Los interioristas lo tienen claro: así debes colocar los espejos para ampliar el espacio y la luz


Hablamos con los fundadores de Studiomac sobre cómo un espejo bien colocado puede aumentar tu sensación de bienestar a la vez que eleva el look del espacio. Descubre cómo usar este aliado decorativo a tu favor.


Interioristas de Studiomac© Amador Toril
28 de abril de 2026 a las 20:02 CEST

Estamos ante un aliado decorativo que suele pasar desapercibido y, sin embargo, puede transformar por completo la atmósfera de una habitación y también cómo nos sentimos. Y todo lo hace de manera sutil, pero efectiva. Altera nuestra percepción del espacio, influye en nuestro estado de ánimo y crea una sensación inmediata de amplitud. 

Hablamos con Carlos Álvarez, Marta Llorente y Aurora Cristóbal de Studiomac sobre cómo aprovechar los espejos en la decoración y cómo usar ese poder, pero también si debemos elegirlos con o sin marco, dónde situarlos y si debemos colgarlos en la pared o apoyarlos en el suelo o en un mueble. Una forma de transformar los espacios, sin obras, en minutos y de bajo coste. Casi ningún objeto decorativo ofrece tanto por tan poco.

Salón comedor con sofá blanco, molduras en el techo, espejo al lado de la mesa de comedor, mesa de comedor redonda, mesa de centro de madera, sofá con cojines, librería a medida © Amador Toril

Trabajan desde varias perspectivas

A veces, entras en un espacio y sientes que todo va bien. Puede ser que haya un espejo detrás de esa sensación, ya que amplían la estancia, iluminan, destacan lo que quieres que se vea y conectan con elementos que de otra forma no podrías aprovechar. No es magia: es óptica, luz y psicología del espacio.

“Los espejos convencionales han perdido su primera o única función práctica de simplemente reflejar. Ahora, en el mundo de la decoración tienen otras utilidades, tanto prácticas como decorativas. Es decir, ya no solo los usamos para vernos", señalan desde Studiomac. En este salón comedor, diseñado por el estudio, el espejo aporta profundidad, lleva la luz y desde el estar y logra conectar visualmente los ambientes.  

Recibidor con espejo redondo, banqueta con estampado de los 70, consola suspendida, tabique con cuarterones de cristal y marco negro © Amador Toril

Más metros y más luz

Bien usados, los espejos tienen la capacidad de ampliar los metros y llevar la luz a todos los rincones. Para que esto se produzca, es importante ubicarlos en el lugar idóneo, jugar con su tamaño (cuanto más grande, mayor es su poder) y su altura. 

Como aseguran desde Studiomac: “Los espejos aumentan la profundidad de una estancia si se sitúan en la pared del fondo, ampliando, así, visualmente las dimensiones de la habitación. Además, reflejan la luz. Es decir, si tenemos una estancia no muy luminosa y situamos un espejo en el lado opuesto a la entrada de luz, reflejará esta, multiplicando la luminosidad de la habitación”. 

En esta propuesta de la interiorista Eva Jurado, con estilismo de Cristina Rodriguez Goitia, el espejo redondo es también un recurso decorativo por sí mismo, que aporta personalidad y estilo al recibidor abierto. 

Balo con espejo XL, lavabo redondo sobre la encimera, jarrón con ramas verdes, encimera de madera, lámpara de techo negra en un lado del espejo © Amador Toril

Destacan lo que queremos mostrar

El espejo no solo refleja, dirige la mirada. Si tienes una librería bonita, una lámpara especial o una composición de cuadros, un espejo actúa como un altavoz silencioso. También puede funcionar al revés. Así, si algo te molesta visualmente, piensa en un cuadro eléctrico o una puerta anticuada, basta con orientar el reflejo hacia otro punto. Es como una herramienta que te permite 'eliminar' lo que no quieres que se vea. 

“Reflejan aquello que queremos potenciar. Por ejemplo, en un aseo de cortesía, donde son obligatorios, podemos colocar un cuadro, una obra de arte o papel pintado creativo, de forma que se refleje y al pasar lo veamos. En estos mismos baños pequeños, podemos optar por un espejo mas grande de lo habitual, para que multiplique el espacio y transmita sensación de amplitud”, recomiendan los interioristas. Una solución que han puesto en práctica en este baño de un proyecto de su estudio. 

Rincón con espejo de forma ovalada apoyado en el suelo, banco de madera, maceta con planta, cestos© Loberon

Influyen en nuestro bienestar

"Un espejo bien colocado no solo cambia un salón, cambia la experiencia diaria de quien lo habita", señalan desde Studiomac. En esta afirmación se encuentra la parte que solemos pasar por alto. Más allá de lo decorativo, los espejos influyen en cómo nos sentimos en casa, dado que nuestro cerebro interpreta un espacio luminoso como saludable y acogedor. 

El aumento de la luminosidad favorece el ritmo circadiano, mejora el ánimo en los meses con menos horas de sol y reduce esa sensación de agobio que nos producen algunas viviendas que son oscuras y están muy compartimentadas. Incluso en un piso pequeño, un espejo grande crea la impresión de duplicar la superficie. Y esta percepción de un espacio más amplio reduce el estrés y favorece la relajación. Sensación que produce esta propuesta de Loberon, capaz de convertir un rincón de una estancia en un lugar agradable y con buenas energías. 

