.comRanúnculo: marzo-mayo
Las flores del ranúnculo (Ranunculus asiaticus) tienen tantas capas de pétalos que recuerdan a pequeñas peonías. En una maceta visible desde casa, sus tonos blancos, amarillos, naranjas o rosas se disfrutan sin necesidad de un gran jardín. Sus cormos parecen pequeñas garras y se plantan con las puntas hacia abajo.
Elige una posición soleada y un sustrato que deje salir bien el agua. Si tu zona registra heladas frecuentes, protege las macetas o espera a que pase el frío más intenso antes de plantar fuera. Retira las flores marchitas mientras dure la floración para mantener el conjunto cuidado.
© Yves B / PexelsFritilaria: abril-mayo
Si buscas una flor menos habitual y además quieres prolongar la floración de tu jardín, fíjate en las fritilarias (Fritillaria spp.) y sus corolas colgantes. Una de las más curiosas es Fritillaria meleagris, que puede mostrar un dibujo ajedrezado en los pétalos. Ponla en un borde del jardín donde puedas verla de cerca, en vez de esconderla detrás de plantas altas.
Sus bulbos son frágiles, así que manipúlalos con cuidado al plantarlos en otoño. Esta especie agradece un suelo fértil que conserve cierta humedad en verano, pero que no se encharque. Una vez establecida, evita remover la tierra a su alrededor si quieres volver a disfrutarla la próxima primavera.
© Monia Sciubilecka / PexelsAllium ornamental: abril-junio
Los allium ornamentales (Allium spp.) toman el relevo cuando algunas de las primeras bulbosas ya han terminado. Sus cabezas redondeadas, compuestas por muchas flores pequeñas, se elevan sobre tallos que dan estructura al parterre. Antes de plantarlos, comprueba la altura de la variedad para colocarlos detrás de las flores más bajas.
Necesitan sol y un suelo con buen drenaje; las variedades altas agradecerán, además, un lugar resguardado del viento. Una vez establecidos en el jardín, no suelen requerir mucho riego. Cuando acabe la floración, puedes dejar las cabezas secas durante un tiempo: conservarán su forma y seguirán aportando interés al conjunto.




