Pequeña y recoleta, la Pilea glauca es una planta perfecta si no tienes mucha experiencia a la hora de cultivar especies de interior. Descubre cómo es y cuáles son los cuidados que necesita.
© La Green TouchPequeña y decorativa
La Pilea glauca es una planta de tamaño reducido, con hojas redondas pequeñas y tallos flexibles. Pertenece a la familia de las Urticaceae, que incluye plantas como las ortigas. Aunque la Pilea glauca es una planta rastrera o colgante, dentro del género Pilea hay plantas diversas, algunas de las cuales son erguidas y tienen las hojas grandes. Se trata de una especie que podrás cultivar perfectamente en interiores, para lo que has de buscarle un buen lugar.
© MonjungleBúscala el mejor emplazamiento
Las condiciones en las que vive la Pilea glauca, es decir, si está en un espacio más o menos luminoso, más frío o más cálido, juegan un papel fundamental en los cuidados que ha de recibir, y en el estado que muestre la planta.
Conviene que la pongas en un lugar luminoso, siempre que esté resguardada del sol intenso. También debes evitar ponerla justo debajo del chorro del aire acondicionado, ya que eso le perjudicaría considerablemente. En otoño e invierno puedes ponerla cerca de una ventana luminosa. Aléjala de radiadores y otras fuentes de calor, y protégela de las corrientes de aire.
© IG: @twees.littlejungleLa planta que ama la luz
La Pilea glauca, cuando se cultiva como planta de interior, necesita luz abundante pero sin sol directo. Los entornos de luz escasa no le vienen bien, pero tampoco los rayos directos del sol incidiendo sobre sus hojas. Colócala junto a una ventana donde pueda recibir la luz matutina, especialmente en invierno. En verano, has de tener más cuidado y no exponerla al sol intenso detrás de un cristal, porque se podrían quemar sus hojas. Un buen lugar para ella es en una ventana orientada al este.
Conviene saber: si colocas tu Pilea glauca en un lugar de tu casa en el que reciba poca luz natural, los tallos de la planta se van alargando y la planta crece de forma menos compacta.
© IG: @hilalgardenEl riego justo
Como suele pasar con muchísimas plantas, el riego es el cuidado más peliagudo a la hora de cultivar una Pilea glauca. No hay reglas establecidas a la hora de regarla, ya que la frecuencia y la cantidad de los riegos dependen del tamaño de la planta, de la maceta en la que la tengas plantada, de la temperatura, de la época del año, etc.
Lo más recomendable, en este caso, es aportar agua a la planta cuando la capa superficial del sustrato de la maceta esté seca. Mejor dicho, cuando esté empezando a secarse, para evitar que la planta pase sed. Le gusta tener el sustrato ligeramente húmedo.
Un consejo: ten la precaución de no excederte con el agua de riego, ya que a la Pilea glauca no le gustan los encharcamientos. Si ves que la planta se debilita y las hojas se ponen amarillas, piensa que igual te estás pasando con el riego.
© IG: @allmyplantythingsUn suelo aireado y con buen drenaje
Es importante elegir con acierto el terreno en el que cultivar tus plantas, o el sustrato para las macetas en el caso de las plantas de interior. A la Pilea glauca le vendrá bien un sustrato universal con algún componente que mejore la aireación de la tierra, ya que si el sustrato es demasiado compacto, las raíces de la planta permanecen húmedas durante demasiado tiempo.
Es importante que la maceta cuente con un agujero de drenaje, ya que así evitamos el riesgo de que el agua se acumule y se encharque el sustrato.
© VerdecoraCuidado con el frío y las heladas
Dado que la pelea glauca parece proceder de tierras tropicales, no se trata de una planta que lleve bien las temperaturas extremas. No le gusta el frío y no tolera las heladas, por lo que hay que cultivarla en interiores donde crece protegida. Aun teniéndola dentro de casa, es importante no exponerla a corrientes de aire ni a cambios drásticos de temperatura.
Por otro lado, es una planta que prefiere estar en un ambiente húmedo, por lo que tampoco estará bien cerca de un radiador o una fuente de calor. Es buena idea colocar cerca de ella un humidificador, pero no hace falta pulverizar las hojas de forma frecuente.
© IG: @nanagreenaddict¿Hay que abonar la Pilea glauca?
Aunque no se trata de uno de los cuidados más necesarios para esta planta, la Pilea glauca agradecerá que le aportes un abono específico para plantas de interior durante su etapa de crecimiento. Puedes optar por un fertilizante líquido diluido en el agua de riego.
¿La frecuencia? Con que la abones una vez al mes desde primavera hasta comienzos de otoño será suficiente. Para saber la dosis revisa las instrucciones del fabricante.
© FrondaRecorta sus tallos
Dado que es una planta de tamaño reducido, no necesita que la podes. Al menos, no necesita una poda estructural. Sin embargo, sí le vendrá bien que la recortes un poco de vez en cuando. Corta los tallos que sean demasiado largos y conseguirás que tu Pilea mantenga una forma más compacta y que produzca más hojas.
Elimina las partes de la planta que estén estropeadas, las ramas secas o las hojas en mal estado. Si estas partes dañadas están en la base de la planta, recórtalas y planta nuevos esquejes en la maceta para rellenar los huecos y recuperar la densidad del follaje.
© Fronda¿Qué le pasa a mi Pilea glauca?
Aunque es una planta resistente, la Pilea glauca puede sufrir diferentes problemas. Según lo que le pase, mostrará unos efectos u otros.
- Si a tu planta le amarillean las hojas, puede ser por un exceso de agua o porque las raíces estén dañadas.
- Cuando las hojas se secan suele ser por falta de agua o por sequedad en el ambiente. O porque la hayas dejado al sol mucho tiempo.
- ¿Se le caen las hojas? La Pilea glauca puede sufrir estrés hídrico, cambios ambientales o problemas de raíces.
- Si tiene los tallos muy largos es porque le falta luz.
- Cuando las hojas están dañadas por los bordes es porque la planta sufre deshidratación.
- Si aparecen puntos o decoloraciones en las hojas puede ser porque esté sufriendo el ataque de los ácaros o de otras plagas.