Rincón casa con plantas, espejo ovalado con cuarterones, butaca de mimbre, mesa auxiliar de azulejos verdes© Maisons du Monde

Atrapan la naturaleza dentro de casa

Entre sus muchas cualidades, destaca la capacidad de capturar lo que está fuera de casa y traerlo dentro. Así, si tienes un balcón con plantas, un jardín con piscina o la vista de los árboles de la calle, un espejo orientado hacia esa ventana introduce ese paisaje en la estancia. Una capacidad muy útil en pisos urbanos, donde un espejo puede convertir el balcón en parte del salón y con él, atrapar su frescura. 

Sin olvidar que los reflejos cambian según nuestro movimiento y el de los objetos, lo que dinamiza un interior estático y lo llena de energía. Este rincón de Maisons du Monde es aún más especial gracias al espejo XL que apoya sobre el suelo. 

Vestidor con espejo dorado XL, butaca amarilla, alfombra, armarios lacados en blanco© Amador Toril

Con o sin marco

A la hora de elegir, la primera decisión es estética: ¿espejo con marco o sin él? Cada opción responde a una serie de criterios. Así, si lleva marco funciona como una pieza de mobiliario más. Tiene presencia, marca estilo y dialoga con el resto de piezas de la estancia. Mientras que si no lleva marco, desaparece. Su misión no es decorar, sino ampliar. Es la elección perfecta si quieres ganar luz y metros, sin acaparar la atención. Una fórmula muy usada en interiores contemporáneos.

 “Si simplemente queremos que amplíe el espacio, podemos optar por un espejo sin marco, o con marco muy similar al acabado de la pared o de los muebles que haya alrededor, por ejemplo en el mismo acabado de madera. Si por el contrario, además de aumentar el espacio, queremos que el propio marco tenga personalidad, podemos rescatar esos espejos dorados de herencia o, incluso, un espejo antiguo, tan de tendencia ahora”, afirman los interioristas de Studiomac. 

En esta propuesta de la interiorista Raquel González, el espejo dorado se convierte en la estrella absoluta, elevando la decoración del vestidor. 

Rincón del salón con mesita auxiliar, lámpara de sobremesa de plumas, espejo ovalado con cuarterones apoyado, alfombra © Umage

Colgados o apoyados: dos formas de colocarlos

La colocación del espejo también influye en el resultado final. Puedes colgarlo de la pared o apoyarlo en el suelo o sobre un mueble, como en esta propuesta de Umage. Esta segunda opción es un recurso muy habitual en las casas actuales. Aporta ligereza y flexibilidad e, incluso, puedes moverlo o quitarlo según necesites o te pida tu estado de ánimo. En el caso de grandes espejos, siempre es conveniente fijarlo a la pared, para evitar sustos. 

 “En la actualidad ya no existe únicamente la opción de colgar el espejo a la altura de los ojos o el rostro, ahora se pueden situar a la altura que queramos si la misión es  'reflejar'  la decoración, la luz o ampliar visualmente el espacio. Apoyarlos también es una opción tendencia”, cuentan desde Studiomac. 

Recibidor con espejo dorado, consola gris, libros y adornos, suelo de madera © Amador Toril

Un solo espejo grande o varios pequeños

“Podemos optar por un espejo de grandes dimensiones o, incluso, crear una composición de varios situados simétricamente. Todo depende de la situación y el efecto que quieras conseguir”, apuntan los expertos.  

Aunque un solo espejo de gran formato resuelve la estancia, crear una composición a modo 'gallery wall' aporta dinamismo y es un acierto en pasillos largos o paredes vacías que no funcionan con un único protagonista. Eso sí, la regla es la contención: nunca más de cinco o seis piezas, mezclar tamaños y formas, y mantener la unidad visual con el marco. En esta propuesta de la interiorista Silvia Trigueros, con estilismo de Cristina Rodriguez Goitia, un solo espejo cumple a la perfección su función. 

Pasillo con paredes azules, marcos y puertas blancas, espejo dorado en la pared final © Benjamin Moore

En el recibidor y en el pasillo

Si hay dos lugares de la casa donde los espejos son casi imprescindibles esos son, sin duda, el recibidor y el pasillo. En la entrada, colocar un espejo grande no solo amplia y multiplica la luz, sino que también es perfecto para revisar tu look antes de salir de casa. Mientras que en un pasillo estrecho, situar varios espejos de diferentes tamaños a lo largo de toda su extensión, aleja las paredes, y situar uno solo, como en esta propuesta de Benjamin Moore, en la pared del fondo, aporta profundidad y hace que parezca más amplio. 

Salón con chimenea, espejo dorado sobre la chimenea, sofá burdeos, alfombra, mesa de centro tapizada, grandes ventanales y arco© Rowen & Wren

En el resto de la casa

Colocar un espejo, según los expertos, "siempre es una buena idea, si se hace con criterio". Así, en el salón, en la pared del sofá o sobre la chimenea, como en esta propuesta de Rowen & Wren, agranda la habitación y aporta encanto. 

En el comedor, da mayor protagonismo a la mesa y crea ese efecto de comedor perfecto. En el dormitorio es también un buen recurso, siempre que no se ubique frente a la cama, tal y como establece el Feng Shui. Incluso en la cocina, un espejo entre los muebles altos y la encimera aporta un toque inesperado a la decoración.